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Los Pumitas se rindieron ante la responsabilidad

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
En las semifinales, los argentinos cayeron por 18-3 frente a Irlanda.
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10 de abril de 1998  

TOULOUSE, Francia.- Mal acostumbrados a los triunfos, duelen más las derrotas; colocarse de manera casi permanente en la final del Mundial de la FIRA suma presión a cada generación de Pumitas; obligaciones que a veces los atan y les hacen perder rumbo.

Por ahí, antes del partido se escuchó: "Si perdemos, no podemos volver". El pensamiento no estimuló a estos chicos argentinos que no querían ser menos que sus antecesores; por el contrario, los apichonó la responsabilidad y sucumbieron por su peso. Visualizaron enseguida un regreso sin fiesta y en pleno partido comenzaron a buscar explicaciones para el después.

Así, toda el alma expuesta ante Uruguay se resquebrajó con la primera fisura; apenas Irlanda se puso en ventaja la lucha quedó decidida sin esperar a que el traspié de 18 a 3 final les cerrase a los Pumitas, con un verdadero portazo, el camino hacia el título, senda por la que sí siguen los franceses, que superaron a Canadá por 53 a 6.

Sin respuestas

Controlados en los fijos, con tackles que los devolvían a su campo por el centro, imposibilitados de generar juego por desaciertos individuales y sin convencimiento, casi con impotencia, los argentinos empezaron a entregar su condición de campeones mundiales. El equipo no tuvo respuestas ante un rival temible y avasallante, por más que se contuviese su progresión en la cancha.

Porque Irlanda fue el esperado conjunto aguerrido, pero también un sorprendente grupo de jóvenes duchos en táctica -infrecuente cualidad para los juveniles de las islas- y capaces de manejar el partido a partir de una obtención asegurada por talla y ganas.

Bastaba que el gigante -más de 2 metros-Donovan O´Callagham bajase la pelota en el line -de nuevo pesadilla para los Pumitas-, que el fogoso y grandote octavo Aidan Kearney arrancara y que el pie derecho del capitán y centro Brian O´Driscoll encontrase el lugar libre de argentinos, para que los irlandeses controlaran el juego sin oposición.

No alcanzó con que Maximiliano Nannini tacklease dos veces por jugada. En medio de un diluvio, anulado el pack, con Marcos Beresiartu dudando en cada pase y con un fondo que sólo intentó progresar con patadas sin destino, el 6 a 3 parcial fue un regalo generoso para los Pumitas, que sólo estuvieron cerca de anotar en una ocasión, cuando después de varias embestidas parecía que llegaba el pilar Facundo Coledani... y nada más llegó el knock-on.

En el segundo tiempo sólo cambió el clima, aunque sin lluvia tampoco apareció el manejo de los argentinos; imposible intentar un avance con saques de baja calidad y retenidos atrás por el estratego O´Driscoll y el fullback Donovan Rossi, de respetable kick. De todas maneras, como un milagro, el score se mantuvo parejo y abierto a revertirlo.

Ni sensación existía de lograrlo, porque los argentinos no pasaban la mitad de la cancha; los irlandeses, vale aclararlo, tampoco. Pero un descuido final le permitió al medio scrum Kieran Campbell irse desde un scrum hacia el ingoal. Try y adiós a las esperanzas. Con la yapa para Irlanda de un segundo try, de Nail Coughlin, en medio de la desesperación y desazón argentina.

El clasico con Francia quedará para otro año; ahora, habrá que pensar en el tercer puesto por disputar con Canadá, pasado mañana. Será un partido importante para estos chicos que tanto se brindaron en las duras prácticas; ellos piensan que tienen una deuda, que no alcanza con el corazón que pusieron contra Uruguay; por suerte, tienen todavía aquí la posibilidad de saldar esa cuenta.

Un revés que pegó en el alma

TOULOUSE (De un enviado especial).- Desolado como pocas veces quedó el entrenador Raúl Sanz; él, que hace un culto del temperamento, pedía revancha rápida. "No podemos irnos así; uno puede perder un partido, pero por ser superado en el juego; cuando se pierde en el corazón es otra cosa, te deja vacío. Los irlandeses nos ganaron como nosotros lo hicimos en Buenos Aires ante Francia: metiéndonos como fuese en nuestro campo, decididos, mientras veíamos pasar el partido.

"Pensé que este equipo tenía un techo más alto. Quizá me equivoqué, pero espero ganar ahora el tercer puesto desde el alma. Quiero que sea un partido bien peleado con los canadienses, para que los chicos sepan si pueden o no superar ese tipo de compromisos. Eso sí: el video de este partido no lo voy a ver nunca".

Su compañero Daniel Baetti asumió la responsabilidad: "Acá no podemos decir que fue culpa del viento, de la lluvia o de otras cosas. Los principales responsables somos los entrenadores, pues tuvimos varios meses para preparar al equipo y parece que no supimos hacerle llegar el mensaje que queríamos darles".

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