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Intensa recreación de una pieza de Sarah Kane

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4 de noviembre de 2007  

Cleansed , de Sarah Kane. Traducción y adaptación: Mónica Koller y Mariano Stolkiner. Dirección: Mariano Stolkiner. Con: Carlos Spíndola, Hernán Catvin, Sebastián Pajoni, Gustavo Antieco, Rodrigo Mujico, María Millessi, Pedro Riva y Ana Livingston. Diseño de espacio: Mariano Stolkiner. Diseño y realización de vestuario y efectos: Lorena Celeznoff. Música original y diseño sonoro: Juan Bernabé. Diseño de luces: Julio López. Asistente técnico: Pablo Regazzoni. Asistente de dirección: Marcos Pastor. En el Teatro Ferroviario, Atelier de Carlos Regazzoni (Avda. del Libertador 405, esquina Suipacha). Martes, a las 21, y sábados, a las 21.30. Espacio limitado. Reservas: 4856-74968.

Nuestra opinión: muy buena

Asistir a la representación de Cleansed en Buenos Aires, el nuevo texto de Sarah Kane que se da a conocer entre nosotros, es verdaderamente una experiencia singular. Resulta muy difícil contarle al lector cómo comienza porque, entonces, buena parte de la carga con la que se llega al espacio propiamente dicho de la representación será develado y le quita algo de la inquietud que es necesario tener para poder entrar en el mundo que el director Mariano Stolkiner ha creado para la ocasión.

Sólo unos datos entonces: se recibe al público con pan y mate cocido, se lo traslada en un colectivo hasta un galpón particular, el ingreso es muy sombrío, se ve y se siente el espectáculo y luego se sale atravesando el taller del plástico Carlos Regazzoni. Sus pinturas y esculturas aportan un marco especial, a no dudarlo, y esto puede ampliarse con alguna sorpresa.

Cleansed resulta una obra muy abierta, construida de fragmentos, de pequeñas situaciones, casi salvajemente delineadas, en las que no importa tanto lo que se dice sino cómo el cuerpo es modificado por un vestuario, agredido por golpes o instrumentos cortantes, invadido por drogas, inquietado por una imagen sexualmente potente y hasta, definitivamente, aquietado por una soga al cuello.

El recorrido por estas situaciones es insostenible por momentos, pero lo más atractivo (y resulta difícil utilizar la palabra atractivo) es que en más de una situación se observa una relación de afecto muy potente o de amor o de necesidad meramente sexual. El cuerpo pide pero es maltratado, negado, destruido, según el caso. Sarah Kane ubica la acción de su obra dentro del ámbito universitario. Es llamativo que en ese espacio en el que los cuerpos de los jóvenes y también sus ideales se desarrollan, la autora muestre que nada es posible.

Más llamativo resulta el tratamiento espacial que propone el director local Mariano Stolkiner. Introduce a actores y espectadores en un submundo clandestino difícil de asir, por momentos, y los/nos hace enfrentar a esa dolorosa y terrible realidad en la que hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, ven sangrar sus cuerpos mientras sus sexos pierden todo valor. No hay género que pueda resistir tanta devastación y, cuando sale el sol, cuando asoma algo de claridad, lo que queda es una resaca tan degradada que, seguramente, ni siquiera puede servir de comida de una rata.

Es sumamente creativo y potente el dispositivo escénico concebido por el director y que le permite resolver con agilidad cada momento de la pieza y, algo destacable, nunca entorpece la presencia de esos personajes tan elocuentes. En lo actoral, algo más de intensidad en la carga de esas conductas puede fortalecer y hacer crecer más a esas criaturas, aunque sin dudas no es fácil meterse en esos mundos y salir airoso. Respirar el aire de esos personajes es un fuerte desafío y estos actores, de a poco, lo van logrando.

Este montaje de Cleansed es sumamente inquietante, desde el comienzo al fin de la experiencia. Captura y desarrolla con suma profundidad el mundo de Sarah Kane y lo devela provocadoramente. Espectadores temerosos, impresionables o claustrofóbicos, abstenerse.

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