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Los porteños definen una batalla decisiva

La fórmula Macri-Michetti arranca con ventaja, según las encuestas; Telerman-Olivera y Filmus-Heller se disputan el segundo lugar para el ballottage; el resultado de hoy tendrá un fuerte impacto en la Casa Rosada y en la oposición
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3 de junio de 2007  

Llegó el día. El tiempo de la especulación pasará a un olvidado segundo plano y los porteños ofrecerán la mejor encuesta en tiempo real para conocer quién los gobernará durante los próximos cuatro años. Pero es casi seguro que no puedan lograrlo.

Es que ni hoy por la noche -mañana tampoco- se sabrá quién ocupará el sillón en el que ahora se sienta Jorge Telerman. Ocurre que por mejor actuación que demuestre Mauricio Macri, a quien los encuestadores le auguran una ventaja amplia sobre sus rivales, no le alcanzará legalmente para quedarse con el trofeo.

Y aunque habíamos dicho pocas líneas antes que ya había terminado el tiempo de las especulaciones, se abre entonces un breve anexo: quién de los dos candidatos que podrían llegar a la segunda vuelta -Telerman o Daniel Filmus- está en condiciones de pararse frente a un Macri con un caudal de votos tan sólido como respaldo.

Es una definición puramente política, no matemática. Y para verla mejor es necesario analizar los dos escenarios posibles: con Telerman en el ballottage o con Filmus en el ballottage.

¿Qué pasa si Macri gana las elecciones por una diferencia superior a diez puntos y el segundo lugar lo ocupa Telerman?

Dos efectos surgen casi de un primer vistazo. El primero, que un arrollador triunfo del candidato de Pro dejaría en un estado de tangible debilidad a su oponente para la segunda vuelta.

Se analizó en conversaciones de las que participó el propio Telerman que presentarse a un ballottage luego de haber perdido por diez o más puntos es poco democrático y hasta "casi ilegítimo". Por eso la apuesta fue achicar esa brecha para que la diferencia no toque el tope de la decena.

¿Quiere decir que Telerman desistiría del ballottage si Macri le sacara tanta ventaja? Eso no puede saberse hoy. El lo niega y está bien que lo haga. Pero es cierto que lo analizó e intenta que no ocurra.

El segundo efecto sería que la Casa Rosada se quedaría fuera de la pelea más inquietante del momento. Sin su hombre en la batalla, lejos de Macri por definición y de Telerman por convicción, quedaría reducida a ser simple espectadora, durante tres semanas, de una definición política de alto rating. Nadie lo podría creer.

Un integrante de la breve mesa chica que toma las decisiones con el presidente Kirchner se mostró resignado. Y admitió que para la Casa Rosada sería más conveniente un triunfo de Macri que la continuidad de Telerman.

La razón principal está enraizada en el futuro y no sólo en la pelea por la Capital. Con ese espacio político perdido es mejor Macri para confrontar, nunca Elisa Carrió, que se vería fortalecida con el eventual triunfo de su nuevo socio Telerman.

Además, Macri está en las antípodas ideológicas del Gobierno y no ven por estas horas ni a él ni a sus potenciales "socios nacionales" (Ricardo López Murphy o Ricardo Lavagna) como un problema para Cristina Kirchner, la segura candidata oficialista.

Otra posibilidad

Ahora, el otro escenario. ¿Qué pasa si Macri gana las elecciones y el segundo lugar es de Filmus, como muestran los últimos sondeos?

Para empezar, Telerman se quedaría sin ningún espacio político para moverse y, admitido en privado por el actual jefe de gobierno, tendrá que tomarse tiempo para proyectar su futuro.

El ingreso de Filmus en la pelea de la segunda vuelta habilita el juego de Kirchner y de todo el Gobierno. No hay que olvidar que la apuesta es grande: el candidato es el ministro de Educación y el primer postulante a legislador es otro ministro, el de Salud.

Además, en el acto de cierre de campaña, en el Luna Park, el propio Presidente se jugó entero y pidió, a su nombre, el voto de los porteños para su candidato, para su proyecto, para su estrategia política.

Y en conversaciones privadas en Olivos se preguntan lo mismo que se pregunta Telerman: si no sería antidemocrático disputarle el espacio a un candidato que ganó por tan amplio margen. No lo admiten, pero dejan ver que jugarán todo lo que haya que jugar para disolver la diferencia que sea con tal de ganar.

La Capital resulta un distrito importante, claro, pero el triunfo sobre Macri cumpliría con un propósito al menos doble: borrar al empresario de la escena política -perder otro ballottage lo coloca cerca de un peligroso abismo- y mostrar a todo el país, que observa con minuciosidad cómo se comporta frente al Presidente un electorado exigente como el porteño, que el proyecto de concertación plural está mas vivo que nunca.

Por suerte terminaron las especulaciones. Por hoy, al menos.

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