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Ganaron los Pumitas

En su debut, con más dudas que aciertos, derrotaron a Rusia por 34 a 15
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5 de abril de 1998  

SAINT GIRONS.- Lanzados a la goleada previsible se detuvieron de pronto. Mandados por la ansiedad a golpear de entrada se contentaron rápido con poco. Asustaron y se asustaron. Resolvieron las tres primeras situaciones estáticas, un line, un scrum y una salida, y se fueron de recreo después de la perfecta lección dada. Apenas diez minutos de solvencia y determinación; tan sólo un triunfo esperado. Importante, también. Aunque escaso soporte para afrontar los próximos e inmediatos pasos fue la victoria de los Pumitas ante un grupo de voluntariosos y rudimentarios rusos por 34 a 15, en la apertura del Mundial juvenil de la FIRA. El éxito sirve, claro, porque los dejó en los cuartos de final frente a Uruguay. Pero si la procesión hacia el Domingo de Pascuas quiere ser tranquila, mañana en Foix deberán estar ya secas las lagunas que ahogaron la labor de estos chicos, cuya capacidad mostrada de a ratos se hundió con el lastre del nervioso desorden.

Poco creíble para quien no vio los primeros minutos resultará la explicación de que el final de penales pateados a los palos tuvo un génesis de brillante explosión. Porque la última intención de evitar una frustrante sorpresa es una imagen alejadísima del espectacular comienzo. Tres tries en cuatro minutos no era todo, por entonces. Valía mucho la forma en que llegaron a esas conquistas. Todos colaboraron para que Jorge Rodríguez apoyase el primer try; desde ese line ganado por Juan Pablo Lagarrigue y entregado a Mariano Sambucetti; arremetida de Augusto Farías y sucesión de rucks controlados pusieron lo pusieron en la meta rival.

Las manos seguían juntándose en reconocimiento para los tries de Fernando Higgs y Martín Terán. Martín Urdapilleta no tuvo presiones para convertir.

Después, en vez de calmarse, de superar con las conquistas las tensiones propias del debut, los argentinos se anularon por errores no forzados. Que fueron muchos y preocupantes. Ocho pelotas consecutivas perdidas en el line son un aviso de peligro cercano. Tampoco ayudó el juego suelto, trabado siempre por el cambio indebido del forcejeo en la marca en lugar del tackle contundente.

Los seis cambios del segundo tiempo cambiaron nada, y la imagen fue la misma. Si son en verdad un buen equipo crecerán desde ahora. Y como individualidades y saben los movimientos colectivos tienen la chance de demostrar que los diez minutos soberbios y efectivos. De la nada no nace algo tan bueno.

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