EEUU: Fracasa la guerra comercial de Trump, déficit bate récord pese a aranceles
Datos oficiales muestran que la brecha en bienes se disparó y cuestionan el eje político
El déficit total de Estados Unidos apenas se movió el año pasado y quedó en torno a los 901.000 millones de dólares, mientras que el déficit específico en bienes —el indicador central de la política proteccionista del gobierno— subió hasta unos 1,24 billones de dólares, el nivel más alto registrado.
El resultado supone un golpe a uno de los argumentos centrales de la Casa Blanca, que había justificado la imposición de aranceles generalizados bajo la idea de reducir la brecha comercial y reforzar la industria estadounidense.
Si bien el déficit con China cayó más de 30%, el comercio se desplazó hacia otros países, con fuertes aumentos del déficit con Vietnam, Taiwán y México, reflejando una reconfiguración de las cadenas de suministro más que una reducción del desequilibrio global.
Economistas señalan que el déficit comercial responde sobre todo a factores estructurales —como el alto consumo interno estadounidense y el rol del dólar— y que los aranceles sólo tienen un impacto limitado sobre ese desequilibrio.
Además, investigaciones de la Reserva Federal indican que la mayor parte del costo de los aranceles fue absorbida por empresas y consumidores estadounidenses, lo que reduce su eficacia como herramienta económica.
La política arancelaria de Trump se intensificó tras su regreso al poder en 2025, cuando anunció el llamado "Liberation Day", declarando una emergencia nacional por el déficit comercial y fijando tarifas de base del 10% sobre importaciones globales, además de gravámenes específicos más altos para países con mayores desequilibrios comerciales.
El objetivo declarado era impulsar la producción doméstica, recuperar empleos industriales y generar ingresos fiscales masivos para el Tesoro estadounidense.
Sin embargo, analistas sostienen que los datos comerciales recientes sugieren que las medidas alteraron los flujos de comercio más que reducirlos, mientras las importaciones de tecnología —especialmente chips vinculados al boom de la inteligencia artificial— siguieron creciendo con fuerza.
El debate sobre la eficacia de los aranceles se produce además en un contexto de creciente presión judicial y política sobre la política comercial del gobierno, tras decisiones recientes de la Corte Suprema que cuestionan el uso de poderes de emergencia para imponer tarifas sin aprobación del Congreso.
Analistas consideran que la combinación de déficits persistentes, impacto inflacionario limitado pero costos empresariales elevados y tensiones comerciales globales refuerza la idea de que el proteccionismo arancelario difícilmente pueda corregir por sí solo los desequilibrios estructurales de la economía estadounidense. (ANSA).



