Un mural de Polesello viajará en subte

Se inaugurará a fines de año una obra del destacado artista plástico en la estación José Hernández
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15 de septiembre de 2007  

"El negro queda fenómeno porque tiene brillo. ¿Y este relieve? Acá se necesita un poquito de azul. El naranja está buenísimo. Yo soy muy obsesivo. Es muy importante que salga bien el magenta. Me encanta cómo está quedando. Me muero de ganas de verlo en la estación."

Quien habla es el reconocido artista plástico argentino Rogelio Polesello, frente al mural que creó para la estación José Hernández de la línea D del subte, como parte del proyecto de nuevos murales que lleva adelante la empresa Metrovías. La obra se inaugurará a fines de año.

LA NACION presenció la reacción y las impresiones de Polesello, quien, por primera vez, veía trasladada su obra a los cerámicos que componen el mural. El artista dijo estar encantado con el proyecto, y se le notaba.

En realidad, serán dos obras de Polesello que se podrán disfrutar en la línea D del subte: una en cada andén de la estación José Hernández, enfrentadas y en diálogo, que medirán 5,32 por 2,66 metros.

"Trabajé pensando en las últimas obras que hice, que son blanco y negro. Me pareció perfecta la solución del negro brillante para el mural, porque va a capturar las luces y velocidades del ambiente", contó el artista que, de esta forma, verá concluida en breve la tercera obra mural de su carrera.

Un grupo de ceramistas y docentes del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), dirigido por Teodolina García Cabo, trabaja desde principios de año en la transferencia correcta de la obra de Polesello a la cerámica, como ya lo hicieron con los otros murales que encargó la empresa de transporte de pasajeros a reconocidos artistas en la última década.

"El dibujo de Polesello es muy limpio; es muy importante la nitidez de las líneas, y trabajamos con soplete para lograr una textura uniforme", comentó García Cabo.

"Me gustaría que estos colores tuvieran el brillo del negro", pidió Polesello. "Lo vamos a lograr", le respondió el grupo de ceramistas. La escena contagiaba el entusiasmo por la marcha de la obra. Todos miraban los colores, la precisión de las líneas que definen formas que parecen haberse dislocado, con ese característico estilo abstracto de Polesello.

Luz, velocidad, escala

El artista, cuyas primeras obras datan de fines de los años 50, contó que antes de comenzar el diseño del mural recorrió la estación, sacó fotos y sobre esos elementos empezó el proceso creativo de la obra. "Tuve en cuenta la escala, la luz y la velocidad del lugar", comentó.

La curadora del proyecto de nuevos murales del subte es la historiadora del arte Mercedes Casanegra, quien selecciona a los artistas que siguen ampliando la exposición permanente bajo tierra. "Son artistas que suelen estar en circuitos de galerías y museos y que, con los murales, salen del circuito del arte y se hacen más públicos", indicó.

El subte de Buenos Aires comenzó a circular en 1913, pero la incorporación de murales en sus andenes comenzó en 1934, con la inauguración de la línea C. Los bocetos de los primeros fueron de los españoles Ignacio Zuloaga y Fernando Alvarez Sotomayor, y de los argentinos Martín Noel y Manuel Escasany; se realizaron en talleres de España. Por ejemplo, en la estación Avenida de Mayo, se puede ver El acueducto romano de Segovia , de Zuloaga.

Los murales comenzaron a producirse en nuestro país a partir de 1937. Artistas como Benito Quinquela Martín (mural La descarga de los convoyes , de 1939, en la estación Plaza Italia de la línea D), Alfredo Guido (paisajes del norte argentino, de 1938, en la estación Bulnes de la línea D), entre otros, fueron seleccionadas para realizar los bocetos. Hoy, la red de subterráneos cuenta con 110 murales cerámicos, cementos policromados y relieves realizados en épocas diversas.

El proyecto de nuevas obras comenzó hace diez años y ya se realizaron veinte murales de obras de diez artistas. Entre ellos están Luis Benedit, con un mural en la estación San Martín de la línea C; otro, basado en obras de Santiago García Sáenz, en el hall de entrada de la estación Medalla Milagrosa de la línea E. También los hay de Luis Felipe Noé (estación San Martín de la línea C) y de Josefina Robirosa (estación Olleros de la línea D).

Pepe Romero, responsable del proyecto cultural de Metrovías, señaló que la mayoría de las personas no va a los museos y que, de esta forma, "se le da la posibilidad a más de un millón de ellas por día de que vean murales".

Para Polesello, incorporar las obras en lugares públicos es fundamental. "Me acuerdo de haber viajado en subte de chico con mis padres y quedar maravillado con los murales que veía. Siempre me fascinaron. Creo que debería haber millones más", sostuvo.

Y parece no haber nada que no entusiasme al artista porque, además, el mural quedará instalado cerca de su casa, hecho que también mereció durante el encuentro con el mural y la gente del equipo de trabajo otro cálido "me encanta".

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