<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[LA NACION - Editoriales]]></title><category><![CDATA[Editoriales]]></category><link>https://www.lanacion.com.ar</link><atom:link href="https://www.lanacion.com.ar/arc/outboundfeeds/rss/category/editoriales/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[LA NACION - Editoriales News Feed]]></description><lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 21:55:56 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Nisman, entre la evidencia ignorada y la justicia pendiente]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/nisman-entre-la-evidencia-ignorada-y-la-justicia-pendiente-nid14042026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/nisman-entre-la-evidencia-ignorada-y-la-justicia-pendiente-nid14042026/</guid><description>A más de una década de la denuncia del fiscal asesinado, la persistente postergación del juicio provoca dudas sobre la capacidad del sistema judicial </description><pubDate>Tue, 14 Apr 2026 03:10:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Varios de los elementos que hoy reaparecen en el debate público fueron expresamente señalados por el fiscal <b>Alberto Nisman</b> en la denuncia presentada el 14 de enero de 2015. Pocos días después de interpuesta la acusación contra la entonces presidenta <b>Cristina Kirchner</b>, se produjeron dos hechos de extrema gravedad institucional. Con escasas horas de diferencia, el fiscal fue hallado sin vida y se produjo un incendio en la Casa Rosada que afectó los registros informáticos correspondientes a ingresos al edificio que, según distintas fuentes, podrían haber contribuido a reconstruir parte de los vínculos mencionados en aquella presentación.</p><p>En ese contexto, resulta particularmente llamativa la tendencia a minimizar o trivializar ciertas manifestaciones y conductas que, según la propia denuncia, ocupaban un lugar definido dentro de la hipótesis delictiva que el fiscal propuso investigar. Tal es el caso de la actuación atribuida a <b>Luis D’Elía</b>, cuya intervención ha sido en ocasiones reducida a un plano meramente anecdótico. Sin embargo, de acuerdo con la reconstrucción presentada por Nisman, su rol no era accesorio, sino el de un interlocutor que el fiscal describía como relevante para comprender el funcionamiento del entramado descripto en la denuncia. Ignorar esa caracterización o relegarla a una curiosidad secundaria implica, cuanto menos, apartarse del propio marco interpretativo que estructuró la acusación.</p><p>Las manifestaciones recientes de D’Elía no deberían ser leídas, en consecuencia, como episodios aislados ni como expresiones extemporáneas desvinculadas del pasado. En particular, sus declaraciones públicas, difundidas en un contexto de creciente tensión internacional en <b>Medio Oriente</b>, en las que se atribuye la función de transmitir mensajes vinculados a la <b>Guardia Revolucionaria</b> iraní, no constituyen un dato menor. Antes bien, remiten a un esquema que ya había sido objeto de análisis en la denuncia del fiscal Nisman, donde su papel era definido en términos que distaban de cualquier marginalidad. Que esas expresiones encuentren hoy una continuidad —incluso bajo formas que pueden presentarse como meramente retóricas— obliga a reconsiderar el lugar que se les asignó en su momento dentro de la hipótesis investigativa.</p><p>Una consideración similar cabe respecto de la figura de <b>Ahmad Vahidi</b>. Ya al momento de la investigación llevada adelante por Nisman, su nombre ocupaba un lugar relevante entre los funcionarios iraníes alcanzados por pedidos de captura internacional, formalizados a través de notificaciones rojas de Interpol desde 2006, en relación con su presunta participación en el atentado contra la <b>AMIA</b>. Esa circunstancia no era meramente formal, ya que implicaba, en los hechos, limitaciones concretas para su desplazamiento internacional.</p><p>Además, en su denuncia, el propio Nisman atribuía al <b>Memorándum de Entendimiento con Irán</b> un efecto sustantivo en relación con la situación procesal de los imputados iraníes, al sostener que el acuerdo formaba parte de un mecanismo orientado a garantizar su impunidad. En ese marco, señalaba específicamente que el entonces ministro iraní no sería efectivamente sometido a indagatoria, afirmando que “jamás se sentaría a prestar declaración”, con independencia de lo que estableciera formalmente el texto del acuerdo. Esa interpretación, formulada pocos días antes de su muerte, otorgaba un sentido preciso al papel asignado a Vahidi dentro de la hipótesis investigativa.</p><p>El episodio ocurrido en <b>Bolivia</b> en 2011 —cuando su presencia oficial generó un rechazo que derivó en su salida del país en atención a las alertas vigentes— constituye, en ese contexto, un antecedente elocuente, también mencionado en la denuncia de Nisman. Lejos de haber perdido vigencia, su trayectoria posterior dentro del Estado iraní lo ha llevado a ocupar en la actualidad la jefatura del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, uno de los centros de poder más influyentes del sistema político de ese país. En ese marco, cualquier intento de reducir su figura a una referencia secundaria resulta difícil de sostener.</p><p>No menos relevante resulta el valor que el propio Nisman asignó a determinadas fuentes periodísticas. En su denuncia, el fiscal incorporó como elemento de prueba la información publicada por el periodista <b>José “Pepe” Eliaschev</b>, a la que calificó expresamente como “la primera prueba” de uno de los aspectos centrales de su hipótesis. Ese dato, lejos de ser menor, introduce una dimensión que merece ser considerada con detenimiento: la interacción entre investigación judicial y periodismo de investigación. Que un fiscal otorgue tal jerarquía a una fuente periodística no implica, por sí mismo, la validación automática de su contenido, pero sí evidencia que esa información fue considerada suficientemente relevante como para integrar el cuerpo argumental de una denuncia de extrema gravedad. Desconocer ese punto o relativizarlo implica, nuevamente, apartarse de la lógica interna del propio proceso iniciado con aquella acusación.</p><p>A eso se suma un episodio que, por su naturaleza, exige una consideración prudente pero ineludible. El incendio ocurrido en la Casa Rosada el 17 de enero de 2015 provocó la pérdida de registros informáticos correspondientes a visitas oficiales de años anteriores, estimados en alrededor de 130.000 ingresos. Según información posterior, esos datos no fueron recuperados. La eventual relevancia de tales registros —en tanto podrían haber contribuido a reconstruir contactos y movimientos en el período investigado— impide que el hecho sea reducido a una contingencia administrativa sin mayores implicancias. Sin necesidad de formular conclusiones que excedan la información disponible, resulta razonable sostener que la desaparición de datos potencialmente vinculados a una investigación en curso constituye, en sí mismo, un dato que no puede ser desatendido.</p><p>Todo lo anterior adquiere una dimensión adicional cuando se considera el contexto en el que la denuncia fue presentada. La promoción de pedidos de captura internacional y la imputación de funcionarios extranjeros de alto rango suponían, sin duda, un escenario de elevada sensibilidad. Sin necesidad de incurrir en dramatizaciones, corresponde reconocer que tales decisiones implicaban responsabilidades y riesgos que excedían el marco habitual de la actuación judicial. Ese contexto no puede ser omitido al momento de evaluar la densidad institucional de los hechos.</p><p>Sin embargo, el dato que otorga mayor gravedad al conjunto no reside únicamente en los hechos denunciados, sino en la respuesta institucional —o en su ausencia— frente a ellos. <mark class="hl_yellow">A más de diez años de la presentación de la denuncia, el proceso judicial no ha alcanzado aún la instancia de debate oral</mark>. Tal como ha sido señalado recientemente, la persistente postergación del juicio plantea <mark class="hl_yellow">interrogantes legítimos sobre la capacidad del sistema judicial para ofrecer una respuesta oportuna</mark> frente a hechos de esta magnitud. La demora, en estos casos, no es un dato neutro, ya que impacta directamente en la percepción pública sobre la eficacia de las instituciones y sobre la posibilidad de alcanzar una verdad judicial.</p><p>No se trata aquí de anticipar conclusiones ni de sustituir el rol de los tribunales. La determinación de responsabilidades penales corresponde exclusivamente al Poder Judicial y debe producirse en el marco del debido proceso. Pero esa premisa, fundamental en un Estado de Derecho, no puede convertirse en justificación para una dilación indefinida. Por el contrario, la vigencia de ese mismo principio exige que las causas de mayor gravedad sean tratadas con la celeridad y la profundidad que su naturaleza demanda.</p><p>En este marco, la banalización de los elementos que integraron la denuncia original no solo implica una lectura incompleta del pasado, sino también una forma de naturalizar un presente en el que la respuesta judicial continúa pendiente. Reducir a anécdota lo que fue presentado como parte de una hipótesis estructurada, minimizar la relevancia de actores señalados en la investigación o desatender hechos que podrían haber tenido impacto probatorio equivale, en definitiva, a debilitar las condiciones necesarias para que el proceso alcance sin más dilaciones su objetivo final.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/A7JE6GMYINEURBUIJTWEVCBU3U.jpg?auth=cb339d34dead9a84cda351096b0f7082b1ee182b64e68f624d2d3c5642189004&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Una de las últimas imágenes del fiscal Alberto Nisman]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fabián Marelli</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Ortega, frente al espejo de Maduro]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/ortega-frente-al-espejo-de-maduro-nid14042026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/ortega-frente-al-espejo-de-maduro-nid14042026/</guid><description/><pubDate>Tue, 14 Apr 2026 03:05:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>El dictador de <b>Nicaragua</b> <b>Daniel Ortega</b> celebró 20 años de autocracia (2007-2026) tras el gobierno de <b>Violeta Barrios de Chamorro</b>, habiendo ya para entonces liderado el poder entre 1979 y 1990, luego de haber protagonizado la revolución sandinista. Junto con su mujer, <b>Rosario Murillo</b>, han construido <mark class="hl_yellow">un régimen que no tolera disidencia, ni interna ni externa, y que percibe toda crítica como una amenaza a su supervivencia</mark>.</p><p>Con un Parlamento dominado y un sistema judicial y electoral que responde a sus intereses, han acabado con todas las trabas a sus consecutivas reelecciones, eliminado a aquellos candidatos que pudieran representar competencia, decretado la eliminación de la separación de poderes y puesto en la cárcel a sus opositores.</p><p>Tras la captura estadounidense del mandatario venezolano <b>Nicolás Maduro</b>, uno de sus principales aliados en la región, la pareja presidencial nicaragüense parece enfrentar uno de los momentos de mayor incertidumbre e intranquilidad ante la posibilidad de que alguno de sus colaboradores acepte cooperar con autoridades de <b>Estados Unidos</b> para terminar con su mandato.</p><p>Sus temores tienen sustento a partir de que el secretario de Estado, <b>Marco Rubio</b>, colocó a Nicaragua en la mira de Washington al señalarla como una de las bases de operaciones rusas en el hemisferio occidental, en un momento en que Estados Unidos redefine su estrategia de seguridad regional y evalúa cómo responder a la presencia de potencias foráneas en la región.</p><p>Desde que Ortega regresó a la presidencia en 2007, los vínculos entre Managua y Moscú se han estrechado en ámbitos políticos, militares y de seguridad que hoy generan preocupación en Washington. <mark class="hl_yellow">La cooperación militar actual entre Rusia y Nicaragua se ha consolidado</mark> mediante acuerdos intergubernamentales, visitas de delegaciones y pactos de cooperación estratégica que incluyen intercambio de entrenamiento, experiencias y coordinación en seguridad.</p><p>Ortega y Murillo tardaron casi 14 horas en pronunciarse oficialmente tras la captura de Maduro, una reacción inusualmente cautelosa y poco incisiva si se compara con la retórica explosiva que el gobierno nicaragüense suele usar contra el país norteamericano, evitando mencionarlo o calificar la operación de agresión, a diferencia de otros aliados de Maduro como China y Rusia, que condenaron enérgicamente la captura, exigieron la liberación del gobernante venezolano y calificaron el hecho de violación grave al derecho internacional. Tras la tardía reacción, el régimen activó un estado de paranoia en todo el país, que se ha traducido en el arresto de al menos 60 ciudadanos y el recrudecimiento de la vigilancia policial.</p><p><i>The Economist</i> señala que Nicaragua es el país con mayor deterioro democrático acumulado desde 2011, y el informe V-Dem lo ubica <mark class="hl_yellow">entre los cinco países más autocráticos del mundo</mark>. <b>Juan Papier</b>, de Human Rights Watch, describió al régimen como <mark class="hl_yellow">la Corea del Norte del hemisferio</mark>, el país más represivo en esta parte del mundo.</p><p>Para Trump, el cogobierno de Ortega y Murillo es un mal ejemplo en Latinoamérica y buscará resolverlo antes de que culmine su mandato, en enero de 2029. La captura de Maduro en Caracas estremeció a la cúpula del poder político, militar y económico en Nicaragua. ¿Será Daniel Ortega el próximo?</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/CKKS7PSF5JBKZMG44JPZKJX6QY.jpg?auth=f2628a09303112425419115819bdad141540bcab1112b808e305611acedd416a&amp;smart=true&amp;width=2421&amp;height=1741" type="image/jpeg" height="1741" width="2421"><media:description type="plain"><![CDATA[El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa, Rosario Murillo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alfredo Zuniga</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El espionaje ruso y la libertad de prensa]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-espionaje-ruso-y-la-libertad-de-prensa-nid13042026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-espionaje-ruso-y-la-libertad-de-prensa-nid13042026/</guid><description>Causa verdadera repulsión la revelación de la existencia de una campaña de espionaje y desinformación sobre la Argentina originada en agentes rusos </description><pubDate>Mon, 13 Apr 2026 03:10:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos días, provocó no poca conmoción la noticia, difundida por un consorcio internacional de periodistas, que incluye a profesionales de nuestro país, que dio cuenta de la existencia de una <mark class="hl_yellow">campaña de espionaje y desinformación originada en una red de agentes rusos</mark> durante el año 2024. Según esa fuente, el propósito de esa red, que habría operado en distintos países, era incentivar la difusión de noticias falsas que ubicaran favorablemente a <b>Rusia</b> en el delicado contexto internacional, especialmente tras la invasión de <b>Ucrania</b>, y desacreditar a líderes considerados rivales de <b>Moscú</b>, entre los que se hallaba el presidente argentino.</p><p>De acuerdo con la información disponible, la red de espionaje rusa, conocida como “La Compañía”, instaló un sistema de distribución de contenidos en medios digitales y redes sociales de nuestro país, que permitió la publicación de unas 250 noticias y artículos de opinión en una veintena de sitios. Muchos de esos artículos no tenían autor o bien llevaban la firma de personas que no existen. Entre los medios que difundieron esas notas no se encuentra LA NACION; tampoco Clarín, Perfil ni Página 12.</p><p>Podríamos estar ante una artera e inaceptable maniobra de injerencia externa y de un vil intento por manipular el debate público bajo la fachada de producción de información profesional, que <mark class="hl_yellow">deberá ser investigada a fondo por la Justicia</mark>. Nadie puede ampararse en la libertad de prensa para influir en la opinión pública a partir de la difusión de falsedades. Como lo ha subrayado la <b>Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas</b> (<b>Adepa</b>), el periodismo desempeña un papel esencial en la vida democrática, basado en la búsqueda de la información, la verificación de los hechos y la responsabilidad editorial, y esta clase de campañas ilegítimas distorsionan el sentido de ese trabajo y afectan la confianza pública en los medios periodísticos.</p><p>Ni la democracia ni el Estado de Derecho serían concebibles sin el valor fundamental que representa la libertad de expresión, pilar de todas las otras libertades que enaltecen la condición humana. De ahí que la libertad de prensa sea considerada, desde estas páginas, como madre de libertades, ya que <mark class="hl_yellow">sin libertad de prensa no hay libertad</mark>. Pero así como el ejercicio del periodismo debe estar indisolublemente asociado a los ideales republicanos al abrigo de los cuales nacieron naciones como la Argentina, es necesario que esa libertad sea permanentemente cuidada tanto por quienes la ejercen desde la profesión periodística, como por el poder político y quienes deben impartir justicia.</p><p>Independientemente de la necesidad de que la Justicia actúe rigurosamente para hallar a los responsables y cómplices de cualquier delito, debe lamentarse que el presidente <b>Javier Milei</b> intente aprovecharse de aquel episodio para lanzar una <mark class="hl_yellow">indiscriminada e irresponsable batalla contra el periodismo argentino</mark>, recurriendo una vez más a proferir insultos a diestra y siniestra contra profesionales que pudieran haber escrito o expresado algo que no le cayera bien, y que nada tienen que ver con las citadas maniobras de desinformación. Más aún, su gobierno tomó una peligrosa decisión: prohibió el ingreso a la Casa Rosada a periodistas acreditados -algunos de larguísima y respetada trayectoria- por el solo hecho de desempeñarse en alguno de los medios que pudieran haber sido utilizados para la campaña rusa. En lugar de adoptar esa desafortunada medida, hubiese sido más aconsejable que las autoridades argentinas pidiesen explicaciones a la <b>Embajada de Rusia</b>, cuyos miembros deberían estar al tanto del vil accionar, o que, con datos en su poder, demandaran ante la Justicia a los presuntos responsables de acciones que pudieran ser consideradas como una traición a la patria. Cabe aclarar que, desde la sede diplomática rusa, se emitió un comunicado en el que se señala que no se han aportado hechos ni pruebas que respalden aquellas insinuaciones. </p><p>Así como es menester que los responsables de los medios de comunicación y sus periodistas maximicen los procesos de verificación de la información, como resguardo de la necesaria calidad profesional, es imprescindible que, desde el poder político se valore y respete a rajatabla la libertad de prensa. Lo peor que puede hacer el Gobierno es limitar el acceso a la información pública y seguir agrediendo a quienes, en forma seria y responsable, buscan esclarecer a la población sobre todo aquello que tiene derecho a saber, aunque no resulte del agrado de los funcionarios.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/CXF75CHCKBDKBJVUA72ZKZ3NYE.jpg?auth=7b15c4cecb13747ee15014974baf096e8809108f7926bbffb1e6d6900692610e&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alfredo Sábat</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Bolsas de nicotina: otro peligro]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/bolsas-de-nicotina-otro-peligro-nid13042026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/bolsas-de-nicotina-otro-peligro-nid13042026/</guid><description/><pubDate>Mon, 13 Apr 2026 03:05:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Durante los últimos años, la industria tabacalera ha invadido los mercados con una amplia gama de productos cuyo objetivo principal es atraer a nuevos consumidores, en particular a chicos y adolescentes. Entre estos se destacan los <mark class="hl_yellow">cigarrillos electrónicos</mark>, productos de tabaco calentado y, más recientemente, las <mark class="hl_yellow">bolsitas de nicotina</mark>.</p><p>Este novedoso producto se presenta en pequeños sobres orales sin tabaco, compuestos de nicotina, saborizantes y otros aditivos, que se colocan entre la encía y el labio superior para una rápida absorción, liberando nicotina durante 30 a 45 minutos. Aunque comercializadas como alternativas menos nocivas, expertos alertan sobre su <mark class="hl_yellow">alto potencial adictivo y riesgos tóxicos</mark>.</p><p>Su diseño con forma de pequeña almohadilla se asemeja a un chicle o a una bolsita de té o de cualquier otra infusión, por lo que no parece dañino. Sin embargo, son adictivas y tóxicas para las personas. Pueden producir aumento de la frecuencia cardiaca o hiperglucemia, posibilidad de arritmias, así como lesiones en la cavidad bucal como sequedad, ampollas, gingivitis o destrucción ósea.</p><p>Los fabricantes a menudo promueven las bolsitas de nicotina como alternativas más seguras a los productos de tabaco tradicionales, utilizando términos como “sin tabaco” o “sin hojas de tabaco” para dar a entender que plantean menos riesgos para la salud. Esta comercialización puede engañar a los adolescentes y usuarios novatos sobre la seguridad de estos productos.</p><p>Algunos especialistas señalan que estas bolistas contienen productos cancerígenos, que por la forma de consumirlas, puede producir cáncer en la boca, la lengua o la laringe. Sobre el particular, un estudio publicado en <i>The New England Journal of Medicine</i> señaló que los productos de tabaco sin combustión, como las bolsitas de nicotina, constituyen <mark class="hl_yellow">una de las principales causas de cáncer oral</mark> y mortalidad asociada en todo el mundo.</p><p>El <b>Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires</b> ha alertado a la población y equipos sanitarios respecto del crecimiento de la circulación, promoción y consumo de bolsas de nicotina que se empezaron a comercializar durante el año 2025 y han sido promocionadas con el lema “Sin humo ni vapor, cuando quieras, donde quieras”, junto con la advertencia: <mark class="hl_yellow">“Este producto no es libre de riesgos y contiene nicotina, que es adictiva. Venta exclusiva para adultos”</mark>.</p><p>Si bien en nuestro país no existe hasta ahora una normativa específica que las regule, ni habilitaciones o autorizaciones sanitarias vigentes para su comercialización, desde las organizaciones que trabajan por la reducción de los daños asociados al consumo de productos de tabaco y nicotina sostienen que el producto queda alcanzado por la ley 26.687, la norma nacional antitabaco que regula la publicidad, promoción y consumo de productos de tabaco para proteger la salud pública.</p><p>La industria del tabaco está buscando -y encontrando- nuevos formatos para crear adictos a la nicotina. El discurso engañoso orientado a presentar productos con nicotina como supuestamente menos nocivos, pero sin evidencia suficiente de seguridad, busca dificultar el abandono del tabaquismo y captar nuevas generaciones de consumidores.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/TEAWANYBMZC5ZBO5U3EM6YE2CA.jpg?auth=15055e3b54bf0ee7607da47d9779e7a39d0ea81fe5e78bcaa296063189625646&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[La nicotina mata en cualquiera de sus formas]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">shutterstock</media:credit></media:content></item></channel></rss>