El buzón

Por Paulina Vinderman
(0)
14 de enero de 2008  • 12:38

Detrás del vidrio el buzón se comporta como un testigo mudo.

Jamás podrá hablar de este íntimo mensaje, escrito

en la galería de la cordura: una flor helada (como los reproches)

creciendo en silencio hacia un enigma.

Hay un imán en el papel, un espejo,

una confianza translúcida avanzando con la tarde.

Va en busca de la noche, de su palidez de claustro

en la aventura de encontrar la historia:

esa guitarra que nunca toqué, la voz del coro, no la mía.



Nunca vi a nadie echar una carta en ese buzón.

Y yo podría hacer de la espera de ese gesto

la tabla de salvación, podría convertirlo en un destino.

Una rebelión más confiable

que mis golpes contra las paredes en hoteles de paso

y la promesa renovada de borrar mi nombre.

He vivido, de gestos como éste,

he sido cómplice de animalitos huraños

que sólo me daban su aliento aferrados a lo real

como una ráfaga oscura.

Poema aparecido en el Suplemento Cultura LA NACION el 27 de mayo de 2001, Incluido en el libro "El muelle", 2003.

Vinderman se adjudicó la última edición del Premio Municipal de Poesía.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.