El arte de Osvaldo Golijov

Se editó Oceana, que vuelve a demostrar la originalidad del compositor argentino
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8 de septiembre de 2007  

La recepción clamorosa de La pasión según San Marcos , en el año 2000, lo lanzó a Osvaldo Golijov a un estrellato poco frecuente, por no decir "decididamente insólito", en el campo de la música académica.

El multiculturalismo de un lenguaje hábilmente construido y pasible de ser decodificado por públicos diversos, la inclusión magistral y creativa de componentes provenientes de diferentes músicas y culturas populares en perfecta convivencia con recursos propios de distintas corrientes de la llamada muy inespecíficamente música contemporánea y la percepción concreta de una belleza singular hicieron que la obra y su compositor adquirieran una enormísima celebridad. Cualquiera podría suponer que la historia de Golijov comenzó casi mágicamente en ese preciso instante. Sin embargo, Oceana , compuesta con anterioridad y ahora editada por Deutsche Grammophone, permite comprobar que La pasión no fue un milagro aparecido por generación espontánea, sino una etapa más dentro de un camino que venía siendo forjado con paciencia, consistencia y mucho arte. Y para completar el panorama de un trayecto sumamente original, el compacto incluye, además, Tenebrae , un cuarteto de cuerdas estrenado en 2002, y tres canciones con orquesta interpretadas por su copiloto favorita, la exquisita Dawn Upshaw.

Oceana es una cantata para voz solista, coro de niños, doble coro y orquesta, y el texto proviene de la quinta parte de los Cantos ceremoniales de Pablo Neruda. La obra está dividida en dos "llamadas" introductorias, con vocalizaciones y mínimos fonemas liberados de implicancias semánticas, a las cuales continúan sucesivas "olas", cuadros eminentemente corales. Los dos números finales son un aria, cuya letra es, curiosamente, cantada por un coro infantil, y un coral, clara referencia a las cantatas bachianas. El multiculturalismo esencial de Golijov remite, en esta ocasión, a pautas rítmicas y ciertos aires melódicos populares de sabores venezolanos y brasileños, a sonidos circunstanciales de instrumentos populares, a sonidos oceánicos leve y magistralmente colocados, a una especie de scat a la brasileña, fantásticamente llevado adelante por Luciana Souza, y construcciones estrictamente académicas que incluyen diferentes escrituras corales y sinfónicas, y polifonías un tanto esotéricas como la que tiene lugar en "Aria", donde simultáneamente se confunden el canto ondulado, amplio, libre y tonal de Souza y las líneas planas y de incisos cortos del coro de niños, una suma de dos aparentes opuestos de alta efectividad sonora y artística. La sensación general que produce la obra, de principio a fin, es la de cierto oleaje permanente, un movimiento continuo nunca interrumpido sobre el cual se instalan diferentes situaciones sonoras que concluyen con un coro estático que se va evaporando lentamente.

Con el Cuarteto Kronos

La segunda obra del compacto, Tenebrae, es un cuarteto lamentoso que presenta una serie mínima de ideas musicales tratadas casi como objetos estáticos en lentos desarrollos, con una rítmica laxa y un aire tonal menor y melancólico que incluye, muy etéreos, algunos giros propios de la música judía askenazí. La interpretación del Cuarteto Kronos es impecable, ajustadísima, tenue y vaporosa. Sin embargo, después de transitar por estados de ánimo característicos de una pieza que, según el mismo Golijov, trata con el dolor, finaliza con un acorde de Do mayor, pleno y contundente.

En el final, Dawn Upshaw, versátil, musical e inconfundible, tiene a su cargo tres canciones escritas en diferentes épocas y reunidas en un ciclo en 2002. "Close Your Eyes" es, en sí mismo, un tríptico que comienza con una canción de cuna sobre un poema de Sally Potter, continúa con una doina y termina con un galop gitano. "Lua descolorida", es una canción que, en el mejor estilo bachiano, ha migrado varias veces dentro de la obra de Golijov: arrancó como canción con piano, fue transformada en aria en La pasión según San Marcos y aquí es una bellísima canción lenta con orquesta. "How Slow the Wind", es una maravilla en sí misma, calma y pacífica, pero al mismo tiempo es el colofón ideal que cierra, simbólica y simétricamente, un compacto estupendo que retorna, a través del viento, el mar y cierta espaciosidad, a la obra inicial.

Oceana

Osvaldo Golijov

Oceana. Tenebrae. Tres canciones , de Osvaldo Golijov. Dawn Upshaw, soprano, Luciana Souza, voz, Coro y Orquesta Sinfónicos de Atlanta dirigidos por Robert Spano. Kronos Quartet (Universal)

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