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Macri volvió a rechazar un acuerdo con Kirchner

Dijo que no busca "la rosca política" sino el apoyo de la gente
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29 de mayo de 2007  

Azuzado por versiones que lo ligan al gobierno nacional en la probable segunda vuelta -siempre que el candidato kirchnerista, Daniel Filmus, no ingrese en el ballottage, lógicamente-, Mauricio Macri volvió ayer a desenfocar ligeramente su campaña electoral para negar cualquier acuerdo político nuevo.

"Queremos el apoyo de los vecinos y no de la política. No nos interesa la rosca de la política", señaló el candidato de Propuesta Republicana (Pro) como modo de descartar un acercamiento con la Casa Rosada.

Pro, vale recordar, es una coalición integrada principalmente por Compromiso para el Cambio, cuyo presidente es Macri, y Recrear, el partido creado por Ricardo López Murphy. También cuenta con alianzas no institucionales con un sector del peronismo no enrolado en el PJ que conduce Alberto Fernández. Cristian Ritondo -segundo candidato en la lista de legisladores- y Diego Santilli -actual legislador- conducen este espacio peronista, en el que también se encuentra el vicepresidente de la Legislatura, Santiago de Estrada.

La cuestión es que Macri se mostró suficiente con los apoyos cosechados en los últimos días y rechazó agrandar la lista de sus amistades políticas. Y no sólo por el supuesto acercamiento con el Gobierno -que de ambos lados se encargaron de negar-, sino también por algunos comentarios favorables realizados ayer por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna (de lo que se informa en la página 7).

En medio de un acto en el barrio de Villa Lugano, a Macri se le preguntó qué opinaba del apoyo -que, vale aclarar, no resultó rotundo ni mucho menos- de Lavagna. "Nosotros aspiramos a que todos los vecinos nos apoyen", respondió.

No es la primera vez que el candidato de Pro debe salir a aclarar cuál será su comportamiento político en el caso de que acceda a la segunda vuelta, un hecho que todas las encuestas dan por descontado.

Consolidado como un dirigente opositor al Gobierno, Macri debió repetir durante la última semana que no hará alianzas con la Casa Rosada. También impidió que Lavagna se acercara a su candidatura a tan pocos días de la elección.

Dirigentes de primera línea del macrismo advirtieron anoche a LA NACION que las posturas de Macri debían tomarse como respuestas a preguntas específicas de los medios y no como una búsqueda intencional del candidato.

Es cierto que Macri respondió cuando le preguntaron. No resulta menos cierto que hace unas semanas a la misma pregunta contestó de otra manera. Recordemos: tras algunos elogios de Kirchner, Macri había dicho que le "encantaría" contar con "el apoyo de todos". Esto incluía al kirchnerismo.

Luego, ante repetidas aseveraciones de Elisa Carrió sobre un supuesto acuerdo de Macri con Kirchner para la segunda vuelta, el jefe de Compromiso para el Cambio (CPC) eligió otras palabras.

"Es más claro ahora", reconoció uno de los macristas más escuchados en CPC.

En Propuesta Republicana cuidan cada palabra de su líder, pues consideran que debe sostener una estrategia de bajo perfil para mantener el buen ritmo que lleva su campaña. Cualquier declaración controvertida o altisonante podría afectar negativamente, explicaron.

La última semana de la campaña, por lo tanto, "será igual a las anteriores", admitieron. Esto es: con pocas apariciones y menos fuegos artificiales.

La diferencia que las encuestas muestran en favor de Macri también es motivo de estudio en el macrismo. Para el líder del espacio, "los números muestran que se rompió claramente el techo en cuanto a los prejuicios" de los votantes.

Se refería a la imagen negativa que, en 2003, cuando Macri perdió en el ballottage con Aníbal Ibarra, superaba el 50 por ciento. Como ahora los estudios que maneja CPC aseguran que el techo bajó, Macri se ilusiona con el triunfo.

Pero para ello debe ocuparse de cuidar la imagen. Ayer, por ejemplo, en Villa Lugano, visitó una escuela ubicada a una cuadra de Ciudad Oculta. Los chicos, en cuanto lo vieron, se le fueron encima para pedirle autógrafos.

Es esa imagen de figura famosa, presidente de un Boca ganador, exitoso en la gestión y refractario a cualquier controversia política la que buscan explotar en el comité de campaña del macrismo. De allí que cuiden tanto las declaraciones públicas que hace su jefe a diario.

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