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Los ministros, otra señal de continuidad

De los 19 funcionarios a los que Cristina Kirchner tomó juramento, incluidos los secretarios de Estado, sólo cinco son nuevos; en la segunda línea hay una amplia mayoría de santacruceños; emotiva ceremonia con el ex presidente como foco de atención
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11 de diciembre de 2007  

Fue la jura de los ministros, pero también la primera vez que Néstor Kirchner pasaba a ser un familiar más. Sentado al lado de sus dos hijos, se llevó igual que su mujer el saludo de todo el nuevo gabinete. Pero ya estaba fuera del poder, después de 20 años de ejercerlo en Santa Cruz y como presidente de la Nación.

El Salón Blanco de la Casa Rosada rebasaba de gente. Eran las 18. Allí, Cristina Kirchner les tomó juramento a los 19 nuevos funcionarios, entre ministros y secretarios de Estado.

La foto final con el equipo formado dejó en evidencia toda una continuidad del gobierno que había terminado hacía pocas horas: sólo cinco de ellos estrenarán funciones. El resto fue ratificado en sus cargos.

El primero en asumir fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Después de un tenue "sí, juro" miró a la Presidenta y abrió sus brazos para abrazarla. El gesto fue un "llegaste". Enseguida se dio vuelta y se fue a saludar a Kirchner. Quedó en el aire la lapicera que le ofrecía el escribano general del Gobierno, Natalio Etchegaray, para que estampara su firma. Todo el resto del gabinete, a su turno, imitó el gesto.

La jefa del Estado en tanto, aprovechó para guiñarles el ojo a sus hijos, Máximo y Florencia, sentados al lado de Kirchner. También estaban allí su hermana, Giselle, y su mamá, Ofelia.

Todos en la primera fila, a un costado del salón. La familia fue para ella el momento de quiebre. Lloró cuando juró Alicia Kirchner, su cuñada, en el Ministerio de Desarrollo Social, cargo que ya ocupaba. La voz se le quebró a la nueva Presidenta. No pudo terminar de leer el mensaje. Se abrazaron largamente.

Pañuelos para lágrimas

Enseguida, su jefe de ceremonial le alcanzó un papel tissue para que se secara las lágrimas. Mientras tanto, la ministra saludaba con un beso a sus sobrinos. Después, en la intimidad, Alicia Kirchner confesó: "Uno se hace fuerte con los años, pero estos momentos te quiebran". Fue al terminar la ceremonia e iba con una de sus hijas y con Florencia Kirchner rumbo al escenario montado fuera de la Casa Rosada para el festival de bienvenida.

Con tantos protagonistas, ayer hubo familiares y amigos por cada rincón de Balcarce 50. Y, por supuesto, la guerra de hinchadas se hizo notar (de lo que se informa por separado).

Los nuevos, más tímidos, pasaron inadvertidos, excepto por el ministro de Economía, Martín Lousteau, el más buscado por las cámaras de televisión. Después de jurar se abrazó con Alberto Fernández. El jefe de Gabinete había llevado su nombre a la mesa de elección de Cristina Kirchner. Fue el quinto en jurar.

Sólo por estos días, el más joven de los ministros pidió prestado un despacho en la Casa Rosada para sus primeras reuniones. Le cedieron uno en el primer piso, pegado al que hasta ayer ocupaba Cristina en su rol de primera dama.

En segundo lugar juró el nuevo ministro del Interior, el bonaerense Florencio Randazzo. También hombre de Alberto Fernández, recibió la bienvenida de parte de la Presidenta. Después de saludar a Kirchner, eligió al saliente gobernador Felipe Solá, sentado en primera fila junto con el resto de los mandatarios provinciales, para darle un abrazo.

Segundos más tarde vino una seguidilla de juras de quienes fueron confirmados en la primera línea del gobierno. Jorge Taiana, en la Cancillería; Julio De Vido, en el Ministerio de Planificación Federal; Aníbal Fernández, que pasó a Justicia, Seguridad y Derechos Humanos; Nilda Garré, en Defensa, y Carlos Tomada, en Trabajo.

Como un dúo, asumieron Juan Carlos Tedesco, en Educación, y Lino Barañao, en el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Hasta allí llegó el plantel de ministros.

La ola santacruceña

Después vino el turno de los secretarios de Estado, la mayoría santacruceños y de estrecha relación con el matrimonio Kirchner.

Eran los secretarios legal y técnico, Carlos Zannini; de Inteligencia, Héctor Icazuriaga; de Turismo, Enrique Meyer, y de Lucha contra el Narcotráfico, José Granero. Todos saludaron efusivamente al ex mandatario. Mucho más que a su nueva jefa.

También juró el secretario general de la Presidencia, el neuquino Oscar Parrilli, con hinchada propia. Por último, llegó el momento del secretario de Cultura, José Nun, y del procurador general del Tesoro, Osvaldo Guglielmino.

Los 19 se situaron alrededor de la Presidenta. El foco de las cámaras ya no encontró allí a Néstor Kirchner.

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