EEUU: Aviones presidenciales repintados con los colores que le gustan a Trump
La flota adoptará los tonos rojo, blanco, dorado y azul oscuro, rompiendo una tradición
La información fue difundida por NewsNation, que citó a un portavoz de la Fuerza Aérea estadounidense, y coincide con señales previas provenientes del entorno político del mandatario y de debates reactivados en redes sociales sobre la identidad visual de la presidencia.
El nombre "Air Force One" no corresponde a un modelo específico, sino que se aplica a cualquier aeronave de la Fuerza Aérea que transporte al presidente de Estados Unidos. Sin embargo, el rediseño previsto impactará principalmente en los Boeing 747-8 que conformarán la nueva generación del avión presidencial.
Entre ellos figura el Boeing 747-8 de lujo donado por el gobierno de Qatar, que será adaptado para funciones presidenciales, así como los nuevos VC-25B fabricados por Boeing, llamados a sustituir a los actuales VC-25A que operan desde comienzos de los años noventa.
Estos VC-25B forman parte de un programa estratégico de renovación de la flota presidencial, largamente demorado por sobrecostos, revisiones técnicas y discusiones presupuestarias en el Congreso estadounidense.
Fuentes del sector aeronáutico señalan que la incorporación de una nueva librea podría ejecutarse durante las fases finales de adaptación de los aviones, lo que permitiría evitar costos adicionales posteriores.
Según versiones que circularon ampliamente en redes y medios políticos estadounidenses, el nuevo diseño retomaría el concepto presentado públicamente por Trump durante su primer mandato, cuando exhibió una maqueta del avión presidencial con fuselaje más oscuro, una franja roja más prominente y una estética general más contrastada.
En aquel momento, el entonces presidente defendió el cambio argumentando que el diseño tradicional era "anticuado" y que Estados Unidos necesitaba un avión presidencial con una imagen "más fuerte, más moderna y más representativa del país".
El proyecto, sin embargo, fue posteriormente frenado por la administración de Joe Biden, que optó por mantener la clásica paleta desarrollada bajo la presidencia de John F. Kennedy y diseñada por el célebre industrial Raymond Loewy, considerada desde entonces un símbolo institucional de la Casa Blanca.
La histórica combinación de azul claro y blanco ha sido utilizada durante más de seis décadas y es una de las identidades visuales más reconocibles del poder estadounidense a nivel global.
El eventual abandono de ese esquema supone, por lo tanto, no solo una modificación estética sino también un cambio cargado de significado político.
El rediseño no se limitaría a los aviones presidenciales principales. También alcanzaría a cuatro aeronaves C-32 —basadas en el Boeing 757— que reciben la denominación de "Air Force Two" cuando transportan al vicepresidente. (ANSA).



