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Nuevas denuncias contra Von Wernich

Un testigo lo acusó de "tortura moral"
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7 de agosto de 2007  

LA PLATA.- Rubén Schell vive custodiado mediante un dispositivo satelital que funciona con microchips. Tras la desaparición de Jorge Julio López ingresó en un programa de testigos protegidos. Tiene miedo. Es, al igual que el albañil desaparecido, un testigo clave en un juicio a represores durante el último gobierno de facto.

Ayer, ante el Tribunal Federal N° 1, Schell identificó a Christian von Wernich como el ex capellán de la policía bonaerense que lo interrogó y torturó durante los 102 días que permaneció secuestrado en un centro clandestino de detención.

Fue el primer testigo que señaló al sacerdote como responsable directo en tormentos y privaciones ilegítimas de la libertad.

"Pese a las torturas, los golpes y las picanas, la peor tortura la sufrí de parte de este señor: la tortura moral", dijo el testigo. Y agregó: "Todavía me duele que un sacerdote haga esas cosas".

Según declaró ayer ante el tribunal, Schell mantuvo el siguiente diálogo con Von Wernich en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en febrero de 1978:

Von Wernich: -¿Por qué estás acá?

Schell : -Por pelotudo.

Von Wernich: -No me cabe ninguna duda. Pero ¿qué cagadas hiciste? ¿Vos estabas poniendo bombas, no? ¿Vos sabés que estabas haciendo las cosas mal?

Schell: -Yo sé que estaba haciendo las cosas bien. [ ] Usted es sacerdote, tiene que saber que hay que ayudar al prójimo.

Von Wernich: -¿Vos vas a alguna iglesia? ¿Hacés política, no?

Schell: -¿Estamos hablando de religión o de política? [ ]

El relato se interrumpió varias veces por el llanto del testigo.

Otros testimonios

El de Schell no fue el único testimonio de la octava jornada de audiencias en el juicio oral y público que se sustancia contra el sacerdote acusado de siete homicidios, privaciones ilegítimas de la libertad y tormentos. Pero la declaración de aquel testigo, que también involucró al ex general Guillermo Suárez Mason como un hombre de profunda admiración por el régimen nazi, fue la más comprometedora.

Otros tres testigos, Jorge Allega, Alberto Derman y Alcides Chiesa dijeron haber tenido noticias de la presencia del sacerdote en centros clandestinos a través del relato de otros detenidos. En cambio, Juan Carlos Guarino y Norma Leanza de Chiesa dijeron no conocer al cura, que ayer permaneció fuera de la sala de audiencias.

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