Operativo seducción de Menem en Australia

El Presidente compartió un desayuno con una decena de empresarios, a quienes invitó a invertir en el país.
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30 de marzo de 1998  

SYDNEY (De una enviada especial).- Cuando en la Argentina ya había caído la noche del domingo, el presidente Carlos Menem se encontraba desayunando, en la mañana del lunes de esta ciudad, con empresarios australianos, a quienes vino a seducir para atraer inversiones.

"Un país como Australia ofrece enormes oportunidades, porque tiene un importante excedente financiero y buen nivel tecnológico", sintetizó el canciller Guido Di Tella, quien admitió que los temas políticos no tienen ningún peso en la agenda bilateral.

A las ocho y media de la mañana, según el reloj de Sydney, que está trece horas adelantado respecto del argentino, Menem bajó de habitación en el hotel Intercontinental para encontrarse con una decena de empresarios australianos, y cumplir con la primera actividad oficial de su visita oficial a Australia.

Estaban, entre otros, Paul Ramsay, de Prime Television, que compró Canal 9 junto con el Citicorp Equity Investment (CEI) y Torneos y Competencias; los directivos de P&O Australia, dueños de las terminales I y II del puerto de Buenos Aires; representantes de Village Roadshow, la compañía que construyó un centro de entretenimientos en Pilar, y los accionistas de North Limited, que participa del proyecto minero de Bajo La Alumbrera, en Catamarca.

Estos últimos protestaron por la aplicación por parte de la gobernación de su provincia (ostentada por el radical Arnoldo Castillo) de una tasa al pasaje de minerales. Menem los tranquilizó.

Eje en la minería

Las principales inversiones australianas en la Argentina se concentran en el sector minero, que está muy desarrollado en este país, donde el descubrimiento del oro, que se produjo a mediados del siglo XIX, cambió el destino que había tenido hasta entonces: era una colonia de convictos sentenciados al destierro por los británicos.

Todos los empresarios se mostraban ayer preocupados por lo que sucedería en la Argentina si se produjera una devaluación en el Brasil. "Vamos a mantener la paridad, cualquiera que sea la situación de nuestros vecinos", les prometió Menem.

De acuerdo con las cifras estimativas que se manejan en la Cancillería, las empresas australianas de minería llevan invertidos en la Argentina unos dos mil millones de dólares. El presidente Carlos Menem firmó con su colega chileno, Eduardo Frei, un tratado que permite la explotación de yacimientos en frontera y que -según Di Tella- podría incrementar en forma sustancial ese monto.

Pero el tratado debe ser ratificado por ambos congresos "y los parlamentarios chilenos dijeron que lo van a aprobar después de que salga (la aprobación parlamentaria) de los hielos continentales", consignó Di Tella. Eso puede significar una postergación por tiempo indefinido, ya que la línea poligonal que en 1991 trazaron las cancillerías para dividir al territorio en disputa despertó una gran resistencia entre los legisladores argentinos. "Algún día encontraremos la solución", dijo el canciller, que no se animó a especular con los plazos. Y concluyó: "Mientras tanto, las inversiones en el sector minero argentino serán un poco menos atractivas, pero seguirán siéndolo".

Las cifras del comercio bilateral están muy por debajo del flujo de inversiones: no superan los 200 millones de dólares anuales, por la distancia que separa a la Argentina de Australia y porque sus principales productos de exportación son competitivos, aunque tienen diferentes mercados. Australia coloca el 60 por ciento de sus exportaciones en los países asiáticos.

Los países agrícolas que compiten por mercados descubrieron que tenían un objetivo en común cuando comenzó la Ronda Uruguay del GATT, en 1986. Conformaron entonces el grupo Cairns, cuyo objetivo es pelear ante el foro multilateral por la liberalización del comercio y en contra de los subsidios que aplican la Unión Europea y los Estados Unidos.

Integran el grupo Cairns, entre otros, la Argentina, el resto de los países del Mercosur, Australia y Nueva Zelanda, próxima etapa de esta gira presidencial.

En Australia, uno de los principales impulsores de esa alianza entre competidores es el viceprimer ministro Timothy Fischer, quien participó del desayuno de Menem con los empresarios locales (que se realizaba al cierre de esta edición), al que le seguía un seminario titulado: "Haciendo negocios con la Argentina", sin sutilezas.

Según el embajador argentino en Australia, Néstor Stancanelli, ese seminario convocaría a más empresarios que los que escucharon aquí mismo al premier alemán Helmut Kohl.

En Canberra

Con el primer ministro John Howard, del Partido Liberal, que en 1996 destronó al Laborista, que había reinado durante trece años, el Presidente se entrevistará sólo mañana, cuando llegue a Canberra, la capital administrativa de este país. Allí también tendrá un encuentro protocolar con el gobernador general, William Deane, que es designado por la reina Isabel II, a propuesta del gobierno local.

Australia es una monarquía parlamentaria: la reina de Inglaterra es la jefa del Estado, una herencia de la época colonial que está siendo revisada por una asamblea que propuso convocar a un plebiscito para convertir al país en una república.

Pero Menem no se irá de Sydney sin haber recorrido la villa donde se realizarán los Juegos Olímpicos del 2000.

El Presidente presentó la candidatura de Buenos Aires para los Juegos del 2003, año en el que promete volver a disputar el poder, si fallan los planes para una nueva reelección consecutiva. La ciudad quedó muy relegada en la votación que ganó Atenas. Menem quiere insistir para el 2008.

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