José Cura escribe de amor

El tenor estrenará mañana canciones propias sobre poemas de Pablo Neruda
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7 de julio de 2007  

A lo largo de las funciones que el Teatro Colón presentó de Samson et Dalila , José Cura dio sobradas pruebas al público argentino de por qué su nombre está donde está en el mundo de la lírica. Sin embargo, y para no perder la costumbre de sorprendernos gratamente, queda todavía en agenda un momento importante para darse cita con el tenor, antes de su regreso a Europa. Se trata, esta vez, del estreno mundial de sus Sonetos -compuestos sobre poemas de Pablo Neruda-, que mañana tendrá lugar en la programación del Mozarteum de Rosario, que celebra sus Bodas de Plata con un concierto en la Fundación Astengo, a cargo de José Cura y el pianista Eduardo Delgado. La dupla, conocida a través del disco de música argentina Anhelo , ofrecerá un recital de cámara, incluyendo canciones de la mencionada placa, obras para piano solo y las piezas de estreno compuestas por Cura.

La historia de estos Sonetos nació en 1995, cuando José cantaba en Palermo (Sicilia) la ópera Francesca da Rimini , de Zandonai, basada en un amor legendario como el de Romeo y Julieta. Alguien, nunca supo quién, le dejó en su camarín el libro de Neruda, con una dedicatoria anónima que rezaba: "Para tí, que cantas al amor, palabras de amor". Al abrir el libro, cuenta el tenor, lo primero que leyó fue ese último soneto que dice "Cuando yo muera, quiero tus manos en mis ojos", y un golpe de emoción lo invadió con la música que, casi de inmediato, compuso en un solo gesto de inspiración. Le siguió "Amor mío, si muero y tú no mueres", hasta que, los compromisos y la vertiginosa vida del cantante en ascenso, lo obligaron a guardar toda esa belleza de ideas y sensaciones en un cajón del olvido que volvió a abrirse siete años más tarde y, de manera definitiva, en 2006, cuando el compositor decidió firmemente concluir el proyecto y escoger los sonetos que, sentía, aún le restaban para completar el ciclo. El autor de la dedicatoria, muy románticamente, jamás reveló el misterio.

En Buenos Aires, LA NACION se reunió con Cura y Delgado. El pianista se refirió a la obra como una música personal, cuyas armonías manifiestan un lenguaje propio y elaborado. "No se parecen a nada. Son obras interesantes y, por sus polifonías y contrapuntos, también son difíciles. Me dio placer prepararlas porque me exigieron estudio y porque me siento afín con la musicalidad de José", explicó Delgado.

Por su parte, Cura agregó comentarios que refieren a la composición de los Sonetos .

-¿Están compuestos para tu propia vocalidad?

-Están escritos para un barítono con agudos porque considero que la voz de barítono es la más hermosa para la música de cámara, como en la mujer lo es la de mezzo. La zona central es donde la voz fluye más dulce y menos forzada. Esto refleja mi vocalidad: una voz oscura con facilidad de agudos. Son extensos y tensos de registro, lo cual implica que no se los puede cantar como una canción normal. Son intelectuales, es decir que no se puede aprender el canto de oído, hay que trabajarlos, hay que poder leer y entender en profundidad la música que, en realidad, es un largo dúo de piano y canto.

-¿Cómo trasladaste la musicalidad de la palabra a la de la voz cantada?

-La poesía de Neruda despierta los sentidos, es teatral en un modo arcaico. Es palabra cargada de teatro y drama. Las opciones eran escribir melodía acompañada o escribir música, pero con la riqueza sensorial que nos abre el fascinante mundo de Neruda. La complejidad de la música está relacionada con la del texto, de manera que no hay que escuchar buscando desenterrar una melodía pura. Hay que concentrarse en los poemas, dejando que la melodía se presente sola.

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