Suena bien

Londres, París, Milán, Nueva York... Allí donde Matteo Ceccarini le pone ritmo a la pasarela
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23 de agosto de 2007  

Con más de 15 años traduciendo colecciones en música, Matteo Ceccarini es señalado como el indiscutido número uno en su profesión. Un podio al que accedió desentrañando la lógica mental de los más célebres diseñadores, siempre respetando la historia y el marketing de cada marca.

Missoni, Vivienne Westwood, John Richmond, Roberto Cavalli, forman parte de la interminable lista de clientes que no dudan en ponerse en manos de este prolífico musicalizador de origen milanés. Incluso Giorgio Armani, uno de los más exigentes en materia de bandas sonoras -el mismo Eric Clapton musicalizó alguno de sus desfiles- apuesta a Ceccarini a la hora de curar su serie de compactos Emporio Armani Caffé y apostar al swing en su pasarela.

-¿Qué tanto influye la elección de la música para un desfile?

-La melodía justa puede llenar el catwalk de encanto. Por el contrario, si la elección de la banda de sonido es errada, el desfile puede convertirse en algo desastroso. En muchas oportunidades los temas que se eligen son muy lindos, pero no funcionan por el simple hecho de no tener nada que ver con la ropa que se presenta.

-¿Cómo es el proceso de traducir en música las colecciones?

- En primer lugar me encuentro con el diseñador; que me describe las sensaciones y la atmósfera que lo han inspirado para la colección. Luego me aíslo en mi estudio, donde intento crear la banda de sonido más acorde a partir de todas las ideas que intercambiamos durante la charla.

-¿Existen casos de incompatibilidad artística entre sus ideas y las de los diseñadores?

-No pasa seguido. Es muy difícil pintar un cuadro entre dos personas; yo lo veo desde esa óptica.

-¿Recuerda su primer desfile?

-Fue para Gianfranco Ferré hace muchos años, cuando él diseñaba para Dior. El show estaba ambientado nada menos que en la Opera de París. Pasé música clásica veneciana de 1800. Lo recuerdo como un delirio de estética y belleza.

-¿Cómo se fueron modificando los desfiles durante sus años de profesión?

-Han cambiado mucho, sobre todo en términos de tiempo. Antes duraban una hora y había unas 160 salidas. Hoy, en cambio, duran 15 minutos y las salidas se reducen a 50. En un tiempo había verdadero glamour alrededor del mundo de la moda. Hoy todo se ha vuelto más chato, mucho más orientado al negocio que al aspecto artístico. Desde que han irrumpido los manager de la moda, la industria se ha transformado en algo globalizado y ha perdido el espíritu que la caracterizaba.

-¿Qué tan conscientes deberían estar las modelos de la música? ¿Es lícito bailar?

-Bailar no, simplemente porque la pasarela no es una discoteca. Sin embargo, creo que tienen que caminar con ritmo y tener una actitud que converja con el sonido. Todas las verdaderas top deberían tener la capacidad innata de entrar perfectamente en el sonido del show.

-¿Prefiere un track que se repite durante todo el desfile o poner un tema musical tras otro?

-Justamente aquello depende mucho de la colección y las preferencias de la marca que me contrata. Algunas firmas se lo pueden permitir, otras no tanto. Usar un solo tema es un mensaje fuerte y claro. Creo que causa más impacto.

-En la actualidad, ¿es viable concebir un desfile entero en silencio?

-Sería demasiado dramático. Además tendría que ser una colección visualmente muy fuerte. En general, la música ayuda a entender mejor la colección.

-¿Cómo definiría los gustos musicales de diseñadores tan disímiles como Giorgio Armani y Vivienne Westwood?

-Los de Giorgio Armani son muy refinados y por lo general generan un fuerte impacto sobre el público. El está muy preparado en la materia; sus shows son increíbles producciones, hasta el punto que parecen películas. En cambio Vivienne es mucho más rockera. Ama ser ecléctica tanto en la música como en sus colecciones.

-¿Existe para usted algún diseñador imposible de entender? Cómo traduciría en música una colección de Viktor&Rolf?

-Imposible de entender, ninguno. Creo que los Viktor& Rolf, que son tan particulares, tendrían que tener una música de fácil interpretación, aquello balancearía la complejidad de sus colecciones.

-¿Y para Chanel?

-Esta marca ha cansado un poco con su estilo musical electro rock, aburre y corre el riesgo de terminar provinciana, forzada

-¿El momento más emocionante luego de tantos años?

-Hace poco, durante el último show de Gianfranco Ferré. Gran final, con una canción italiana extraordinaria que él adoraba. Todos esperaban la salida, pero él no sale Una enorme emoción, y diez minutos de verdadera ovación y aplausos de pie. Perdimos a un verdadero maestro

-¿Próximo evento que lo tendrá musicalizando?

-El Festival de Cine de Venecia, para el desfile de Jaeger LeCoultre. Será un show de alta relojería. Después vendrá la Semana de la Moda de Milán y luego, París.

-¿Ultimo CD que contenga su trabajo?

-Acaba de salir el doble CD Fashion Week , que contiene la música de los desfiles más importantes del año. Y en breve estará lista mi nueva obra, un álbum inédito que oscilará entre moda y cine.

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