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“La política es un deber, pero mi vida pasa por otro lugar”

En una entrevista íntima con LANACION.com , Carrió sostuvo que la mejor conquista son los amigos y se refirió a los placeres fuera de la vida pública; al reflexionar sobre su juventud, admitió: “Creí que iba a atropellar la vida y la vida me atropelló a mí”
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23 de octubre de 2007  • 10:50

Detrás de la pasión por la política que derrocha la candidata a presidente por la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se esconde una persona que valora y disfruta de otros placeres que exceden su actividad pública.

En una entrevista íntima con LANACION.com , reflexionó: “Para mí la política es un deber, pero mi vida pasa por otro lugar: por las fiestas con mis amigos, mis veraneos, mis hijos; por jugar, por leer.

Le costó identificar defectos, pero no dudó a la hora de mostrar arrepentimientos. Afirmó que es interreligiosa y que no tiene miedo a nada por su gran fe.

- ¿Cuáles son sus tres principales defectos?

- No sé bien cuáles son (duda durante varios segundos)... Debo tener muchos, pero no los puedo identificar con claridad. La ansiedad, la demasiada energía y ser demasiado directa, frontal.

- ¿Y sus virtudes?

- (Piensa)… Soy como soy. Soy así cuando estoy en cámara, fuera de cámara, con mis hijos.

- ¿De qué cosas se arrepiente?

- De muchas, pero me olvido, porque cuando uno se arrepiente hay perdón. A lo mejor, [me arrepiento] de haber hecho tantas cosas siendo adolescente, de creer que iba a atropellar la vida, y la vida me atropelló a mí. De casarme a los 16, tener un hijo a los 17, recibirme a los 20. Después fui un poco más serena y menos ansiosa.

- ¿A qué le tiene miedo?

- A nada. Porque tengo una gran fe en Dios. Antes tenía miedo y lo superaba. Ahora no siento miedo.

- ¿Una fantasía no vinculada a la política?

- Yo sueño con vivir en el mar. Estar todo el tiempo en el mar.

- ¿Cómo se produjo su acercamiento tan férreo a la religión católica?

- Tuve una conversión muy fuerte en 1998. Yo era agnóstica y como intelectual me costó mucho asumir esa experiencia. Pero ahora estoy muy bien y la verdad es que soy muy interreligiosa, soy una judía goy, una cristiana primitiva, leo mucho budismo. Creo en la interreligiosidad y vivo de la eucaristía diaria. Con la comunión diaria puedo estar en todos lados y sin la comunión no haría nada de lo que hago.

- ¿Se analiza?

- Me analicé cuando era joven, a los 21, 22 años.

- ¿Qué piensan sus hijos de su carrera política?

- Mis hijos no quieren la política pero entienden que es un testimonio que quiero dar. Tienen una vida que no tiene nada que ver con la política. El mayor, que vive en México, no quiere que haga política. Ellos hubieran querido que yo siga en la vida privada, ganando dinero en la profesión, viajando, pero me aman igual. Nunca los van a ver porque van a escapar frente al primer fotógrafo. Y me parece bárbaro.

-¿Estarán por lo menos el 28 de octubre?

- Sí, ahí sí van a estar. Siempre en las elecciones vienen.

- ¿Cómo vivió usted la carrera política de su padre?

- Así, como viven mis hijos la mía. Pensando que la política me robaba a mi padre y que yo sufría mucho por eso. Después me di cuenta que lo más maravilloso que me había pasado en la vida era esa libertad, ese testimonio por lo público.

- Usted quería estudiar letras y finalmente se decidió por Derecho. ¿Por qué fue este cambio?

- Porque yo no quería trabajar de profesora de escuela secundaria ganando poca plata. Entonces dije: voy a estudiar abogacía y mis hobbies van a ser la filosofía y las letras. Y de hecho, después académicamente enseñé filosofía del derecho, filosofía política. Desde los 12 años leo filosofía y literatura tanto o más que derecho.

- ¿Elegiría otra carrera si volviese a empezar?

- No. Yo quería ser abogadora , decía cuando era chiquita. Quería ser defensora de los pobres, de los ausentes. Siempre quise ser defensora de estas cosas. Lo que pasa es que amo profundamente la poesía, la literatura, la filosofía, el fado portugués y la ópera.

- ¿Un amigo?

- Muchísimos. Tengo a todas mis amigas de la infancia, de la adolescencia, de cuando era grande. Ahora está llena mi casa de amigos. Lo mejor que me ha pasado en la vida es tener muchísimos amigos. Quizás es la mejor conquista que uno tiene en la vida.

Para mí la política es un deber, pero mi vida pasa por otro lugar: por las fiestas con mis amigos, mis veraneos, mis hijos; por jugar, por leer. Y esto está bastante separado de lo que es el mundo político.

- ¿Un enemigo?

- Enemigos debo tener, pero no los reconozco. Debe haber mucha gente o políticos que no me quieren.

Aborto, eutanasia y drogas

Carrió no oculta su opinión respecto de ningún tema y se muestra abierta para debatir ciertas cuestiones dilemáticas con los dirigentes de su agrupación política.

- ¿Qué opina de la eutanasia?

- Hay que tener mucho cuidado con lo que se llama la muerte digna. Cuando nos tocó sancionar esa ley -y yo había firmado el proyecto-, bajé al recinto, y vino un ministro de Salud de una provincia y me dijo: “Qué suerte Lilita que van a firmar esto porque nos va a permitir reducir mucha plata en medicamentos oncológicos”. Ahí me di cuenta que podía ser la muerte rápida de los viejitos pobres. Entonces, entré al recinto y suspendí el tratamiento.

En todas estas cuestiones que son dilemáticas hay que saber cómo es. No es lo mismo alguien que quiere morir en su casa, que alguien que no quiere morir y le hacen firmar un papel para dejar de darle los medicamentos que finalmente lo podrían hacer vivir un tiempo más.

- ¿Considera que debería despenalizarse algún tipo de drogas?

- No creo que la penalización del consumo sea constitucional. No se puede penalizar a un adicto. Pero sí creo que tenemos que dar un combate frontal contra el narcotráfico y, básicamente, con la producción de cocaína y con el paco, porque el paco mata. Ya ni siquiera es una adicción, es un veneno.

- ¿Está en contra del aborto en cualquier tipo de circunstancia?

- No, no, no, al contrario. Este es un dilema moral. Hay abortos terapéuticos que son legales, en casos de violación donde la responsabilidad de la víctima no se puede dar, pero no creo en la despenalización. Creo que es una mala política de Estado, que puede llevar al aborto indiscriminado. Yo prefiero una chica con 7 hijos con una vida difícil, que una chica con 7 abortos, porque esa chica está muerta.

Pero hay posiciones distintas en la Coalición Cívica y hay que garantizar el debate.

Sus preferencias

Libros de cabecera: La subida al monte Carmelo, de San Juan de la Cruz, la Biblia, y las poesías completas de [Jorge Luis] Borges.

Música preferida: El fado portugués, la ópera. Cuando está contenta, escucha a Joaquín Sabina.

Un hombre en la historia: El ex presidente francés, Charles De Gaulle.

Una mujer en la historia: Optó por las de la literatura: Scheherezade y Antígona.

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