Entrevista AP: Sanidad en Cuba entra en tensión por cerco energético de EEUU, señalan autoridades

LA HABANA (AP) — Desde la falta de combustible para las ambulancias, pasando por la suspensión de vuelos que traen insumos médicos vitales, hasta los apagones en los hospitales. Un radical cerco energético de Estados Unidos a Cuba está tensionando al máximo el sistema de salud cubano, reconocieron el viernes las autoridades.
“No se puede dañar la economía de un Estado sin impactar en los habitantes”, dijo en una entrevista exclusiva con The Associated Press el ministro de Salud de Cuba, José Ángel Portal Miranda. “Estamos ante un cerco energético con implicaciones directas en la vida de los cubanos, en la vida de la familia cubana”.
Hace dos semanas el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden amenazando con imponer aranceles a los países que se atrevan a vender o entregar petróleo a Cuba, el último giro de su tuerca presionando por un cambio de modelo político en la isla. El impacto no se hizo esperar.
La crisis ya había arrancado con el ataque de Trump a Venezuela el 3 de enero y la captura del entonces presidente Nicolás Maduro —un proveedor de crudo clave para la nación caribeña— así como una paralización económica que se arrastra desde hace cinco años.
Expertos y hasta líderes de otros países advirtieron que la isla podría estar al borde de una crisis humanitaria.
“No es retórica afirmar que esta situación puede poner la vida en riesgo”, apuntó el ministro Portal. “La presión que enfrentamos a partir del déficit de energía trasciende lo económico y entra en un terreno de la seguridad humana básica”.
A manera de ejemplo, Portal indicó que en Cuba hay cinco millones de personas que tienen algún tipo de padecimiento crónico y que verán afectadas sus entregas de medicamentos o tratamientos. Suman 16.000 personas con cáncer que necesitan radioterapia y otros 12.400 pacientes con quimioterapias. Padecimientos renales y hasta urgencias que requieran ambulancias estuvieron en la lista de afectaciones.
El ministro reconoció que entre los servicios más afectados ahora, con la actual situación, están los de salud “complejos” como los cardiovasculares, los de ortopedia, oncología o la atención a los pacientes graves que requieren de respaldo eléctrico.
En Cuba el sistema de salud es universal y gratuito desde los “consultorios de la familia” en cada cuadra, hasta las intervenciones en los hospitales más sofisticados. Los medicamentos en las farmacias –toda estatales— son subvencionados.
Aunque históricamente el modelo se reflejó en indicadores de salud elevados para un país pequeño —como baja mortalidad infantil o un incremento de las expectativas de vida— la crisis económica que se desató hace cinco años tras la pandemia del nuevo coronavirus y un incremento de las sanciones estadounidenses se hicieron sentir en el sector.
Miles de médicos además emigraron en este lustro, muchas medicinas quedaron en falta obligando a las personas a buscarlas en el mercado negro o pidiéndolas a familiares en el extranjero y la infraestructura de los hospitales sufrió un rápido deterioro. Las redes sociales mostraron ya desde meses previos a esta situación imágenes de hospitales vacíos o deteriorados.
Incluso antes de que comenzara este cerco energético los apagones se prolongaban largas horas obligando a muchos centros médicos a usar generadores que se rompen sin que se puedan conseguir repuestos, un elemento agregado a la falta de combustible para echarlos a andar.
En las calles, la preocupación por el deterioro de sistema de salud es palpable.
“Hay un cambio drástico desde enero”, comentó a AP Aniliet Rodríguez, una embarazada de 25 años que debió ser ingresada ese mes en un centro de cuidados maternos por una peligrosa anemia.
Ahora “no hay pan, no hay leche para la alimentación…no hay medicamentos”, agregó Rodríguez, con ocho meses de gestación. Varias mujeres con las cuales la AP habló en la puerta de un nosocomio ginecológico en La Habana Vieja reportaron un paulatino menoscabo de las condiciones para pacientes de riesgo.
Portal dijo que se trabaja en aminorar el impacto con medidas “graduales”. Se están colocando paneles solares en policlínicos, se priorizan sectores —como los de menores y ancianos— y se organizan los servicios en base a las necesidades de los municipios, incluso trasladando a galenos de sus puestos de trabajo a otros cercanos a sus domicilios.
Pero reconoció que hay más restricciones en el uso de tecnología como tomografías o análisis de laboratorios y que los doctores tendrán que ser más apegados a los “métodos clínicos”, o sea realizar diagnósticos a partir de la observación de las condiciones del paciente.
Sin embargo, Portal aseguró que las autoridades continuarán con un modelo de salud pública.
“El Estado sigue siendo responsable de mantener la salud a nuestro pueblo”, aseguró el ministro.
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