Son de Fierro se despidió a puro folletín

En el último capítulo se vieron escenas graciosas, emotivas y un final para Rita tan espantoso que daba risa
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8 de febrero de 2008  

Si algún género le faltaba incorporar a Son de Fierro en el muestrario tonal que desplegó en los últimos meses era el de las parodias de películas de horror, un rubro exitoso en los últimos años gracias a las entregas de Una película de miedo y algunos de sus pares cinematográficos. Es que la línea argumental que definió la historia de Rita (Eleonora Wexler) en el último capítulo de la exitosa tira de Canal 13, que se vio anteayer, difícilmente puede clasificarse en otra categoría que aquélla.

El malvado personaje, enamorado hasta la obsesión de Juan Fierro (Mariano Martínez) al que terminó matando, termina sus días internada en un hospicio y, en sus desvaríos, le pide a su amor que vaya a buscarla. Al ver que no ocurre, toma una especie de cortapapeles muy afilado -que nadie podría explicar cómo llegó a sus manos en su situación de encierro terapéutico- y, apuntándolo a su pecho, le adelanta a Juan que ya que él no viene, ella irá a su encuentro. Se escucha un grito desagarrador. Aparentemente, fin del juego.

Sin embargo, en las instancias culminantes de la entrega, Rita volvió a aparecer en el jardín del manicomio. Tiene cortes en los brazos, una cicatriz con sangre coagulada en los bordes que le cruza la cara desde la mejilla derecha hasta la frente (que recuerda al muñeco maldito en La novia de Chucky) y los ojos con las pupilas blancas. Dos enfermeras explicaron su fallido intento de suicidio, pero no dijeron nada de cómo aquella puñalada al corazón le produjo una ceguera que, sin embargo, conservó sus ojos.

El resto de episodio, que alcanzó un promedio de 31,5 puntos de rating, mostró que Fierro (Osvaldo Laport) terminó eligiendo formar una nueva familia con Isabel (Andrea Pietra), la pequeña hija de ella, Catalina (Ornella Fazio) y Julia, la hija de ambos. Por su parte, su ex esposa Lucía (María Valenzuela) se reencontró con Juan Cruz (Martín Seefeld), el padre de su hijo Eliseo, en una actitud que deja abierta la puerta para que continúe la historia de amor entre ellos.

Mientras tanto, Morena (Vanesa González) decidió quedarse a vivir en Buenos Aires, a pesar de la insistencia de su madre Lidia (Andrea Barbieri) de que volviera a España. Ante la evidencia de que Morena no lo ama, Lucho Fierro (Felipe Colombo) se despidió de ella y Karina (Camila Bordonaba) se acercó a él, dispuesta a contenerlo y sostenerlo.

Y, finalmente Angelito (Fredy Villarreal) recibió la parrilla de Fierro. Un desfile de cierres de historias, graciosas, emotivas y horrorosas en los que la verosimilitud fue lo de menos.

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