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Premio Comunidad Inclusiva

La Asociación Todos Juntos Podemos, alumnos y profesores del Instituto de Formación Docente Continua Bariloche y la organización casa de Galilia fueron los ganadores, de un total de 471 prácticas. La iniciativa busca incentivar proyectos tendientes a mejorar la calidad de vida de al comunidad. Lea el suplemento especial completo en los pdfs adjuntos a la nota
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19 de enero de 2008  

"No tenemos en nuestras manos, la solución a los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos". Esta frase de Mamerto Menapache refleja claramente el espíritu del Premio Comunidad Inclusiva, organizado por la Fundación Diario LA NACION, en alianza con las fundaciones Telefónica, Avina y Ashoka. El mismo busca reconocer y difundir iniciativas que surgen desde los diversos ámbitos de la sociedad para mejorar la calidad de vida de la comunidad.

Las 471 iniciativas postuladas dieron cuenta de no sólo el compromiso comunitario que ya existe en nuestro país, sino de la diversidad de diseños para abordar problemáticas sociales que nos preocupan.

Los ganadores del premio fueron la Asociación Todos Juntos Podemos por su trabajo "Por la salud visual trabajamos todos juntos"; los alumnos y profesores del Instituto de Formación Docente Continua Bariloche por "La tecnología para mejorar la calidad de vida de las familias rurales", y Casa de Galilea por la instrumentación de programas para el mejoramiento de la calidad de vida de las familias del barrio de La Cava en San Isidro.

El jurado estuvo integrado por Liliana Pantano, socióloga especialista en discapacidad; Graciela Melgarejo, editorialista del diario La Nación; María Nieves Tapia, Coordinadora del Programa Nacional Educación Solidaria del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología; Cristina Calvo, Directora Institucional de Cáritas Argentina y Bernardo Kliksberg, asesor principal de la Dirección Regional del PNUD/ONU para América Latina.

Los criterios de selección fueron el impacto que esperan lograr sobre la calidad de vida de la comunidad, en particular de las personas excluidas, innovación, potencial replicabilidad y sustentabilidad. Se priorizaron las prácticas integrales, que apuntasen a resolver los problemas en sus distintas dimensiones y también se tuvo en cuenta porte de toda la comunidad.

La entrega de los galardones se llevó a cabo en el Malba y la conducción del evento estuvo a cargo de Juan Segundo Stegman, una persona comprometida con las problemáticas sociales desde su rol de comunicador. La ceremonia comenzó con un ejemplo de inclusión social, que fue la presentación en vivo de la orquesta de grupo Papelnonos, un proyecto de música popular que busca aumentar la autoestima, recuperar los proyectos y mejorar la salud de la gente mayor. Bailando y cantando al compás de la música con instrumentos de papel que suenan como los verdaderos, estos 40 abuelos demostraron que todavía tienen energía de sobra para desparramar.

"Quiero felicitar a las 471 personas, grupos y organizaciones que presentaron sus propuestas y agradezco a todos los que hicieron posible este premio", dijo Julio Saguier, presidente del diario La Nación y de la Fundación Diario La Nación.

Patricio, es uno de los 20 alumnos del Instituto barilochense que puso manos a la obra para que 12 familias mapuches del paraje Pilquiniyeu del Limay de Río Negro, hoy tengan luz en sus viviendas. Subió a recibir el premio en nombre de todos sus compañeros y señaló que "estamos poniendo electricidad a personas de bajos recursos porque creemos que ayudar no es una posibilidad que se nos da todos los días. Además, buscamos conocer y aprender de las personas que reciben nuestros servicios".

Además del dinero, esta práctica recibió la donación de una línea telefónica de la Fundación Telefónica y dos paneles solares de parte de la empresa Philips que permiten que dos familias mapuches más, hoy tengan electricidad en sus casas.

Los integrantes de la Asociación Todos Juntos Podemos se hicieron presentes en el escenario a recibir su premio con remeras celestes distintivas de su institución. Son jóvenes con discapacidad que a través del armado de anteojos encontraron una salida laboral y la manera de "hacer visible el mundo" a personas de bajos recursos. Claudia Martínez, la impulsora del proyecto, comentó que su trabajo tuvo como objetivo "demostrar que a pesar de que tenemos una discapacidad podemos, porque el trabajo dignifica y nos conduce a la autorrealización".

En la villa de La Cava, en San Isidro, los jóvenes sienten que no tienen proyectos. Para revertir esta situación e incentivar las potencialidades de cada persona, Casa de Galilea capacita en múltiples actividades culturales a más de 2000 vecinos. "Es un mimo que nos reconozcan en este camino que no es fácil. Los talleres son herramientas que utilizamos para que la persona entienda que puede tener un futuro distinto", aclaró Edith Irahola, coordinadora de Casa de Galilea.

También hubo cuatro menciones especiales, que recibieron una placa en forma de reconocimiento. Ellas fueron el "Programa de Lectores Amigos" de la Fundación Mempo Giardinelli; la Orquesta-Escuela de Chascomús; "Atención integral a niños y jóvenes en situación de riesgo" del Equipo Diocesano San Ramón, y el "Proyecto MATE" del Instituto Tecnológico Iguazú.

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