Maduro arriba a la corte de EEUU y presidenta encargada de Venezuela suaviza postura

Por Jack Queen y Michelle Nichols
NUEVA YORK, 5 ene (Reuters) -
El de Venezuela, Nicolás Maduro, el lunes a un tribunal de
En la mayor intervención de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989, fuerzas especiales entraron en Caracas en helicópteros el fin de semana para romper el cordón de seguridad de Maduro y atraparlo en la puerta de una habitación segura.
Maduro y su esposa Cilia Flores, también capturada, fueron conducidos por guardias armados poco después de las 7 de la mañana (1200 GMT) del lunes desde un centro de detención de Brooklyn a un helicóptero que los trasladó al tribunal federal de Manhattan, donde está previsto que comparezca a mediodía.
Maduro está acusado de supervisar una red de tráfico de cocaína que se asoció con grupos violentos como los cárteles mexicanos de Sinaloa y los Zetas, los rebeldes colombianos de las FARC y la banda venezolana Tren de Aragua.
Maduro, de 63 años, ha negado las acusaciones, diciendo que encubren los designios imperialistas sobre el petróleo de Venezuela.
ASPIRACIONES PETROLERAS
Altos funcionarios de su Gobierno siguen a cargo del país petrolero sudamericano de 30 millones de habitantes, primero planteando un desafío y luego inclinándose hacia una posible cooperación con el Gobierno de Trump.
Si bien denunció a Maduro como dictador y un capo de la droga que inundó Estados Unidos de cocaína, Trump no ocultó su deseo de acceder a las riquezas petroleras de Venezuela.
El país posee las mayores reservas del mundo: unos 303.000 millones de barriles, en su mayoría de petróleo pesado en la región del Orinoco. Pero el sector lleva mucho tiempo en declive debido a la mala gestión, la escasez de inversiones y las sanciones de Estados Unidos, con una producción promedio de 1,1 millones de barriles por día (bpd) el año pasado, un tercio de la de su apogeo en los años 70.
Tras denunciar en un primer momento la captura de Maduro como un secuestro y una apropiación colonial del petróleo, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, cambió de tono el domingo y dijo que era prioritario mantener relaciones respetuosas con Washington.
"Extendemos la invitación al Gobierno de los Estados Unidos a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera. Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra", afirmó.
Hija de un guerrillero izquierdista, Rodríguez, de 56 años, ha sido una ardiente miembro del movimiento "chavista" gobernante -que lleva el nombre del fallecido líder Hugo Chávez-, lo que le ha valido los elogios de Maduro como "tigresa".
Sin embargo, también es conocida como una pragmática con buenos contactos en el sector privado y partidaria de la ortodoxia económica. Muchos venezolanos la conocen por la ropa de lujo que le gusta llevar.
Trump ha advertido de otros ataques si Venezuela no coopera con la apertura de su industria petrolera y el freno a las drogas. El presidente estadounidense también amenazó a Colombia y México y dijo que el Gobierno comunista de Cuba "parece estar listo para caer".
No está claro cómo Estados Unidos trabajaría con un Gobierno posterior a Maduro, lleno de enemigos ideológicos jurados, pero parece haber prescindido por ahora de la oposición venezolana, donde muchos activistas anti-Maduro habían asumido que este sería su momento.
En medio de la consternación mundial por la captura por parte de Trump de un jefe de Estado extranjero -aunque impopular-, el Consejo de Seguridad de la ONU debía debatir su legalidad e implicaciones.
Rusia, China y los aliados de izquierda de Venezuela han condenado la incursión estadounidense. Cuba, el más firme apoyo de Caracas, y de quien se rumorea desde hace tiempo que estaba a cargo de la seguridad de Maduro, dijo que 32 de sus militares y personal de inteligencia murieron durante la operación estadounidense.
Los aliados de Washington, la mayoría de los cuales no reconocieron a Maduro como presidente debido a las acusaciones de manipulación de votos, han sido más discretos, haciendo hincapié en la necesidad de diálogo y el cumplimiento de la ley.
"A juzgar por las reacciones de los líderes europeos hasta la fecha, sospecho que los aliados de Estados Unidos se mostrarán exquisitamente ambiguos en el Consejo de Seguridad", dijo el analista de International Crisis Group Richard Gowan.
NOTORIA PRISIÓN
Maduro, un exconductor de autobús, líder sindical y ministro de Relaciones Exteriores nombrado por el moribundo Hugo Chávez para sustituirle en 2013, probablemente esté en una celda durante 23 horas al día en el Centro de Detención Metropolitano de Nueva York. El magnate del hip-hop Sean "Diddy" Combs y la amiga del delincuente sexual Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, pasaron por allí y denunciaron condiciones inhumanas.
Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras condenado por cargos de narcotráfico antes de ser indultado en diciembre por Trump, también estuvo alojado allí.
Trump ha justificado además la captura de Maduro como una respuesta a la afluencia de inmigrantes venezolanos -uno de cada cinco se marchó durante el colapso económico del país- y a la nacionalización de los intereses petroleros de Estados Unidos hace décadas.
"Estamos recuperando lo que robaron", dijo Trump el domingo, añadiendo que las compañías petroleras estadounidenses volverán a Venezuela.
"Estamos al mando".
(Reporte de las redacciones de Reuters en todo el mundo; escrito por Andy Sullivan; editado en español por María Bayarri y Carlos Serrano)



