Allende y Brea, medio siglo de un estudio jurídico innovador

Incorporó tecnologías y nuevos enfoques
Jorge Rouillon
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10 de septiembre de 2007  

Allende y Brea, estudio jurídico que abrió caminos en el uso de nuevas tecnologías, en el enfoque del trabajo de abogados de empresa y en la capacitación de profesionales jóvenes, celebró sus 50 años con una concurridísima recepción en el Alvear Palace Hotel, que reunió a más de 600 personas. Alfredo Louge, socio administrador, agradeció allí el acompañamiento de prestigiosos juristas, de clientes y amigos de muchos años.

Graduados en la Universidad de Buenos Aires (UBA), los fundadores Juan Martín Allende y Teodosio Brea habían seguido cursos en el Latin American Law Institute de la Universidad de Nueva York en distintos años -uno, en 1948, y otro, en 1952- y habían trabajado, sin conocerse, en un gran estudio norteamericano, Breed, Abbott y Morgan. En 1957 vino a Buenos Aires un abogado norteamericano que provenía del mismo estudio y de la misma universidad, e invitó a comer a su casa a Allende y a Brea, con sus esposas. Estos sintonizaron y, al volver de la comida, siguieron hablando largamente en el living de la casa de Brea, hasta altas horas de la noche. Al final, se dieron la mano y acordaron trabajar juntos.

El estudio creció rápido; en dos años tenían 30 abogados trabajando. El comienzo coincidió con el proceso de industrialización y modernización del gobierno de Arturo Frondizi, y dos grandes clientes del principio fueron Industrias Kaiser Argentina (IKA) y Nobleza Piccardo.

Brea dice que desde el vamos Allende y él tenían algunos principios muy claros: "1) No íbamos a vender influencias, y por eso rechazamos dos o tres clientes importantes; 2) absoluta dedicación profesional al trabajo -fuimos los primeros en cobrar nuestro trabajo en función del tiempo empleado-; 3) gran fe en la gente joven y en considerar indispensable la tecnificación de la profesión. Hemos mandado docenas de abogados a EE.UU. a hacer lo mismo que nosotros, y hemos incorporado la computación y otros adelantos cuando aquí no se pensaba en eso". Eran épocas en que algunos abogados escribían a mano y sus secretarias les pasaban en limpio los escritos.

En 1990, el estudio produjo El Derecho en disco láser , un CD en el que incorporó toda la colección de la revista El Derecho , y en el que se podía buscar la jurisprudencia por una o más palabras sueltas, por entonces toda una novedad. Dirigió la edición el doctor Horacio Granero, especialista en informática jurídica. Cuando el proyecto estaba lanzado, se advirtió que no resultaba posible escanear, con los procedimientos existentes entonces, toda la colección, por la diversidad de tipografías usadas, y entonces, para poder hacer el CD, se acometió la ingente tarea de volver a tipear casi tres décadas de esta revista jurídica.

Un libro de historia

En 1982, cuando el estudio cumplió 25 años, lo celebró con un libro sobre la historia de la Corte argentina y su conexión con la Corte norteamericana. Contrató a un gran jurista, Germán Bidart Campos, que lo preparó; se editó en español y en inglés. Brea recuerda que pensaban enviarlo por correo, pero Lloyd Cutler, un abogado norteamericano amigo, les sugirió llevarlo personalmente. Los ministros de la Corte norteamericana recibieron a ambos socios y tomaron el té durante una hora, con una amena conversación sobre la jurisprudencia de ambos países.

Hoy, el estudio está formado por 16 socios y otros 70 abogados, al tiempo que tiene 25 pasantes de las universidades UBA, Austral, Católica Argentina y Di Tella. Ocupa cinco amplios pisos en el edificio de Maipú 1300, esquina Libertador, donde se instaló en 1972 y tiene una biblioteca jurídica siempre actualizada. Retirados ya los fundadores, Louge, socio administrador, integra el comité ejecutivo junto con María Rosa Villegas Arévalo, David Gurfinkel y Diego Botana.

Allende, que ahora ha publicado un libro sobre Churchill y otro sobre ética, comentó que desde el comienzo tomaron la idea de los estudios norteamericanos, de que, pasados los años, los socios deben jubilarse y abrir paso a otros. "De esa manera, los jóvenes ven una luz al fondo del camino, que no está cerrado a sus potencialidades." Compartió la charla con Louge, que comenzó a trabajar en 1987, antes de recibirse, y Botana, que entró como bibliotecario, antes de graduarse, hace 15 años.

El estudio brinda asesoramiento integral para satisfacer los requerimientos legales de sus clientes y, salvo la materia penal, cubre todas la áreas del derecho, con atención especial en temas como fusiones y adquisiciones de compañías, asuntos bancarios, de seguros e impuestos. Tiene una oficina en Atlanta, que dirige un abogado argentino, y otra en Miami, atendida por un abogado norteamericano graduado en Yale, que revalidó su título en la UBA. En su momento, también tuvo una oficina en Madrid, donde Allende trabajó varios años.

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