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El avión presidencial sorteó un embargo pedido por bonistas

El Tango 01 corrió riesgos en un viaje a California para tareas de mantenimiento
Hugo Alconada Mon
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2 de junio de 2007  

WASHINGTON.- El Tango 01 debía volar a Estados Unidos a fines de marzo para someterse a tareas de mantenimiento. Si lo hubiera hecho, habría quedado trabado en tierra, embargado por dos ahorristas que querían cobrarse lo que les debe la Argentina en títulos de la deuda soberana que continúa en default.

La ofensiva de los holdouts fracasó sólo porque el avión presidencial finalmente no voló a California, como ellos creían que lo haría entre el 27 y 29 de marzo. Desde entonces, protagonizaron un debate con los abogados por la Argentina, que incluyó el testimonio del agregado en Washington de la Fuerza Aérea y miles de dólares en gastos.

La controversia judicial concluyó apenas este martes, cuando el juez federal del distrito norte de California, William Alsup, le dio la razón a la Argentina y determinó que el Tango 01 es inmune de ejecución por cualquier tribunal federal en Estados Unidos. Aun así, la disputa dejó en evidencia la creciente presión internacional que ejercen los ahorristas que rechazaron el canje de sus títulos de la deuda argentina en cesación de pagos. "Nos volvieron locos durante un par de meses", reconoció una fuente oficial argentina.

El primer paso del baile alrededor del Tango 01 comenzó en junio de 2006, cuando dos italianas, Michele Colella y Denise Dussault, obtuvieron un fallo de la justicia federal de Nueva York por US$ 6,7 millones, entre capital e intereses. La Argentina no apeló la sentencia y las italianas salieron en busca de algo para embargar.

El 26 de marzo último parecieron encontrar ese "algo". "Las demandantes recibieron información de que un Boeing 757 propiedad de la Argentina, con identificación número T-01 -comúnmente referido como Tango Cero Uno- estaba por llegar a San Francisco (California) para mantenimiento y otros servicios -sin personal diplomático-, a partir del 27 de marzo."

Patrocinadas por Guillermo Gleizer, conocido abogado argentino que desde Nueva York impulsa otros juicios por el default, se presentaron ante el juez Alsup y obtuvieron lo que buscaban: una orden para mantener en tierra la aeronave si tocaba Estados Unidos. Según informó Gleizer al juez, el Tango 01 podía volar a San Francisco o Denver para someterse a la revisión y para que recibieran entrenamiento sus pilotos, que llegarían con un monto significativo en efectivo para comprar combustible. Ese dinero también podía quedar trabado por embargo.

Presidente en peligro

En algún momento de esas horas frenéticas, la Argentina fue notificada de lo que estaba ocurriendo. El 28, y basado en un informe del servicio de alguaciles (USMS, en inglés) de que el Tango 01 estaba entrando a Estados Unidos, Alsup decidió extender la orden. Pero el avión no apareció. Y el 29, los abogados de la Argentina hicieron su entrada en el expediente e informaron que la nave no estaba en el país.

De ahí en adelante, la Argentina contragolpeó. Pidió a la Justicia una moción, en la que declaró que el Tango 01 es inembargable por tratarse de un avión con inmunidad diplomática. Lo logró dos meses después.

Alsup concluyó que el avión cumplía con los dos requisitos centrales para protegerlo: no se utiliza para fines comerciales y se encuentra con jurisdicción militar, como el Air Force One. También recordó que se trataba de un asunto de particular relevancia.

"Dejar las preguntas abiertas crearían la duda sobre si el Tango 01 puede ser traído a Estados Unidos sin la posibilidad de que sea embargado", explicó. Eso podía interferir con su misión y, como explicó el agregado de la Fuerza Aérea, brigadier Luis París, con su mantenimiento correcto, con lo que "la seguridad de todos los que vuelen en la aeronave, incluido el Presidente, quedarían en peligro".

El presidente Néstor Kirchner no viaja a Estados Unidos desde el comienzo de su gestión, mientras que la senadora Cristina Fernández voló en chárter a esta capital, a principios del mes pasado. Pero el contrapunto realzó la presión que envuelve al Gobierno por los más de US$ 20.000 millones aún en default.

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