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El Norte hizo cumbre en el Himalaya

Son andinistas jujeños y salteños; llegaron a la cima del pico Cho Oyu, de 8153 metros.
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7 de mayo de 1998  

SAN SALVADOR DE JUJUY.- Una expedición de montañistas jujeños y salteños hizo cumbre el último domingo en una de las grandes alturas de la cadena del Himalaya. La montaña alcanzada en su pico por esa expedición se llama Cho Oyu -que significa La Diosa de las Turquesas- y se eleva a 8153 metros sobre el nivel del mar. Está en el Tíbet y es el pico más alto conquistado hasta ahora por los escaladores argentinos.

La expedición es la séptima que se organiza en el país y la primera que se gestó íntegramente en el interior. El último intento de expedicionarios argentinos por hacer cumbre en la cordillera más alta de la Tierra fue en mayo de 1993, cuando algunos andinistas lograron subir el Shisha Pangma, de 8013 metros.

Los protagonistas

A pesar de los inconvenientes para establecer la comunicación, por la lejanía y por las condiciones climáticas, se aseguró que el jujeño Julio Altamirano, de 44 años, y el salteño, Mariano Merani, de 22, fueron los que concretamente hicieron cumbre. Sin embargo, todavía faltan referencias más precisas sobre los detalles y las características del ascenso.

La expedición estuvo compuesta -además de Altamirano, que es médico y coordinador de la marcha, y Merani, un guía del Tren de las Nubes- por el empresario Néstor Lizardo Franco (48), de Jujuy; Rodolfo Ramos Cointte (44), jefe de la expedición; Fernando Martinis (22), estudiante de Ciencias Económicas; Alejandro José Giménez (30), fotógrafo; Rafael Petersen (28), empleado, todos nacidos en la provincia de Salta, y Luis Centeno (41), empresario, de Buenos Aires. La mayoría de ellos tiene experiencia en ascensos anteriores y ya habían ascendido el Aconcagua y otros picos de Bolivia y Perú.

La confirmación del ascenso fue recibida por el club andino de Salta mediante una comunicación por un teléfono satelital, complementado por una radio desde el campamento base que se interrumpió por las desfavorables condiciones del tiempo.

Los pasos obligados para llegar al destino

El hito de conquistar uno de los picos del Himalaya -cordillera magnífica que, según una metáfora que recordó Borges, expresa "la risa del dios Shiva"- es muy significativo y gratificante para el deporte argentino en general y del noroeste en particular.

Los propios andinistas dicen en su jerga que hacer cumbre en una montaña de más de 8000 metros de altura, ubicada en el Tíbet, "es lo mismo que, para un jugador de fútbol participar en el Mundial dentro de un equipo que llegue por lo menos a semifinales, o para un piloto de autos de carreras manejar en Fórmula Uno".

Quien recibió la noticia de la hazaña aseguró que los que ascendieron hasta la cumbre fueron Altamirano y Merani.

Los montañistas salieron el 24 de marzo último desde Buenos Aires hasta Moscú, por Aeroflot. Desde esa escala volaron hasta Katmandú, en Nepal, y de allí se dirigieron al Tíbet, en la República Popular de China.

Los expedicionarios hicieron aclimatación en Nyalam y se trasladaron hacia un campamento base avanzado, al pie del Cho Oyu, monte ubicado en el límite entre Nepal y el Tíbet.

Según las versiones, desde allí hicieron varios intentos de ascenso a la cima de la montaña, el último de los cuales hizo cumbre, exitosamente, el domingo 3 de este mes. Hubo festejos, por supuesto.

Un éxito que pocos obtuvieron

El experimentado montañista argentino José Luis Fonrouge destacó ayer enfáticamente la labor del grupo de argentinos que llegó a la cima del monte Cho Oyu, en la frontera de Nepal con el Tíbet.

"Hay 14 picos de más de 8000 metros en el Himalaya y todos tienen su dificultad. El Cho Oyu no es el más difícil, porque no tiene problemas técnicos relevantes: por ejemplo, no hay que colgarse", explicó.

Fonrouge contó a La Nación que hubo cuatro grupos de argentinos que pasaron "los 8000", como se denomina a las montañas que superan ese metraje.

Las expediciones

"El Everest -dice el montañista-, de 8848 metros, fue ascendido por Tomás Hendrich, de San Isidro, en 1996. El K2, de 8611 m, que es la segunda montaña más alta del mundo y muy dificultosa, la subió Sebastián de la Cruz, de la ciudad de Bariloche, en 1997. Se trata de una escalada peligrosa y de mucho riesgo para el montañista.

"El monte Shima Pagma, de 8013 m, fue el primer "ocho mil" ascendido por los argentinos. La expedición a esta montaña del Tíbet (las demás están en Nepal) la formaron, en 1995, Marcos Couch y Nicolás de la Cruz."

Fonrouge explicó que el Cho Oyu es la novena montaña más alta, 8153 metros, y fue ascendida por primera vez en 1954 por una expedición austríaca.

"El Dhaulagiri, de 8167 m, fue la montaña que más intentos argentinos tuvo. Comenzó, en 1954, el teniente primero Francisco Ibáñez y luego hubo seis expediciones argentinas más que no pudieron coronarlo", finalizó el montañista.

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