En EE. UU., 36 elecciones a gobernador medirán el clima político
Los comicios pondrán a prueba a demócratas y republicanos y serán leídos como un referéndum

Los demócratas buscarán capitalizar el impulso obtenido en 2025, cuando ganaron las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia con una campaña centrada en el costo de vida y la economía. Sin embargo, deberán atravesar primarias competitivas y fragmentadas en varios estados clave, con el riesgo de divisiones internas.
En el campo republicano, la figura de Trump tendrá un peso decisivo tanto en las primarias —donde ya comenzó a influir con respaldos— como en las elecciones generales, en un contexto en el que el Partido Republicano controla la Casa Blanca y el Congreso. Analistas coinciden en que muchas de las contiendas serán interpretadas como un referéndum sobre Trump y su política económica.
Seis de los siete principales estados considerados bisagra presidencial figuran entre los que elegirán gobernador en 2026, junto con otros distritos que podrían resultar altamente competitivos. El calendario incluye además 17 elecciones abiertas, debido a gobernadores que no pueden ser reelegidos o decidieron retirarse, lo que intensifica la disputa interna en ambos partidos.
Entre las carreras más observadas figuran Arizona, Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Nevada y Georgia, estados donde el resultado podría anticipar tendencias nacionales. En Arizona, el mandato demócrata enfrenta un escenario complejo frente a una primaria republicana marcada por múltiples candidatos y respaldos divididos de Trump. En Michigan, la contienda se verá alterada por la presencia de un candidato independiente fuerte.
En California, la salida del gobernador Gavin Newsom abre una primaria demócrata multitudinaria bajo el sistema de "primaria abierta", mientras que en Georgia y Kansas los republicanos buscan recuperar o consolidar territorios donde los demócratas han mostrado avances recientes.
En Pensilvania, el gobernador demócrata Josh Shapiro buscará la reelección en un estado que Trump recuperó en 2024, mientras que en Wisconsin, la decisión del gobernador Tony Evers de no postularse abrió una competencia muy disputada.
Según estrategas de ambos partidos, la economía, la inflación y el costo de vida dominarán la agenda electoral, en un contexto de creciente descontento con Washington. "Los votantes sienten que su bolsillo está bajo presión, y los gobernadores pueden presentarse como una alternativa concreta frente a la política nacional", resumió un analista demócrata.
Los resultados de estas elecciones serán claves para definir el mapa político de Estados Unidos y anticipar el escenario rumbo a las presidenciales de 2028. (ANSA).



