EEUU: Economía muestra señales de desaceleración hacia fines de 2025
Datos preliminares apuntan a menor crecimiento

Los datos preliminares del Producto Interno Bruto sugieren que la expansión perdió impulso en el último tramo del año, tras un período de crecimiento más sólido durante los trimestres anteriores, en un escenario donde el endurecimiento monetario comienza a sentirse con mayor intensidad en la actividad económica.
El enfriamiento coincide con la política restrictiva aplicada por la Reserva Federal, que mantuvo tasas elevadas durante un período prolongado para contener la inflación, encareciendo el crédito hipotecario, el financiamiento empresarial y el consumo financiado.
Economistas señalan que el efecto acumulado del costo del dinero comienza ahora a trasladarse con más claridad al mercado inmobiliario, la inversión corporativa y el gasto de los hogares, tradicional motor del crecimiento estadounidense.
El consumo privado, que representa cerca de dos tercios del PBI estadounidense, mostró señales de moderación tras meses de fortaleza impulsada por el ahorro acumulado durante la pandemia y un mercado laboral todavía sólido.
Sin embargo, analistas advierten que la persistencia de tasas altas, el encarecimiento del crédito y la reducción progresiva del ahorro disponible podrían limitar el dinamismo del gasto en los próximos trimestres.
La Reserva Federal enfrenta ahora un delicado equilibrio entre evitar un repunte inflacionario y no profundizar la desaceleración económica, en momentos en que los mercados evalúan cuándo podría comenzar un ciclo de reducción de tasas.
Funcionarios del banco central han reiterado que cualquier relajación monetaria dependerá de señales claras de estabilización de precios y de una inflación sostenidamente alineada con el objetivo del 2%.
A pesar de la desaceleración, la mayoría de los analistas continúa proyectando un escenario de "aterrizaje suave", con crecimiento positivo pero más moderado, evitando por ahora una recesión abierta.
No obstante, el rumbo de la inflación, la evolución del mercado laboral y la política monetaria seguirán siendo los factores clave para determinar la trayectoria de la economía estadounidense en 2026 (ANSA).



