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El marketing de la conciencia

La tendencia que marca el aumento del consumo de alimentos ecológicos es irreversible. Por qué la Argentina está en condiciones de liderar la oferta
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15 de enero de 2008  

De estar disponibles sólo en unos pocos comercios especializados hasta ganar espacio en las grandes cadenas de supermercados, los alimentos orgánicos aumentaron su presencia en el mercado mundial. “El consumo crece un 20% anual desde hace 20 años, y hoy la demanda es superior a la oferta.

El mercado orgánico alcanza los US$ 40.000 millones”, sostuvo Gonzalo Roca, presidente del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO).

El respeto por la biodiversidad, la preservación de la fertilidad del suelo y el no uso de agroquímicos son principios de la producción orgánica, principios que son valorados por un número creciente de consumidores.

“Están interesados en la calidad y seguridad de los alimentos; quieren productos libres de contaminantes y sustancias químicas. Están informados y son conscientes de la necesidad del cuidado del medio ambiente”, explicó Pedro Landa, director de la certificadora Organización Internacional Agropecuaria (OIA).

“La demanda internacional aumenta y la Argentina está en condiciones de incrementar su oferta; tiene una diversidad de ambientes que permite obtener diferentes productos. Por otra parte, los alimentos orgánicos argentinos son reconocidos por su calidad en el mundo”, señaló Juan Carlos Ramírez, coordinador de Producciones Ecológicas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Con un consumo interno escaso, más del 90% de la producción se comercializa en el exterior, y de acuerdo con estimaciones del Senasa, las ventas en 2007 aumentaron entre el 25 y el 30% respecto del año anterior.

En 2006 se exportaron 95.000 toneladas de productos orgánicos y la Unión Europea y Estados Unidos fueron los principales destinos. El bloque europeo recibió unas 64.000 toneladas de productos orgánicos de origen vegetal, entre ellos trigo, soja, lino, girasol, peras, manzanas, ciruelas, azúcar, pulpa de fruta y vino. Entre los productos de origen animal, se enviaron más de 600 toneladas de carne vacuna a Inglaterra, el principal comprador. Una de las empresas exportadoras de este último producto es Ecopampa, que reúne entre 40 y 50 productores de distintas provincias. “Los consumidores se preocupan por el tratamiento que reciben los animales, la alimentación y los medicamentos que se les suministra.

Por parte de los productores, hay quienes son conscientes de los beneficios de la producción orgánica, pero también hay otros que tienen campos en zonas marginales donde lo más redituable es lo orgánico, por el diferencial de precio que obtienen respecto de los productos convencionales”, explicó Ricardo Goldaracena, presidente de Ecopampa. La empresa xporta más de 500 toneladas por año, en su mayoría a Inglaterra.

En 2006, la Unión Europea recibió 830 toneladas de miel orgánica de las 889 que se exportaron y Alemania e Inglaterra fueron los mayores compradores.

En el caso de Eco Delta, la producción apícola comenzó en 2000, en la zona del delta de San Pedro, Buenos Aires, y luego incorporaron campos en el norte de Córdoba. “Las colmenas están ubicadas en zonas silvestres, alejadas de la producción agraria.

Uno de los requisitos para la apicultura orgánica es la distancia que debe mantener el apiario de áreas con cultivos convencionales”, indicó Ricardo Pekarek, uno de los creadores de Eco Delta. La empresa también cuenta con una sala de extracción propia y la totalidad de la miel se envía al exterior. El año pasado, con la inundación, perdieron material apícola y parte de las colmenas.

En alza

Estados Unidos registra en los últimos años un creciente consumo de alimentos orgánicos, y en 2006 recibió de la Argentina unas 20.000 toneladas de productos de origen vegetal, entre ellos arroz, soja, peras, mosto de uva, jugos concentrados de manzana, limón y pera, aceite de oliva y de girasol.

Fue el principal comprador de aceite de oliva argentino, y una de las empresas que llega a ese mercado es Olivares San Nicolás. En Cruz del Eje, Córdoba, se produce el aceite de oliva extra virgen que se exporta casi en su totalidad a Estados Unidos, y allí tanto el aceite como las aceitunas de la finca se comercializan en supermercados y tiendas especializadas. Olivares San Nicolás también exporta a España, entre otros países de la Unión Europea.

“En el mundo hay una búsqueda de alimentos sanos, crece la conciencia sobre lo que se consume. En ese sentido la Argentina compite con ventaja porque es reconocida por la calidad de los alimentos, por una producción natural”, explicó Jorge Pierrestegui, presidente de Olivares San Nicolás. Los envíos de aceite de oliva superan las 200 toneladas, pero en 2007 disminuyeron por problemas meteorológicos que afectaron la cosecha.

Estados Unidos también es el principal destino de las exportaciones de la bodega Cabernet de los Andes. La finca, ubicada a 1500 metros sobre el nivel del mar, en Fiambalá, Catamarca, vende en el exterior el 65% de la producción. Inglaterra es el segundo destino en importancia para la empresa, que también llega a Brasil, México, Canadá y se prepara para ingresar en Holanda y Dinamarca. Con las marcas Tizac y Vicien, los vinos se comercializan en vinotecas, restaurantes y tiendas especializadas. Carlos Arizu, uno de los creadores de Cabernet de los Andes, señaló: “Hoy es mayor la conciencia sobre la contaminación, los efectos del uso de químicos en el suelo y el agua. A la vez, la cadena de comercialización advierte la demanda de los consumidores, y así, por ejemplo, las vinotecas comienzan a tener un espacio para los vinos orgánicos”.

Otros mercados

En 2007 aumentaron las exportaciones de trigo, maíz, soja, peras, manzanas, carne ovina y productos industrializados como azúcar, aceite de oliva, jugos y purés de frutas, mosto de uva y vino. Asimismo, Ramírez señaló las posibilidades para el desarrollo de la acuicultura, los textiles y la carne porcina, entre otras, e informó que el Senasa trabaja en la normativa sobre lana peinada y lavada, lo que significará agregar valor a las exportaciones.

Por su parte, Dina Foguelman, a cargo del área de Investigación del MAPO, destacó las oportunidades para productos como quinoa, amaranto, legumbres, huevos, carne aviar, variedades de zapallo y fruta seca.

Para Laura Montenegro, directora de la certificadora Argencert, “el sector exportador se afianzó en los últimos años y aumentan las ventas de productos procesados. Crece el consumo, lo que lleva a las grandes cadenas de supermercados de Europa y Estados Unidos a incorporar orgánicos a su oferta. A su vez, la demanda es diversa y alcanza, por ejemplo, a insumos para cosméticos, entre otros productos que se pueden elaborar en el país”.

Montenegro también destacó la importancia de diversificar destinos: “Hay mercados como los del sudeste asiático, entre ellos Japón y Australia, que buscan productos fraccionados y listos para su consumo, lo que implica vender con mayor valor agregado”.

La producción orgánica puede continuar creciendo y sus beneficios van más allá de lo económico afirmó Landa: “La rentabilidad se mide en el mediano y largo plazo. Es una producción sustentable, respeta las reglas de naturaleza, cumple una función social ya que brinda mayor empleo que la producción convencional, promueve el arraigo en el interior del país”.

No obstante, para impulsar la producción también hay desarrollar el mercado interno, porque “en la medida que aumente el consumo local la producción orgánica se podrá consolidar, lo que también permitirá el aumento de las exportaciones”, concluyó Roca.

Préstamo del BID: un impulso de 900.000 dólares

Con 900.000 dólares prestados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), este año se pondrá en marcha el Proyecto de Desarrollo de la Agricultura Orgánica Argentina, una iniciativa impulsada por la Comisión Asesora de la Producción Orgánica, coordinada por la Secretaría de Agricultura por medio de la Dirección Nacional de Alimentos.

El proyecto se ejecutará en un plazo de dos años, alcanzará a 1600 productores y 250 procesadores y tendrá como objetivo promover el consumo y la comercialización de estos productos en el mercado interno y externo.

Las acciones para llevarlo a cabo incluyen la capacitación y el desarrollo de herramientas para mejorar el desempeño de los productores; la creación de un banco de información y asesoramiento en la Secretaría de Agricultura; el equipamiento de una sala de conferencias del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) y la instrumentación de un sistema de producción orgánica en establecimientos de producción convencional.

La Argentina está entre los primeros productores orgánicos del mundo, debido al bajo nivel de agroquímicos utilizados en la producción agropecuaria.

En la actualidad se estima que existen alrededor de 31 millones de hectáreas manejadas orgánicamente en 120 países. Las estadísticas muestran que el grueso de la actividad se concentra en naciones en vías de desarrollo cuya producción se orienta hacia la exportación, lo cual convierte a esta alternativa en una muy buena posibilidad para mejorar los ingresos de los pequeños agricultores.

En el mercado interno, los productos más consumidos son leche fluida, carne ovina y miel. También queso y ricota, cebolla, tomate, zapallo, ajo, manzanas y peras.

Propuestas: equivalencias, retenciones y asociarse

En octubre de 2007, el sector orgánico le presentó a la Secretaría de Agricultura un diagnóstico y propuestas para el desarrollo de la producción orgánica. Lograr la equivalencia de las normas argentinas con las establecidas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que en 2002 creó el Programa Nacional Orgánico (NOP) es uno de los pedidos.

Esto permitiría aplicar a las exportaciones hacia Estados Unidos las mismas retenciones que rigen para las ventas a la Unión Europea: 5% para la mayoría de los productos. La normativa argentina es reconocida por el bloque europeo y desde diciembre de 2006 también por Japón. Roberto Rapela, vicepresidente de la Cámara Argentina de Certificadoras de Alimentos, Productos Orgánicos y Afines (Cacer), destacó que el mercado japonés “es sofisticado y de alto poder adquisitivo, con grandes perspectivas de crecimiento para los productos argentinos”. Otra propuesta apunta a facilitar el desarrollo de los pequeños productores con tecnología, capacitación, infraestructura y apoyo para obtener la certificación. También en el sector señalan que los pequeños productores deberían asociarse para alcanzar la calidad y el volumen que el mercado internacional demanda.

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