Distinguen a una investigadora que estudia el sistema nervioso

Es la bioquímica Cecilia Bouzat, cuyo proyecto resultó ganador entre 91 de todo el país
Nora Bär
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5 de diciembre de 2007  

Gran parte de nuestra vida depende del incesante "parloteo" que las neuronas mantienen entre sí. Es ese complejo diálogo molecular, que convierte mensajes químicos en señales eléctricas, el que nos permite percibir, pensar, recordar o movernos. Cuando esta comunicación se interrumpe por el mal funcionamiento de alguno de sus elementos, pueden desencadenarse enfermedades como la miastenia, la epilepsia, la esquizofrenia y otras.

La primera edición del premio local L Oréal Unesco "Por la mujer en la ciencia", que ayer entregaron el ministro de Educación, Daniel Filmus; el director general de L Oréal Argentina, señor Olivier Richard, y el presidente del Conicet, doctor Eduardo Charreau, fue precisamente a manos de una destacada científica cuyo trabajo está contribuyendo a iluminar los territorios desconocidos de la comunicación neuronal: la doctora Cecilia Bouzat. Su proyecto "Receptores de neurotransmisores: de estructura a patología" fue elegido entre 91 trabajos presentados por investigadoras de todo el país que abarcaban desde el desarrollo sustentable hasta la prevención de enfermedades, o la biotecnología aplicada a tratamientos médicos o a la alimentación.

"Si bien nunca me sentí discriminada, creo que para las mujeres es más difícil hacer ciencia, porque es complicado encontrar el equilibrio entre la familia, los chicos y el trabajo. Por eso está bien que nos den algún apoyo extra", sonríe encantada, por los honores y por los 20.000 dólares que incluye la distinción y ayudarán a solventar sus investigaciones.

Nacida en Bahía Blanca, donde aún reside, Bouzat es la tercera de seis hermanos, de padre y abuelos médicos, profesora de la materia Farmacología II en la Universidad Nacional del Sur e investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas (Inibibb) desde que hacía allí su doctorado.

"Siempre me gustó mucho la escuela -recuerda-, y no bien empecé a estudiar bioquímica supe que no me conformaría con hacer análisis clínicos y me incliné por la investigación."

En el Inibibb, adonde regresó después de hacer un posdoctorado en la Clínica Mayo, de Rochester, Estados Unidos, Bouzat estudia el funcionamiento de los receptores de neurotransmisores, proteínas que intervienen en la comunicación neuronal.

Murmullo neuronal

"Para que el diálogo se establezca, la primera libera un neurotransmisor, que es una sustancia química que se une a un receptor, que desencadena una respuesta en la segunda -explica Bouzat-. Nosotros estudiamos los mecanismos moleculares que describen el funcionamiento de los receptores. Es decir, cómo se unen el neurotransmisor y el receptor, y cómo esa unión genera una respuesta. La importancia de comprender este proceso reside en que, por ejemplo, cuando los receptores están mutados pueden aparecer distintas enfermedades."

Para averiguarlo, el equipo liderado por Bouzat utiliza cultivos de células en las que generan los receptores de interés. "Lo bueno de esto es que podemos crear receptores mutados, que reproducen alteraciones que se encuentran en pacientes -dice-. Así podemos ver cómo funcionan y cómo podría revertirse ese funcionamiento anormal con fármacos selectivos."

El proyecto ganador incluye además una línea de experimentación con el gusano Caenorhabditis elegans, un 60% de cuyos genes son semejantes a los humanos, lo que lo convierte en un buen modelo para estudiar el sistema nervioso. "Estamos desarrollando gusanos que tienen mutaciones semejantes a las que se dan en las personas -explica-. O sea, imitamos la enfermedad y los utilizamos para probar drogas."

Madre de dos chicos, Camila (de 16) y Mateo (de 12), Bouzat no se arrepiente del esfuerzo, de las noches en vela ni de los fines de semana dedicados a la ciencia. "Cuando nos casamos, ya «pintaba» para esto -dice Damián Fabiani, su marido, que trabaja en una usina de generación de energía y frecuentemente se queda con los chicos cuando Cecilia tiene que viajar-. Me parece perfecto que haya realizado su vocación."

"Si me pidieran consejo -concluye Bouzat-, yo les diría a las jóvenes que no duden en seguir la carrera científica y que no duden en tener hijos. Que no dejen la carrera por los chicos, ni los chicos por la carrera."

Por: Nora Bär

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