Las similitudes con la tragedia de LAPA

No había una zona de seguridad
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18 de julio de 2007  

Hay cosas que son inconcebibles. Que al final de una pista de aterrizaje haya un depósito de combustible es una de ellas. Desde cualquier punto de vista, está mal.

Quien así opina es Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), que no puede evitar comparar el accidente de ayer con la tragedia de LAPA, ocurrida en agosto de 1999 en Buenos Aires, que provocó la muerte de 60 personas.

"Pasó algo similar. En el caso de LAPA, el avión, después de derribar las rejas perimetrales del Aeroparque, se llevó por delante una unidad reguladora de distribución de gas, que fue lo que inició el incendio. Ayer, el avión de TAM chocó contra un depósito de combustible, contra una estación de servicio y se prendió fuego", explicó Tamayo a LA NACION. Y agregó: "Desconozco las razones del accidente de ayer. Pero es inconcebible que al final de una pista existan este tipo de edificaciones".

-Pero ¿acaso no hay una estación de servicio a pocos metros del Aeroparque Jorge Newbery?

-Sí, claro, hay una a metros del eje de pista, y es un disparate. No debería estar ahí. Pero así son las cosas: nadie hace nada porque no pasa nada... hasta que pasa, respondió.

Aunque las diferencias son varias, existen otras coincidencias entre ambas tragedias aéreas: los dos aviones se salieron de pista, cruzaron una avenida llevándose por delante vehículos y se incendiaron. Además, ambos accidentes ocurrieron en los aeropuertos de mayor tráfico de cabotaje de sus respectivos países, que son duramente cuestionados y criticados por encontrarse en el medio de una ciudad.

Tamayo conoce bien el aeropuerto Congonhas, porque, si bien las líneas aéreas argentinas no operan allí desde hace más de 15 años, antes de que se inaugurara el Aeropuerto Internacional de San Pablo-Guarulhos, en 1985, todos los vuelos internacionales que pasaban por San Pablo aterrizaban y despegaban de allí.

"Hoy es un aeropuerto doméstico, lo que significa que allí operan vuelos locales y ejecutivos, más chicos. Su pista es relativamente corta, tal vez un poco más chica que la del Aeroparque Jorge Newbery. Debe tener unos 2000 metros de largo", describe Tamayo, y continúa: "El aeropuerto se encuentra en el medio de la ciudad. Fue levantado en el medio de un monte y, sobre la parte achatada, se construyó la pista".

Para esta época del año, dice Tamayo, Congonhas "no es muy confiable" para operar. "La meteorología es mala en estos meses."

Aunque aún se desconocen los motivos del accidente, hay quienes especulan con que el avión pudo haber sufrido una situación de aquaplaning -que ocurre cuando un vehículo se monta sobre una fina capa de agua, pierde el control y patina- por la intensa lluvia que caía cuando aterrizaba.

"Insisto: desconozco los motivos del accidente. Las autoridades brasileñas deberán investigar el caso. Pero la existencia de ese depósito de combustible es inconcebible; era un peligro potencial que no debió existir allí, y que terminó causando el incendio que desató la tragedia", repitió Tamayo.

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