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Una tribuna con hinchas genuinos

River debutó en el torneo y 4000 simpatizantes acompañaron al equipo; sin la presencia de Los Borrachos del Tablón, alentaron, sufrieron y gozaron; detuvieron a un barrabrava sobre el que pesaba el derecho de admisión
Alberto Cantore
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20 de agosto de 2007  

No era extraño pensar que el desarrollo del partido y lo que sucediera en la tribuna visitante del Nuevo Gasómetro acapararían un mismo interés. Como consecuencia de los recientes incidentes en la barra brava de River, que tuvo como último episodio el asesinato de Martín Gonzalo Acro, el fútbol y la violencia concentran un interés casi semejante. Pero las especulaciones acerca de un nuevo enfrentamiento entre las facciones en que se dividen Los Borrachos del Tabló n no se cumplieron, y los verdaderos hinchas vibraron en la cancha. Al menos, por una jornada, volvió la calma tan esperada.

Un operativo de seguridad que reunió 1150 agentes y la aplicación del derecho de admisión para 38 barrabravas fueron las principales medidas para controlar a los violentos. El resultado dejó satisfechos a todos: no se produjeron incidentes y se detuvo a Pablo Alfredo Girón, alias Cuca , sobre quien pesaba la prohibición para presenciar el espectáculo. Cuca , integrante de la banda de Palermo, identificada con el sector que lideran los hermanos Alan y William Schlenker, intentó burlar el operativo ubicándose en la platea sur -ocupada por los simpatizantes de San Lorenzo-, aunque fue identificado y detenido, por resistencia a la autoridad, por miembros de la Policía Federal, que lo trasladaron a la Seccional 34a, según informó su titular, Alejandro García Rey. Anoche, Girón quedó a disposición del juzgado en lo Correccional N0 8.

No era la primera vez que el barrabrava intentaba eludir el derecho de admisión, ya que en mayo último, en el cotejo que River jugó con Estudiantes de La Plata, logró filtrarse y observó el encuentro que se disputó en el Monumental.

Los 4000 hinchas que ocuparon el sector popular y los cerca de 250 simpatizantes que abonaron una platea alentaron, aplaudieron, insultaron, gozaron y sufrieron. No hubo lugar para los líderes, matones o los denominados hinchas caracterizados que manejan el lugar y ordenan qué, cómo y cuándo hay que cantar. También estuvieron ausentes las banderas largas que se identifican con la barra brava, y los paraavalanchas -sitios consagrados para los jefes para ostentar el poder- no tuvieron dueños. No se escucharon los bombos ni los redoblantes, instrumentos que marcan el ritmo y símbolos que se identifican con la presencia de la barra brava.

Lejos de la pelea interna feroz de Los Borrachos del Tablón y de la crisis política que se instaló en el club de Núñez, no existieron cánticos en contra del presidente José María Aguilar y tampoco en favor de Ramón Díaz, un personaje caro a los sentimientos millonarios.

El folklore del fútbol perdió color, pero los hinchas ganaron en tranquilidad, algo que aparentaba haberse olvidado. Pero a no confundirse y creer que con un exitoso operativo de seguridad se erradicó la violencia de los estadios, porque los hechos certifican que, después de algunos días de calma, la barbarie vuelve a ofrecer un nuevo capítulo.

  • Repudio a los violentos en la Plaza de Mayo

    La asociación Salvemos al Fútbol realizó ayer, en la Plaza de Mayo, una manifestación para repudiar la violencia y la corrupción en el fútbol. Luego de la marcha, los integrantes entregaron una copia de un petitorio –compuesto de cinco puntos– en el que se enumeraron algunos aspectos que generan conflictos.
  • 38 barra bravas integraban la lista que entregó River para que se les aplicara el derecho de admisión

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