El tradicional casino de Mar del Plata, renovado

Nuevo acceso, ascensor y sala Gold
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5 de enero de 2008  

MAR DEL PLATA.- Desde la puerta principal e histórica el cambio se percibe desde el primer paso y a ojos cerrados. El calzado se hunde en la flamante y mullida alfombra, ahora de un verde intenso.

El Casino Central, uno de los símbolos de esta ciudad, es otro desde esta temporada, gracias a las obras de ampliación y remozamiento que aún hoy continúan, aunque la mayor parte ya fue inaugurada hace un mes.

Los cambios comienzan desde el acceso, que ahora es sobre la calle Rivadavia, a la sombra de la rambla y con dos novedades: un ascensor y una escalera mecánica.

"Perdemos la tradición de ingresar por el Bulevar Marítimo, pero los viejitos ganamos comodidad", reconoce Irma Mouape, porteña, parada en uno de los escalones que la llevan en segundos a la planta alta. "Por fin le doy descanso al bastón", dice mientras se ríe.

Las mejoras se ven en la fachada exterior, gracias a una profunda limpieza y algunos retoques que devuelven brillo a esta joya que hace casi 60 años surgió de los magistrales trazos del arquitecto Alejandro Bustillo.

Y también se perciben puertas adentro, con luminarias nuevas -más potentes y económicas-, una imponente araña de cristal frente al sector de cajas y modernos equipos de aire acondicionado.

Es distinto, además, porque después de mucho tiempo vuelve a escena para disputar a los jugadores más fuertes. Otra vez dispone de una sala especial o Gold, pensada para quienes aceptan desafiar a la ruleta con grandes apuestas en busca de suculentos pozos. Esta sala tiene un mínimo de apuesta más elevado (20 pesos contra 5 en el resto del complejo) y atiende otras exigencias de los apostadores fuertes.

El casino se verá más completo en poco tiempo, cuando se habilite una sala de shows para 400 personas y dos restaurantes sobre el ala norte, uno de ellos con alta cocina y acceso a las terrazas que dan al mar. Por ahora atiende a los clientes con sus barras de tragos, cafetería y comida rápida.

"La renovación del edificio también cambió el clima de sala y se nota en las apuestas: la gente juega más", asegura un veterano jefe de mesa.

Fuerte inversión

La inversión concretada por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) se aproxima a los ocho millones de pesos y la mayoría de los ejecutores de cada una de las mejoras es personal propio del organismo. La supervisión estuvo a cargo de arquitectos especializados en preservación patrimonial.

Los obreros aseguran que la etapa más dura fue cuando se tuvo que cortar la losa de hormigón para dar espacio a las nuevas escaleras mecánicas. Los apostadores que llegaron desde mediados de diciembre se sorprendieron por el cambio. "Es el casino más grande y da una imagen imponente", dice Oscar, que no quiere dar su apellido, pero admite que es de los que pasan seguido por ruletas de los principales hoteles del mundo.

Cada jornada de verano, entre las 11 y las 5, pasan unos 12.000 jugadores, muchos de ellos tentados por la entrada gratuita y la posibilidad de conocer uno de los escenarios de juego para famosos del continente. Pero en los picos de temporada, por ejemplo durante los dos últimos fines de semana de enero, la cifra de visitantes al cabo del día oscila entre 17.000 y 18.000.

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