<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[LA NACION - Comunidad]]></title><category><![CDATA[Comunidad]]></category><link>https://www.lanacion.com.ar</link><atom:link href="https://www.lanacion.com.ar/arc/outboundfeeds/rss/category/comunidad/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[LA NACION - Comunidad News Feed]]></description><lastBuildDate>Sat, 30 May 2026 07:54:13 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[“Me daba miedo hasta subir una foto mía a Instagram”: con 18 años, cuenta cómo es vivir con obesidad y busca ayudar a otros jóvenes ]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/comunidad/me-daba-miedo-hasta-subir-una-foto-mia-a-instagram-con-18-anos-cuenta-como-es-vivir-con-obesidad-y-nid28052026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/comunidad/me-daba-miedo-hasta-subir-una-foto-mia-a-instagram-con-18-anos-cuenta-como-es-vivir-con-obesidad-y-nid28052026/</guid><dc:creator><![CDATA[Luciano Atienza]]></dc:creator><description>Luciano describe cómo fue crecer señalado como “el gordito” del curso; en un texto escrito por él, habla del bullying, la ansiedad y la presión de los estereotipos físicos, y de cómo logró transformar esa experiencia en un mensaje para otros chicos</description><pubDate>Fri, 29 May 2026 14:09:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Comunidad]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Tengo obesidad desde que tengo memoria. Por eso la frase me sale natural, porque no recuerdo una etapa de mi vida en la que no haya convivido con esto.<b> Siempre fui “el grandote”, “el gordito”, “el gordo”.</b> En el primario éramos cuatro chicos con sobrepeso en una misma aula y directamente nos llamaban así: “el gordo” y nuestro nombre.</p><p>Nací y crecí en Córdoba capital, en una familia muy unida donde la obesidad siempre estuvo presente. Desde mis tatarabuelos hubo problemas vinculados al peso, diabetes e hipertensión. Pero cuando uno es chico<b> </b>no piensa en las consecuencias en la salud. <b>Lo que más pesa es otra cosa: la mirada de los demás.</b></p><p><b>Empecé a sufrir bullying a los seis años. </b>Y no pasaba solo en el colegio. También me pasaba en los scouts, en deportes, en distintos espacios. <b>Durante muchos años sentí que ser gordo era algo que los otros notaban antes que cualquier otra cosa de mí</b>.</p><p>Tengo recuerdos muy marcados de esa época. Uno de los peores fue en segundo grado.<b> Un compañero pasó un recreo entero saltándome arriba de la panza.</b> El colegio no hizo nada. De hecho, muchas veces el que terminaba quedando como culpable era yo. En esa época el bullying no se tomaba con la seriedad con la que se habla hoy. <b>Parecía un “juego de chicos”.</b></p><p>Pero no era un juego.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/52QKZ5DWZRBGBAWPYXNDL6S5RM.JPG?auth=4b27525f9eaad22a94a40dddf8c658cf80d71fbd815ffdb69ab343a1e9f762b9&smart=true&width=2000&height=1333" alt=""Durante muchos años sentí que ser gordo era algo que los otros notaban antes que cualquier otra cosa de mí", señala Luciano" height="1333" width="2000"/><p>Hoy me cuesta incluso imaginar qué pensaban quienes hacían esas cosas. La mayoría eran chicos también. Pero sí creo que hay algo importante: <b>cuando alguien presencia una situación de bullying no debería mirar para otro lado. </b>A veces intervenir directamente puede ser difícil o generar miedo, pero siempre hay que buscar a un adulto que tenga herramientas para actuar.</p><p>Hay cosas que parecen pequeñas cuando uno las cuenta de grande, pero que a un chico le quedan grabadas para siempre. Me acuerdo, por ejemplo, de cuando íbamos al club a natación. A mis compañeros les salía fácil levantarse del borde de la pileta. A mí me costaba muchísimo. <b>Hacía fuerza, no podía, y escuchaba las risas atrás mío. “Al gordo no le salió”.</b></p><p>Esos momentos te hacen sentir menos.</p><p>Yo siempre fui una persona muy sociable y durante mucho tiempo creí que esas cosas no me afectaban tanto porque seguía adelante igual. Pero con los años entendí que sí me marcaron. <b>Sobre todo cuando empecé la secundaria y la comparación física se volvió constante.</b> Había chicos superdeportistas, con físicos marcados y yo sentía que nunca iba a poder verme así.</p><p>Creo que empecé a cuestionar realmente mi cuerpo alrededor de los 13 años. Sentía que había algo en mí que estaba mal o que me hacía menos.<b> Muchas personas no entienden que tener obesidad no es solamente una cuestión física. </b>También afecta muchísimo la autoestima, la forma en que uno se relaciona con los demás y hasta cómo se mira al espejo.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/ZTKSHDXK3REBJGAEDMF2DVN2SA.JPG?auth=339c1f1a88c1a8df61f672e722de5b3e0ba963a6ff7847bf7299c0a36cb5c492&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Luciano describe que la mirada de los otros muchas veces afecta su autoestima, la forma en que se relaciona con los demás y hasta cómo se mira al espejo" height="1333" width="2000"/><p><iframe style="border-radius:12px" src=https://s3.us-east-1.amazonaws.com/especiales.lanacion.com.ar/interactivos/25/06/hablemos_de_todo/index.html?cat=salud_mental width="100%" height="600" frameBorder="0"></iframe></p><p>También me tocó vivir la obesidad desde la ansiedad. Muchas veces, cuando estaba estresado o atravesando situaciones de presión, <b>terminaba refugiándome en la comida. </b>Ni siquiera era consciente de lo que me pasaba: simplemente sentía ganas de comer algo y, cuando me daba cuenta, había comido muchísimo. En el momento parecía aliviar algo, pero <b>después aparecía la culpa. </b>Con el tiempo entendí que la comida no solucionaba lo que me pasaba por dentro y que había otras formas de atravesar la ansiedad.</p><p>La pandemia fue un punto de inflexión. Yo tenía 13 años y mi mamá fue diagnosticada con diabetes. Ahí toda mi familia empezó una dieta y por primera vez tomé verdadera dimensión del tema. <b>Empecé a entrenar, a cuidarme, a investigar sobre obesidad y salud. </b></p><p>Con el tiempo fui atravesando distintos momentos. En 2023 me rompí los ligamentos cruzados jugando al básquet, algo que también estuvo relacionado con el exceso de peso. Tuve que dejar de entrenar y sentí que entraba en una especie de decadencia emocional. Hasta que empecé a participar en los modelos estudiantiles de Naciones Unidas, espacios de debate y oratoria entre jóvenes.</p><p>Ahí encontré otro lugar. Empecé a desarrollar mi oratoria, a meterme más en política y descubrí espacios donde podía sentirme valorado sin que todo pasara por mi físico. <b>Creo que eso me ayudó muchísimo a separar mi autoestima de mi cuerpo.</b></p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/5UIFDUWTSZE2RAUHM4JO7IAUXI.JPG?auth=b7ad389b30f1d619cf3608e6388dd32436688b41b4b5e933827dba75792cfd08&smart=true&width=2000&height=1333" alt=""Creo que no hay que romantizar la obesidad. Las consecuencias existen y las vi de cerca en mi familia", afirma" height="1333" width="2000"/><p>Hoy sigo teniendo obesidad. De hecho, estoy en uno de los momentos de mayor sobrepeso de mi vida y quiero encontrar una solución para mejorar mi salud. <b>Creo que no hay que romantizar la obesidad. </b>Las consecuencias existen y las vi de cerca en mi familia. Mi abuelo murió joven después de muchos años de no cuidarse.</p><p>Pero una cosa es hablar de salud y otra muy distinta es hacer sentir a alguien que vale menos por su cuerpo. <b>Nadie da asco por ser gordo, como me dijeron muchas veces</b>. Nadie es menos persona por ser gordo.</p><p>Yo tuve la suerte de contar con mucho apoyo: mi familia, mi mamá —que vivió algo parecido—, mis padrinos, mis abuelos, amigos que estuvieron conmigo incluso en los peores momentos. Pero también <b>conocí chicos que terminararon destruidos emocionalmente por el bullying y la discriminación.</b></p><p>Sé que mi historia no es una excepción. Cada chico con sobrepeso que conocí alguna vez tiene una historia parecida para contar.</p><p>Las redes sociales también empeoran todo. Uno pasa horas viendo cuerpos “perfectos”, comparándose. <b>Durante años tuve miedo hasta de subir una foto mía a Instagram. </b>Recién en cuarto año me animé. Me daba terror pensar qué iban a decir los demás.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/UGXCOVGSGBC6NPDVGWGNKO3HSQ.JPG?auth=dd0718d41ccbc41e3a53efc14e4429108bc1479f5a7e2441c9992839bf971633&smart=true&width=2000&height=1333" alt=""Ya no permito que mi físico defina cuánto valgo. Entendí que puedo tener amigos, vínculos, proyectos y una vida plena sin odiar mi cuerpo", señala" height="1333" width="2000"/><p><b>Hoy todavía trabajo mi autoestima todos los días, pero ya no permito que mi físico defina cuánto valgo.</b> Entendí que puedo tener amigos, vínculos, proyectos y una vida plena sin odiar mi cuerpo.</p><p>Terminé el ingreso a Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba y decidí participar en el <a href="https://www.instagram.com/programaltavoz/" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/programaltavoz/">Programa Altavoz</a>, una iniciativa de jóvenes que concientizan sobre salud mental, para contar mi historia públicamente. </p><p>Si hoy tuviera que hablarle a un chico de 10 años que está pasando por algo parecido, le diría que su valor está mucho más allá de un cuerpo hegemónico. <b>Que ser gordo no lo hace menos, ni peor, ni menos querible.</b> Y que, aunque a veces parezca imposible, se puede salir de ese lugar de vergüenza y sentirse valioso de nuevo. Si todo lo que viví sirve para que aunque sea un chico se sienta menos solo, entonces ya valió la pena hablar.</p><p><i>Este texto tiene la edición y el acompañamiento de la periodista </i><a href="https://www.lanacion.com.ar/autor/maria-ayuso-1115/" target="_blank" rel="" title="https://www.lanacion.com.ar/autor/maria-ayuso-1115/"><i>María Ayuso</i></a><i>.</i></p><h1>Hablemos de Todo</h1><p>Esta nota forma parte de<a href="https://www.lanacion.com.ar/comunidad/hablemos-de-todo/hablemos-de-todo-nid09052025/" target="_blank" rel="" title="https://www.lanacion.com.ar/comunidad/hablemos-de-todo/hablemos-de-todo-nid09052025/"><u> Hablemos de Todo</u></a>, una iniciativa de Fundación LA NACION que busca cuidar y acompañar la salud mental de los niños y adolescentes. El proyecto ofrece herramientas, visibiliza historias en primera persona y acerca recomendaciones de especialistas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/RQZN4YXRPZGVLFPU3R7JOZXUWY.JPG?auth=052deb40c645d9f574823021f7e9c3a81ad553b5a4e013f44a94845931d3c2ff&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Luciano vive en la ciudad de Córdoba y estudia Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">SEBASTIAN SALGUERO</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Inclusión laboral: las empresas, ante el desafío de ampliar oportunidades para descubrir nuevos talentos]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/comunidad/inclusion-laboral-las-empresas-ante-el-desafio-de-ampliar-oportunidades-para-descubrir-nuevos-nid27052026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/comunidad/inclusion-laboral-las-empresas-ante-el-desafio-de-ampliar-oportunidades-para-descubrir-nuevos-nid27052026/</guid><dc:creator><![CDATA[Lorena Oliva]]></dc:creator><description>Todos los años, miles de jóvenes de bajos recursos se capacitan para el mundo del empleo pero tienen cinco veces más barreras para lograrlo</description><pubDate>Wed, 27 May 2026 18:52:32 +0000</pubDate><category><![CDATA[Comunidad]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>A menudo, cuando una empresa necesita contratar, recurre a los canales tradicionales para buscar candidatos. Pero <b>hay un talento que permanece oculto, por fuera del radar del mundo corporativo</b>. Se trata de los jóvenes de bajos recursos que, una vez capacitados para el mundo del trabajo, luchan por insertarse en el mundo del trabajo formal. </p><p>De eso se trató el panel <b>“Ampliar oportunidades para descubrir nuevos talentos”</b> del Summit de Recursos Humanos, organizado por LA NACION. En él se exploraron <b>los múltiples beneficios que tiene la inclusión laboral de jóvenes que vienen de contextos vulnerables</b>. El impacto positivo no es sólo para ellos, sino que <b>también derrama dentro de la cultura organizacional</b>. También se habló del rol de las fundaciones que, por un lado, capacitan a los jóvenes y, por el otro, los conectan con el mundo del trabajo. </p><figure><video height="720" width="1280" poster="https://cdn.jwplayer.com/v2/media/TbML7WHe/poster.jpg?width=1280"><source src="https://cdn.jwplayer.com/videos/TbML7WHe-46NIuRKO.mp4" type="video/mp4"/></video><figcaption>Oscar Szente: "Los empresarios nos peleamos por el talento"</figcaption></figure><p>Un empleo en blanco significa para ellos mucho más que tener obra social o vacaciones pagas. En el caso de estos jóvenes, <b>reduce en un 85% las chances de que pasen hambre o vivan en la pobreza</b>. Sin embargo, según datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, <b>apenas 3 de cada 100 logran insertarse en el mercado formal</b>. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/3DUV2NAXQZHRVFHRLISSXSKLKI.jpg?auth=17e74b2147873df16ed6055bf3fc5e6d1dd343314edf0a28f62b017d28cc5ab9&smart=true&width=1333&height=2000" alt="Adrián Saporiti (Grupo Saporiti)" height="2000" width="1333"/><p><b>Entre las barreras que los alejan, algunas son invisibles</b>. Según una encuesta de la Fundación Forge, estos jóvenes <b>suelen ser resistidos dentro del mundo corporativo porque se supone que no tienen cultura de trabajo y se teme que ingresen malos hábitos dentro de la organización</b>. Sin embargo, las experiencias de quienes los contratan suelen ser totalmente opuestas.<b> De estos jóvenes se valora su nivel de compromiso y su bajo nivel de rotación</b>. </p><p>En el panel estuvieron presentes <b>Adrián Saporiti</b>, presidente del Grupo Saporiti y uno de los fundadores de la Fundación Empujar, una de las organizaciones de la sociedad civil que sirven de puente entre ambos mundos; <b>Oscar Szente</b>, director de operaciones de Noble Transfer, una pyme textil que le da trabajo a jóvenes capacitados por Empujar; y <b>Javier Duette</b>, un joven de 23 años, oriundo de José León Suárez, que llegó a Noble Transfer de la mano de Empujar y está haciendo carrera dentro de la empresa. </p><p><!DOCTYPE html>
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     Sumá talento joven a tu equipo
   </h2>
   <p class="nd-card-txt">
    Si trabajás en recursos humanos, sos empresario o tenés un comercio
    o emprendimiento, podés emplear egresados de Empujar,
    una organización que capacita y ayuda a conectar a jóvenes vulnerables
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   </p>
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   QUIERO CONTRATAR
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</p><p>Adrián Saporiti comenzó la charla valorando el potencial y las ganas de superarse que tienen los jóvenes. “<b>Son chicos que tienen ganas de progresar y superarse, pero más del 60% viene de familias que no pudieron acceder al empleo formal</b>”, explicó el empresario. Esta falta de referencias familiares, agregó, hace que, en muchos casos, no sepan qué hacer al momento de buscar un trabajo. </p><p>Tal fue el caso de Javier Duette. El joven contó que tuvo que abandonar la escuela secundaria a los 16 años para cuidar a su papá, que estaba enfermo. “<b>Una vez que falleció, tuve que salir a trabajar para aportar en mi casa</b>”, dijo. Lo que siguió fue una sucesión de empleos en negro que no sabía cómo describir al momento de armar su CV. “<b>Yo no sabía armar mi CV</b>. Esa es una de las cosas que aprendí en Empujar”, agregó Duette. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/7FZ3RFS5RVC4LFLF7T67JQQP3Y.jpg?auth=f48fc8eeb17ed1fe748693fa6fc742833a72a26010934e64f0cb8b4f1a131738&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Oscar Szente (Noble Transfer)" height="1333" width="2000"/><p>Oscar Szente lidera la pyme que le dio trabajo a Javier hace cuatro años. Gran parte de su plantel, compuesto por 85 empleados, llegó de la mano de la Fundación Empujar. “<b>Son jóvenes que ya sostuvieron todo el proceso de capacitación dentro de la fundación. Traen consigo historias muy duras, conmovedoras. Emociona verlos progresar</b>”, reconoce Szente. </p><p>El directivo, ingeniero de profesión, reconoce que el proceso de inclusión requiere una dosis de docencia y también conversaciones con los mandos medios. “En algún momento me tocó gestionar alguna resistencia. <b>A esa persona le pregunté quién le había dado su primera oportunidad y le dije que ahora le tocaba a él devolver esa oportunidad que alguna vez le habían dado</b>”, sostuvo. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/GHLDW6D4JJBLFGWSMSABYSHHVU.jpg?auth=6b6510888c2e9713ba373fb094ae4c5e4320ab1a79320acc7c2513e082d7a03b&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Javier Duette (Noble Transfer)" height="1333" width="2000"/><p>Javier Duette cerró el panel contando todos los logros personales que pudo cumplir desde que trabaja en Noble Transfer. “<b>Estoy mejorando mi casa, me compré una moto y hasta pude irme de vacaciones por primera vez. Conocí la Costa</b>”, dijo. Ahora, entre los jóvenes que tiene a su cargo, uno llegó como él, de la mano de Empujar. “Es como ver un antes y un después de mi propia vida. Es emocionante” concluyó. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/RBGWPR7255DEFGIK6M6AVIN4CE.jpg?auth=cd7ba8362d6ffe68ac5c515daa2b6c35ec6b35830f4f8f69c2f44a943618969d&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Lorena Oliva, de LA NACION, junto a Oscar Szente (Noble Transfer) y Javier Duette (Noble Transfer)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fabián Malavolta</media:credit></media:content></item></channel></rss>