Allub: "Sé que la saqué baratísima"

El cordobés, con una dolencia similar a la de Gaitán, dejó los Pumas, pero sigue jugando
Juan Manuel Trenado
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20 de agosto de 2007  

"¿¡Cómo!? No, no sabía nada. ¿Cómo está? Yo al pibe lo conozco, jugué con él, es un guaso bárbaro." La voz de Alejandro Allub, de 31 años, llega preocupada por teléfono en un alto en su guardia en el hospital de niños de Córdoba. Increíble. La historia se repite con Martín Gaitán, compañero de Allub en el seleccionado argentino Sub 21 en el III Torneo del Hemisferio Sur, en Nueva Zelanda hace 10 años.

Allub sabe de qué se trata esto, porque es médico, pero fundamentalmente porque vio cómo su carrera deportiva se derrumbaba en 2001, cuando tuvo que dejar a los Pumas por una disección coronaria. "Mi caso es de los pocos en el mundo. Terminé el partido con los All Blacks (en Christchurch) y me dolía el pecho. Mirá cómo será que hasta pensé que me había tragado el protector bucal. Me decían que era una gastritis. Al día siguiente viajamos a Auckland, me entrené y no daba más. Fui al médico, me hicieron estudios y me dijeron que tenía un 99,9% de posibilidades de sufrir un infarto."

Allub tuvo que dejar los Pumas, pero volvió en 2004. "Largué tres años porque los médicos me decían que no podía jugar, pero no es fácil. Volví porque no la pasé mal. Es cierto, podía haber tenido un síncope, estuve cinco días en terapia intensiva cuando volví acá a Córdoba, pero la pasé de lujo. El corazón no funciona mal, quedó con una cicatriz, pero banca . Tuve que ir a un escribano para dejar sentado que me responsabilizo si pasa algo. Volví con el seleccionado de Córdoba y en el Nacional de Clubes (en Jockey Club)."

Socialmente tampoco fue fácil superarlo: "En lo personal es durísimo -cuenta el ex segunda línea de los Pumas-. Yo estaba jugando en Perpignan, en Francia. Salía en los diarios, en la televisión, cobraba 15.000 pesos por mes y terminé laburando acá, que no cobro un peso. Sentí que me tuve que volver como un perro al país. Yo sé que la saqué baratísima, que me podía haber muerto. Qué se yo..., es lo que me tocó".

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    "Cuando me pasó esto con los Pumas, en Perpignan se portaron bárbaro. Me llevaron a Francia, me hicieron ver a médicos por todos lados, cardiólogos, hemodinamistas. Después, me respetaron el año que me quedaba de contrato", comentó Allub, que actualmente sólo tiene como único beneficio del rugby la mutual de los Pumas.
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