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El misterioso FC Locarno, el elegido de los argentinos

Juan Pablo Varsky Para LA NACION
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6 de agosto de 2007  

El sábado pasado, ante 800 espectadores, el FC Locarno perdió 0-2 ante Kriens por el campeonato de la segunda división suiza. Hasta ahora, el equipo no ha funcionado bien. Tiene cuatro puntos en tres partidos y espera que sus grandes refuerzos para esta temporada muestren todo su potencial. ¿Quiénes son? El franco-congoleño Loic Lumbilla Kandja y el argentino Pablo González, hermano de Mariano, también ex Racing. Sin embargo, si tuviéramos en cuenta los pases registrados en el mercado argentino, este club, deportivamente menor en el planeta fútbol, podría armar un equipo para jugar la Champions League. Por ejemplo, Claudio López, Nicolás Cabrera y Gustavo Cabral, actualmente en Racing, están inscriptos en la AFA como futbolistas de Locarno. Hace un año, este poderosísimo pero inexistente club compró el 50% del pase de Gonzalo Higuaín, ya transferido a Real Madrid, el 40% de los derechos económicos de Fernando Belluschi y el 30% de Augusto Fernández. Esta operación incluyó la cesión del 30% de los juveniles Mussacchio y Antonio y le significó a River un ingreso de 13 millones de dólares. Un dinero imprescindible para cerrar con superávit el ejercicio correspondiente a la temporada 2005-2006.

El acuerdo se concretó sobre la hora, dos días antes del cierre del balance. De todas maneras, el mejor negocio lo hizo el equipo suizo, que vendió a Higuaín seis meses después y, aún sin terminar de pagarlo, ya estaba contando ganancias por 7 millones de dólares. Lamentablemente, Gonzalo debió privarse del placer de jugar para una potencia europea como Locarno y aceptó conformarse con Real Madrid. Si River hubiera transferido directamente al Pipita, habría ganado casi el doble de lo que recibió por la venta de su penúltima joya. Con relación a Higuaín y Belluschi, el contrato establece que Locarno "percibirá 6 millones de dólares netos en una posible venta por cada uno y, si hubiera un excedente resultante, será distribuido de manera igual entre ambas partes". Los suizos también pusieron condiciones: "River no podrá ceder total o parcialmente su porcentual a terceros sin el consentimiento de Locarno. Locarno podrá ceder derechos económicos así como cualquiera de los derechos o beneficios que le corresponden por el presente contrato".

Racing (Blanquiceleste S.A. en este caso) también come gracias a las medialunas de Locarno. El millonario club suizo compró el pase del zaguero Gustavo Cabral en 1.400.000 dólares a mediados de junio. Aportó recientes refuerzos como Claudio López y Nicolás Cabrera. Y, en un exceso de generosidad, iba a prestarles a Domingo Salcedo y Marcos Cáceres, procedentes de Cerro Porteño. Pero los paraguayos se negaron a figurar como jugadores de Locarno y esto retrasó todo el papelerío. Por eso, los jugadores no fueron habilitados para el primer partido ante Olimpo en Bahía Blanca que la Academia ganó por 2-0. "Yo no iba a permitir que mis representados figuren en un club de segunda de Suiza. Además, como Blanquiceleste compra los pases deben figurar como jugadores de Racing", dijo el representante Pedro Aldave. Recordemos que Racing Asociación Civil recibe un porcentaje de las ventas de jugadores propiedad de Blanquiceleste S.A y no recibe nada cuando se trata de préstamos con derechos federativos anotados en otra institución (Locarno, por ejemplo).

Unidos por el generoso aporte de los suizos, River y Racing protagonizaron un conflicto diplomático sin precedentes por la deserción del arquero Hilario Navarro. Contratado por Racing, Navarro abandonó de madrugada el hotel donde se alojaba y pidió asilo en un centro de estudios médicos donde se hizo la revisión para pasar a River. La buena relación entre los dirigentes está a punto de romperse por este escándalo. Quizás aparezca Locarno para mediar en la situación y, de paso, contratar a este arquero que ya entró en la historia del fútbol argentino sin atajar una sola pelota.

¿Hay argentinos en Locarno? Por supuesto. Raúl Osella, surgido en las juveniles de Boca y el ya mencionado Pablo Gónzalez. En la temporada pasada estuvieron Dante Senger (ex Estudiantes), Mariano Hassell (ex San Lorenzo) y Mauro Fanari (ex Independiente). Ninguno de los cracks que figuran en su formidable patrimonio jugará allí. El Football Club Locarno es la pantalla de un grupo inversor que inscribe a sus jugadores en este equipo de segunda para no figurar en los papeles como dueño de los pases. Según los reglamentos, las transferencias deben hacerse de club a club y las personas físicas no pueden ser propietarios de los derechos económicos de los futbolistas. Las caras visibles de este grupo inversor en la Argentina son Fernando Hidalgo y Gustavo Arribas, empresarios que pertenecieron a la escudería de Gustavo Mascardi y luego armaron su propia cartera de clientes, la más importante en la región.

El grupo se llama HAZ Sports Agency y tiene un tercer integrante, el menos conocido y el más importante. Se trata de Pini Zahavi, un israelí de 52 años, el Superagente del fútbol mundial. En Inglaterra, su lugar de residencia, lo llaman Mr. Fixit (el señor que todo lo arregla). Fue el intermediario de la operación que depositó a Tevez y a Mascherano en West Ham. Los dirigentes de River le agradecen haber comprado el 50% de Marco Ruben en 3.250.000 euros para, otra vez sobre la hora, poder presentar un balance con superávit (cualquier similitud con la operación Higuaín-Belluschi de 2006 no es mera coincidencia). Investigado por Scotland Yard y la Oficina de Fraudes por anomalías en varias transferencias, Zahavi tiene más amigos que Roberto Carlos (el cantante). Los multimillonarios rusos como Roman Abramovich (dueño de Chelsea), Boris Berezovski (soporte económico del MSI) y Viktor Vekselberg (hombre fuerte de Renova, la empresa que firmó el contrato con la AFA por 18 amistosos del seleccionado hasta 2011), confían en sus contactos y le sueltan sus respectivas chequeras sin límites de fondos. Refugiados en Inglaterra, estos magnates no pueden regresar a su país porque los detendrían inmediatamente.

¿De dónde sacan la plata? De sus extraordinarias ganancias en las corruptas privatizaciones de empresas estatales rusas durante la década del noventa. Este dinero inexplicable pasa por la lavadora del fútbol y sale limpio para justificar ante el Fisco. Los millonarios ponen la plata, los intermediarios la manejan y los clubes compran y venden a los futbolistas. FC Locarno es la pantalla fundamental para que este proceso se complete. Solo pone su fachada. Por eso, a pesar de tantos refuerzos estelares, perdió 0-2 ante el temible Kriens de la segunda división suiza.

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