Venezuela: La UE se reúne, respetando la ley y la voluntad venezolana
Declaración de los 26 sin Hungría. Budapest: "es la era del pragmatismo"

El texto marca un punto de síntesis tras la inicial incomodidad sobre el asalto estadounidense y establece un límite a las posibles divisiones entre las fuerzas políticas europeas y las capitales.
La declaración de la Alta Representante, respaldada por 26, impacta directamente en la llamada "mayoría Venezuela", que en los últimos meses había visto una convergencia política alternativa, uniendo a populares, el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR, por las siglas en inglés) y derechas en resoluciones anti-Maduro.
La línea de los 26 refuerza su fundamento político ("Maduro no tiene legitimidad"), pero al mismo tiempo circunscribe su perímetro, anclándolo a la Carta de la ONU y al método multilateral.
De este modo, el frente anti-Caracas se reubica dentro de los márgenes de la mayoría Ursula que sostiene los equilibrios institucionales de Bruselas, evitando que el dossier Venezuela se convierta en un terreno de fractura estructural entre familias políticas.
En el texto, la UE "invita a la calma y a la moderación por parte de todos los actores, para evitar una escalada y garantizar una solución pacífica de la crisis". Recuerda que "en cada circunstancia deben ser respetados los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas" y subraya que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU "tienen una responsabilidad particular en defender tales principios, pilares de la arquitectura de seguridad internacional".
Los 26 reafirman que la UE "ha afirmado repetidamente que Nicolás Maduro no tiene la legitimidad de un presidente democráticamente electo" y apoyan "una transición pacífica hacia la democracia, liderada por los venezolanos y respetuosa de la soberanía del país".
Un pasaje clave aclara que "el derecho del pueblo venezolano a determinar su propio futuro debe ser respetado", señalado como condición esencial para salir de la crisis.
En el ámbito de la seguridad, la UE comparte "la prioridad de combatir la criminalidad organizada transnacional y el tráfico de drogas", abordando el desafío "con pleno respeto al derecho internacional y a los principios de integridad territorial y soberanía". Un mensaje que se distancia de cualquier normalización de acciones unilaterales.
Bruselas afirmó estar "en estrecho contacto con Estados Unidos y con socios regionales e internacionales" para apoyar "un diálogo con todas las partes implicadas, encaminado a una solución negociada, democrática, inclusiva y pacífica, liderada por los venezolanos".
Finalmente, los 26 piden la liberación "inmediata e incondicional de todos los prisioneros políticos".
En cuanto a Hungría, después de haberse sistemáticamente deslindado de las conclusiones del Consejo europeo, sobre todo en relación con Ucrania, abre un nuevo frente también sobre Venezuela, reivindicando abiertamente una línea de pragmatismo nacional.
"Estamos entrando en una época de guerras y de confrontación constante, en la que cada país persigue su propio interés nacional con frío pragmatismo", ha declarado el portavoz del gobierno húngaro, Zoltan Kovacs. El interés húngaro en la crisis de Caracas es evitar el impacto de la inestabilidad en los mercados energéticos. (ANSA).



