Greens perfectos

Las canchas de golf exigen cuidados rigurosos, vinculados con el buen desarrollo del juego y el lucimiento de las casas cercanas; tecnología para una actividad que crece
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30 de junio de 2007  

El mantenimiento de una cancha de golf es algo que debe hacerse con el mayor de los cuidados, tanto para que la recorra Angel Pato Cabrera, recientemente consagrado en el 107° Abierto de los Estados Unidos, como para un golfista amateur que da sus primeros pasos.

Salvando las diferencias, se sabe que el gran secreto de un buen jugador radica fundamentalmente en su técnica, pero el estado del campo tiene también algo que ver.

Frente al auge de este deporte y el aumento constante de jugadores, los encargados de dirigir clubes y countries se esmeran para que las alfombras verdes estén lo mejor posible, incluso porque en las urbanizaciones los terrenos que dan al golf son los más cotizados y de alguna manera garantizan el éxito inmobiliario del emprendimiento, desde lo comercial.

Al referirse a lo que es básico para cuidar los campos, Guillermo Busso, director de canchas de la Asociación Argentina de Golf, sostiene: "Es fundamental que la cancha haya sido diseñada y construida por gente idónea. Debe tener muy buen drenaje y céspedes que se adapten a las condiciones de clima, suelo y agua del lugar; un buen sistema de riego y por supuesto, un muy buen parque de maquinaria".

Y si se trata de develar los secretos del cuidado, Roberto Serra, diseñador y constructor de canchas de golf, dice: "Se requiere un conjunto de factores básicos: contar con personal capacitado para desarrollar un amplio programa anual de trabajos preparado por el green keeper (persona encargada de los greens) de cada institución, aprobado por la comisión de golf y, asimismo, tener los recursos necesarios para la total ejecución, con las flexibilidades del caso". Sin duda, la zona que mayores cuidados requiere es la de los greens.

Sobre todo porque es el sector donde se ejecuta la mitad de los golpes de una vuelta, y deben estar lo mejor posible.

Además, el césped de los greens se mantiene extremadamente corto (debe estar entre 3 y 5 milímetros todos los días del año), por lo que es más frágil que el resto. Por esta característica, este césped es muy susceptible a distintos tipos de daño (tránsito, pestes, déficit de agua, altas temperaturas, entre otros). Además hay diferentes tipos de césped para greens, algunos más delicados que otros.

El de los fairways también sufre daños, principalmente a causa del tránsito de jugadores y maquinaria. Estos daños se incrementan durante el invierno, con lluvias abundantes, sectores con sombra y mal drenaje.

"Hay diferentes variedades con distinta respuesta al uso: los agrostis requieren una esmerada atención por parte del personal, pero brindan las mejores superficies de juego; los tifton, que requieren resiembra invernal, son buenas superficies de juego, con menores requerimientos. También debemos mencionar al paspalum, con muy bajo presupuesto de mantenimiento y buena respuesta", dice Serra.

En la Argentina, y principalmente en la Capital y los alrededores, sólo se resiembran los greens y los tees de salida, pero no los fairways.

La misma se efectúa una vez al año, durante abril. En cuanto a la inversión en el mantenimiento anual, la cifra depende de la cancha. Una de primer nivel oscila en el millón de pesos, a esto hay que agregarle la amortización de la maquinaria. "Pero también hay canchas de 9 hoyos, de muy bajo presupuesto, que no superan los 100.000 pesos por año", agrega Busso.

Ultimamente se incorpora maquinaria de última generación, se amplían y perfeccionan los equipos de riego, se añaden agroquímicos más eficaces, se mejoran los conceptos de forestación, entre otros.

La experiencia de jugadores y dirigentes es clave en el aspecto del cuidado. Para Néstor Ingino, capitán y jugador de golf de El Pato (country de la zona sur y afiliado a la Asociación Argentina de Golf), el golfista no toma tanta conciencia a la hora de jugar. "Se queja, pero hace poco por su cuidado. Se ven en todas las canchas muchos piques en los greens sin reparar, pisadas en los bunkers, divots en los fairways, creo que los que mejor juegan son los más cuidadosos", dice.

Otro aspecto es que los gastos de la cancha son altos y los directivos tratan de que no influya tanto dentro del costo de las expensas, "pero como el golf en general es usado por una minoría en los countries, la gente que no juega se queja por los gastos importantes que debe tener un campo para estar en buenas condiciones", agrega.

Paula Arregui, directora de marketing y relaciones públicas de San Eliseo Golf & Country, dice: "El buen mantenimiento tiene básicamente tres aspectos: la prevención, donde se debe trabajar con un buen plan de fumigaciones, fertilizaciones y cortes; un programa de riego, saber cuándo, cuánto y dónde el campo de golf necesita agua; y realizar un adecuado mantenimiento de la maquinaria.

"El golfista no tiene idea del costo y del sacrificio que exige mantener un campo de golf. Debería dejar el hoyo en las mismas condiciones que lo encontró. Esto significa que si saca un divot debería reponerlo, si su pelota marca el green (pique) debería repararlo, y si le toca golpear la pelota desde el bunker debería alisarlo. Sencillo, rápido y, sin embargo, pocos lo hacen", agrega.

En cuanto a las expensas, explica: "En San Eliseo no suben ni bajan por el mantenimiento del campo de golf. Es una cuota igual para todos que sólo se modifica una vez al año utilizando mecanismos preestablecidos".

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