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La leyenda viviente de la Máquina

"Messi, Agüero y Buonanotte jugarían en cualquier época", opinó Juan Carlos Muñoz, de 88 años e integrante de la delantera del River que más elogios recibió en el fútbol argentino
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23 de marzo de 2008  

Si alguien se deja llevar por los comentarios y piensa que Juan Carlos Muñoz, ex jugador y gloria de nuestro fútbol, tiene fama de destacar que todo tiempo pasado fue mejor, una charla con él permite asegurar que se trata de una explicación sin sustento. Hay que verlo, con sus 88 años, apenas abre la puerta de su departamento de Avellaneda, bien predispuesto, con ese semblante fresco y feliz. Si de verdad alguien piensa que uno de los integrantes de la Máquina de River iba a perderse en el tiempo, se equivoca. Se le enciende la precisión, mientras desanda por el camino de un fútbol de otro tiempo, mientras habla con LA NACION de cada partido de los años 40, de cada momento de esa época dorada de River y de la actualidad.

Emoción. Esa es la palabra. Emoción es lo que impregna la charla mágica con don Juan Carlos, como lo llaman en Avellaneda, donde vive desde su nacimiento, el 6 de mayo de 1919. Emoción es lo que lo envuelve cada vez que aparecen en la entrevista apellidos como los de Moreno, Labruna, Pedernera y Loustau, sus compañeros en la Máquina que ya no están en esta tierra. Y hasta tiene que mostrarse firme cuando se siente quebrado por los recuerdos.

Por sus gambetas y sus centros, Muñoz fue un wing derecho decisivo para el desempeño de la Máquina. Tras pasar por las divisiones inferiores de Independiente y de jugar en la primera de Dock Sud, Antonio Liberti, quien después sería presidente millonario, lo vio en los sábados del ascenso y decidió incorporarlo a las filas de su club. Su pase costó unos 500 pesos de antes y se quedó hasta 1950.

"Se lo digo de verdad: es la primera vez que me entero que por mi pase pagaron dinero. A mí me llevaron engañado para hacer el pase. El presidente de Dock Sud de entonces me dijo que había un castigo para mí en la AFA y que tenía que firmar unos papeles. Me llevaron en un auto a las oficinas de River. Sé que por mi pase fueron varios jugadores a Dock Sud, pero de plata no recuerdo."

-¿Cómo fue llegar a River?

-En aquel momento, fue como ir a otro país. Imagínese, yo vivía en una Avellaneda que era todo campo y para ir al centro había que hacer un montón de combinaciones. Me citaron un día y de repente estaba al lado de Labruna, Pedernera y tantos otros. Y me enteré que iba a debutar en la primera por los diarios. Porque no había televisión como ahora, y teléfonos, muy pocos. En los diarios ponían a los jugadores que se concentraban y me fui nomás al club. Y así fue como jugué mi primer partido en River, en 1939, frente a Atlanta. Ganamos 4 a 2.

-Para muchos, la Máquina fue el mejor equipo profesional de la historia de nuestro fútbol, ¿lo ve así?

-A la gente le dimos mucha alegría. Creo que nos venían a ver hinchas de otros equipos. Se destacó por la combinación de jugadores con diferentes cualidades. Salíamos a la cancha e imponíamos nuestra táctica. ¿Sabe cuál? El tomala vos, dámela a mí , una gambeta de un lado, una gambeta por otro y el gol venía sólo. Nos divertíamos mucho jugando, no había tanta prisa. En la vida como en el fútbol.

-¿Cómo se entrenaban?

-Totalmente diferente a lo que es ahora. Nosotros llegábamos a River y nos cambiábamos en una casilla atrás de la tribuna. Nada que ver con lo que es hoy River. Por entonces había tres tribunas nada más. Ibamos los miércoles, los jueves hacíamos fútbol y los viernes jugábamos al básquetbol o al voleibol para hacer otra cosa, además del fútbol.

-¿Cuánto dinero se ganaba en aquellos tiempos por jugar en River?

-Ganábamos entre 300 y 500 pesos por mes, según la antigüedad de cada uno, más un premio por partido. Y después de muchos años nos dieron una prima, como se dice ahora, de 5000 pesos por año. No sé cuánto será de ahora, pero para que te des una idea, comprar una casa por Avellaneda salía como 30.000 pesos.

-¿En qué gastaba el dinero un futbolista por entonces? Usted sabe que un jugador de élite actualmente llega al entrenamiento en un auto importado...

-¿Auto? A River llegué en el 39 y hasta el 50, cuando me fui a Platense, no tuve vehículo. Antes iba a entrenarme en tranvía, tren y después caminaba 15 cuadras hasta la cancha. El primer auto de los que estábamos en la Máquina lo tuvo Angelito [Labruna], que le compró un «Ford A» usado a una socia del club. Y al poco tiempo, Moreno se compró una cupé, pero nada que ver con los tiempos de ahora. Un chico con dos partidos enseguida tiene la posibilidad de manejar un auto importado o un 0 kilómetro. No está mal. Los tiempos son muy diferentes.

-¿Moreno era un personaje especial, más allá de sus condiciones?

-Era un fuera de serie. Tenía mucho talento y entonces entendía el fútbol a partir de su cualidad. Era un poco nochero, y Pedernera lo tenía al trote. Para él, la vida era el fútbol y la noche. Con decirte que duró quince días casado. A veces, había bronca con él, porque se entrenaba poco o jugaba para la tribuna, pero no se le podía tener rabia, porque tenía mucha simpatía. Una vez, antes de jugar con Racing, estuvo internado por un inconveniente con el alcohol. El médico le dijo que si salía a la cancha se moría a los 20 minutos. Entró, jugó y la rompió. Un muchacho divino... [Se emociona].

-¿Las crónicas los llamaban también los Caballeros de la angustia ?

-Y porque como sentíamos que podíamos hacer el gol en cualquier momento, no nos preocupábamos por hacerlo rápido. Entonces jugábamos, tocábamos, desbordábamos y volvíamos para atrás para jugar con la pelota. Entonces, la gente y los periodistas se impacientaban y nos pusieron los Caballeros de la angustia , pero no por angustia en nuestro arco, sino porque hacíamos los goles en los finales del partido. Era medio a propósito.

-¿Hoy ni se podría hacer?

-Seguro. Yo eludía a dos o a tres, y ya estaba. Tiraba el centro para Angelito y Moreno, que fallaban poco. Hoy si un jugador consigue eludir a uno en un mano a mano tenés que aplaudir, pero si lo hace enseguida viene otro, y otro y otro.

-¿Cómo era la relación con los hinchas?

-Un placer. Teníamos a los músicos de Troilo en las tribunas y de vez en cuando llevaban los instrumentos. Sabe lo que nos cantaban: "Sale el sol, sale la luna, centro de Muñoz, gol de Labruna" . Ahora lo mínimo que se oye es un insulto, a veces cuando voy a la cancha, no lo puedo creer. Había amistad entre los hinchas, incluso con los rivales, ahora se matan entre los hinchas del mismo club. Por ejemplo, el día que Moreno vuelve a jugar en River proveniente de México, nos tocó jugar en la cancha de Ferro, frente a Atlanta. Fue tanta la gente que vino por él que se rompieron los alambrados. El partido se demoró, pero se jugó igual y la gente se quedó en sus lugares, a pesar de la cantidad de público que empujaba. Y una vez De la Mata, en Independiente, hizo un gol extraordinario, como el de Maradona a los ingleses, y lo aplaudieron hasta los hinchas contrarios.

-¿Ve el fútbol actual?

-Veo mucho, me gusta y me entretiene. Hacer comparaciones no me gusta, pero es muy veloz el fútbol de ahora. Buenos jugadores hubo, hay y habrá siempre. Cuando el futbolista tiene calidad se adapta a cualquier tiempo. A mí me gustan mucho Messi, Agüero y este chico Buonanotte, en River. Estos chicos pueden jugar al fútbol en cualquier época. Como creo que jugadores como Moreno, Angelito , Amadeo [Carrizo] y Di Stéfano también se destacarían hoy. Eran distintos. Al fútbol se juega bien o se juega mal. Ayer, hoy y siempre.

-¿Cuál es su mirada sobre la actualidad de River?

-Por lo que veo desde afuera, en los últimos tiempos no se consigue entendimiento y armonía en los planteles. Los jugadores no duran mucho en el club. Si River hubiera mantenido un poco más a Aimar y a Saviola en su momento, o a Cavenaghi y Mascherano después, creo que hubiera sido campeón más seguido. Pero se gana mucha plata en el exterior y contra eso es muy difícil competir.

Hay emoción, pero felicidad, también. Se le nota cuando el encuentro para esta nota lo muestra a pleno humor, lúcido y veloz, al punto de transformar la charla en un show del recuerdo y ocurrencias. Muñoz disfruta cada minuto. También quienes tienen la grata oportunidad de oírlo.

Sus números

134 partidos jugados

39 goles

4 Títulos

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