También ganó en la convivencia

La unidad, la buena onda y la igualdad fueron valores decisivos para que el plantel cumpliera el objetivo
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23 de julio de 2007  

TORONTO (De un enviado especial).– Toda consagración esconde historias mínimas que hacen a la grandeza. Todo grupo vislumbra un mágico encanto de convivencia, que al final es lo que hace posible alcanzar los objetivos. Por eso, Hugo Tocalli no se equivocó cuando afirmaba que en el plantel nadie se creía más que otro, más allá de que algún jugador cobre millones de dólares y otro aún no haya ni siquiera debutado en la primera de su club. Sergio Agüero jamás tuvo aires pedantes ante sus compañeros. Tampoco Mauro Zárate, que unos días antes del comienzo del Mundial fue transferido a un club de Qatar por 25.000.000 de dólares. Ese espíritu de igualdad fue lo que permitió que el seleccionado argentino se moviera en un terreno de armonía pura.

La alegría por haber conseguido el campeonato mundial juvenil encontró su mejor postal en el encuentro de los jugadores con el público argentino que se acercó al National Stadium de esta ciudad. Matías Sánchez se arrimó a los hinchas y tomó prestado un bombo. Lo siguió Claudio Yacob, y ambos le pusieron ritmo a la celebración. El arquero Sergio Romero se envolvió en una bandera celeste y blanca y entonó el himno de la gloria: "Dale campeoooo... dale campeooo....". Los simpatizantes argentinos, muchos de ellos residentes en Canadá por cuestiones laborales o universitarias, hicieron que los chicos se sintieran locales en una tarde agradable, con el sol como testigo de una nueva consagración juvenil para nuestro país.

La alegría se extendió con la vuelta olímpica, un baile con todos los chicos agarrados de las manos y, por último, la zambullida en el césped como si fuera una pileta. El trofeo los miraba mientras ellos se reían y se lanzaban hacia él.

La algarabía de los jugadores contrastó tal vez con la mesura de Tocalli y sus ayudantes. Sin embargo, puertas adentro, el entrenador avivó los festejos con canciones, felicitaciones y dedicatorias.

La fortaleza grupal hizo un equipo ganador. Damián Escudero, que se lesionó en el segundo partido con Panamá, se convirtió en el hincha número uno. "El grupo es fantástico, me hicieron sentir uno más a pesar de que no podía jugar", dijo el volante de Vélez.

También los momentos de diversión ayudan a construir un semblante exitoso. Las constantes bromas de Escudero siempre encontraron una sonrisa en el corazón del plantel. Como la picardía de Maximiliano Moralez y Yacob, que con su maquinita de cortar el pelo fue el responsable de los nuevos looks de Sánchez y Romero. Las chanzas tuvieron eco y quedó demostrado en el buen ánimo que gobernó al plantel durante la estadía en un país desconocido para la mayoría.

El plantel argentino, liderado por un hombre sencillo como Tocalli, demostró una vez más que el espíritu ganador se forja a través del buen trato, de la igualdad de condiciones, de la sana convivencia. Todos estos atributos tuvo la Argentina, que siguió las huellas que dejó la historia y consiguió un nuevo trofeo para nuestro país.

  • En el festejo, se acordaron de Gonzalo García

    Matías Sánchez no dudó en dedicarle la consagración a Gonzalo García, el lateral de Racing que se desgarró a tres días de que Hugo Tocalli anunciara la lista de jugadores que participó en el Mundial. Por la lesión de García fue convocado Voboril, e Insúa se ganó un lugar en el equipo titular. Anoche, entre los festejos, todos se acordaron de García.
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