Ya en órbita, el satélite Cosmo-Skymed da sus primeros signos de vida

Fue lanzado anteayer, por la noche
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9 de junio de 2007  

En la Estación Terrena Córdoba de Falda del Carmen, perteneciente a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), se va restableciendo cierta normalidad. Ya no se descorcha champagne entre las potentes computadoras de la sala de Telemetría, Telecomando y Control. El lanzamiento del satélite Cosmo-Skymed se realizó en la noche del jueves sin problemas y, por ahora, "todo está nominal".

Es lo que dicen los ingenieros para indicar que a las 6.35 y luego, a las 8.20, las dos veces que se puso al alcance de las antenas cordobesas, el aparato, que empieza a salir de su letargo de prevuelo a 619 kilómetros de altura, recibió y emitió las señales correctas.

Aunque en el futuro serán una catarata de información, por ahora son pocas señales: al satélite hay que ir despertándole subsistema por subsistema. "De a poquito y con cautela", como dice el doctor Marcelo Oglietti, gerente de Relaciones Institucionales de la casa. El Cosmo, un aparato complejo de 1,9 toneladas que gira en órbitas polares de una hora y media, tardará entre 15 y 30 días en ponerse totalmente operativo y enviar a tierra su primera imagen, que en la Conae estarán esperando como se espera el primer berrido de un bebe propio.

Pero éste es un bebe italiano, construido por la firma Alenia para la Agenzia Spaziale Italiana. ¿Por qué ha de provocar tanto revuelo en la Argentina? Para la Conae, es el equivalente del hijo de su principal socio, al menos desde la estratosfera para arriba, y se lo toma como una apuesta propia. Y eso porque el pacto firmado entre ambas agencias espaciales podría volver a sus países, que por ahora no califican de potencias del rubro, en jugadores de primera.

A dos bandas

Este Cosmo-Skymed es el primero de cuatro satélites radar que operan en banda X; es decir que para obtener imágenes de la superficie terrestre la "iluminan" con haces de microondas de 3 centímetros de longitud. Los radares son mejores que las cámaras ópticas, si se trata de prevenir o monitorear catástrofes: "leen" la superficie aun de noche y sin importar las condiciones meteorológicas.

Pero a partir de 2010, a los Cosmo se les unirá en el mismo plano orbital una constelación argentina, formada por dos aparatos Saocom totalmente argentinos, de 2 toneladas por pieza, hoy en construcción en Invap. Fuera de un solitario satélite japonés académico, los Saocom serán los únicos aparatos en el mundo que se atrevan a cargar con radares en banda L. Estos emiten microondas de 23 centímetros desde unas antenas de 25 metros cuadrados.

¿Cuáles son los beneficios de la banda L? Penetra parcial o totalmente en casi todos los objetos sólidos, incluido el terreno, pero "rebota" cuando encuentra humedad o agua. Por eso, si se consideran los cuatro Cosmo y los dos Saocom que operan en una constelación llamada Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias (Siasge), se tiene una capacidad de observar fenómenos complejos como no la tiene ninguna potencia espacial.

La lógica de una constelación "a dos bandas" es ver lo invisible para los radares monobanda de todas las potencias espaciales. Se han dado varios ejemplos de posibilidades: una inundación oculta por un bosque, por ejemplo. Pero el Siasge también podrá contribuir a generar mapas de alerta de incendio, si detecta follaje y tierra secas, o predicciones de cosecha, y medir humedad en los cultivos y en sus raíces.

La visión X+L ejercida desde seis satélites capaces de "mirar" cualquier lugar del planeta cada 12 horas excede la misión inicial de la constelación, que era predecir catástrofes o seguirlas en tiempo casi real. El Siasge probablemente se convierta en una herramienta formidable para la producción agrícola, y por eso ha recibido financiación del Banco Interamericano de Desarrollo.

El Siasge deja a la Argentina y a Italia en una posición única, cuyos límites científicos y comerciales aún no se conocen. Eso explica por qué aquí en la Estación Terrena Córdoba han estado sin dormir desde hace días, y han descorchado champagne por causa de un satélite italiano. Es un bebe ajeno, pero casi propio.

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