<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[LA NACION - Editoriales]]></title><category><![CDATA[Editoriales]]></category><link>https://www.lanacion.com.ar</link><atom:link href="https://www.lanacion.com.ar/arc/outboundfeeds/rss/category/editoriales/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[LA NACION - Editoriales News Feed]]></description><lastBuildDate>Tue, 14 Jul 2026 04:12:42 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[El vestidor, los dólares y la confianza en la justicia]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-vestidor-los-dolares-y-la-confianza-en-la-justicia-nid14072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-vestidor-los-dolares-y-la-confianza-en-la-justicia-nid14072026/</guid><description>El paso del tiempo y la ausencia o demora de medidas básicas de investigación hacen que se pierdan pruebas vitales favoreciendo la impunidad de los imputados</description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 03:10:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>A veces resulta saludable recordar los principios generales que rigen -o deberían regir- nuestra vida en sociedad. Conviene, pues, tener presente que los jueces deben impartir justicia y que los fiscales tienen como función investigar los delitos y promover la acción penal pública contra sus presuntos autores o partícipes.</p><p>Esto debería resultar una obviedad -en particular para aquellos que son abogados o que integran el<b> Poder Judicial</b> o, incluso, el <b>Ministerio Público</b>-, pero parece que no es tan obvio cuando vemos lo que ocurre en algunas investigaciones a lo largo y a lo ancho del país. En particular, aquellas en las que algún poderoso personaje aparece como acusado.</p><p>Basta con observar el devenir de la investigación que tiene a <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/con-un-habano-y-rodeado-de-amigos-martin-insaurralde-miro-por-tv-la-victoria-de-la-seleccion-contra-nid13072026/" target="_self" rel="" title="https://www.lanacion.com.ar/politica/con-un-habano-y-rodeado-de-amigos-martin-insaurralde-miro-por-tv-la-victoria-de-la-seleccion-contra-nid13072026/"><b>Martín Insaurralde</b></a> y a su exesposa <b>Jésica Cirio</b> entre los protagonistas. La pesquisa no avanza, el juez federal <b>Luis Armella</b> muestra escaso o nulo interés por impartir justicia y el fiscal federal <b>Sergio Mola</b> acumula reproches porque <b>intenta hacer su trabajo.</b> Es decir, la función por la que todos nosotros les pagamos un salario con nuestros impuestos.</p><blockquote><p>Mientras el fiscal Mola insiste, correctamente, desde hace meses en promover medidas de prueba, ampliar la investigación y avanzar sobre aspectos patrimoniales del expediente, el juez Armella ha rechazado o demorado varias de esas iniciativas</p></blockquote><p>La división de funciones entre jueces y fiscales no es un tecnicismo jurídico: constituye uno de los pilares sobre los que descansa el funcionamiento del sistema penal y, en última instancia, la confianza de la sociedad en la administración de justicia. Cuando alguno de esos engranajes deja de cumplir el papel que le asigna la Constitución nacional, no solo se resiente una causa judicial. <b>Se debilita el Estado de Derecho</b>.</p><p>Vale la pena recordar ese principio porque, con demasiada frecuencia, las investigaciones sobre corrupción terminan naufragando entre demoras, expedientes que pierden impulso y decisiones que postergan indefinidamente la búsqueda de la verdad. En ese contexto, <b>el rol de los fiscales adquiere una relevancia decisiva</b>. Son ellos quienes tienen la obligación legal de investigar los delitos, reunir pruebas, promover la acción penal y actuar en representación del interés general de la sociedad, con objetividad, independencia y lealtad procesal.</p><p>No siempre esa tarea resulta sencilla. Investigar a funcionarios o exfuncionarios con poder político, económico o capacidad de influencia suele implicar resistencias de distinta naturaleza. Precisamente por eso el Ministerio Público Fiscal fue concebido como un órgano con autonomía funcional, para impulsar las investigaciones sin depender de los intereses circunstanciales del poder político ni de las conveniencias de los propios investigados.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/V2CC2QONKBGB5MU4HHVBCDKSDY.jpg?auth=d266e4bbe1c0d29ba99138fc82b82d4b7a95702e1557ed69c697578fc6d51e74&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Captura de video de Martín Insaurralde alentando a la Selección argentina: una de las caras de la impunidad" height="1333" width="2000"/><p>La causa que tiene entre sus principales protagonistas a Insaurralde y a Cirio ofrece <b>un ejemplo elocuente de esa tensión</b>. Mientras el fiscal Mola insiste, correctamente, desde hace meses en promover medidas de prueba, ampliar la investigación y avanzar sobre distintos aspectos patrimoniales del expediente, el juez Armella ha rechazado o demorado varias de esas iniciativas, generando <b>una diferencia de criterios que ya resulta inocultable</b>.</p><p>El episodio más reciente ocurrió hace unos días, cuando Mola solicitó la detención de ambos ante el riesgo procesal que, según sostuvo, representaban las nuevas evidencias incorporadas al expediente, entre ellas, los videos en los que se observa a la modelo rodeada de fajos de dólares guardados en bolsas dentro de un vestidor, un hallazgo que los investigadores estiman en millones de dólares. Pero el magistrado, inexplicablemente, no compartió ese criterio. Mola, por su parte, considera que los dólares en bolsas de plástico que se vieron en los videos grabados por Cirio en un vestidor son de la pareja y <b>se los imputará </b>a la hora de tener que <b>justificar sus bienes </b>y pedir nuevamente su declaración indagatoria.</p><p>No se trata de una discrepancia aislada. Desde el año pasado, ese fiscal sostiene -junto con <b>Diego Velasco</b>, titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (<b>Procelac</b>)- el pedido de indagatoria a Insaurralde, apoyado en un informe patrimonial que detectó <b>decenas de millones de pesos en gastos sin justificar, solo por viajes al exterior</b>. Esa solicitud tampoco prosperó. Más tarde, cuando la Unidad de Información Financiera (<b>UIF</b>) impulsó profundizar la investigación por presunto lavado de activos y enriquecimiento ilícito, el respaldo institucional a esa estrategia también se debilitó tras el desplazamiento de uno de sus principales funcionarios.</p><blockquote><p>El transcurso de los días, los meses y los años deteriora las pruebas, facilita maniobras defensivas, dificulta reconstruir los hechos y termina afectando la confianza ciudadana en la capacidad del sistema judicial para llegar a la verdad</p></blockquote><p>A esa serie de diferencias se suma ahora la decisión de excluir a <b>Carolina Álvarez</b>, segunda esposa de Insaurralde, del peritaje contable destinado a determinar el origen de los fondos utilizados para adquirir el terreno sobre el que luego se construyó la casa de <b>San Vicente</b>. Mientras el juez entiende que Álvarez no se encuentra imputada, Mola y la asociación <b>Poder Ciudadano</b> sostienen con buen criterio que la investigación la considera una presunta testaferro y que su exclusión compromete el alcance del peritaje. Y otro buen fiscal involucrado en el expediente, <b>Diego Iglesias</b>, fue todavía más explícito al señalar que resulta difícil comprender esa decisión después de que el propio juzgado hubiera dispuesto medidas cautelares sobre su patrimonio. Así las cosas, será la <b>Cámara Federal de La Plata</b> la que deba resolver esa controversia.</p><p>Mientras tanto, pasa el tiempo y medidas básicas de investigación llegan con una demora difícil de explicar cuando las investigaciones por corrupción exigen rapidez. El transcurso de los días, los meses y los años deteriora las pruebas, facilita maniobras defensivas, dificulta reconstruir los hechos y termina afectando la confianza ciudadana en la capacidad del sistema judicial para llegar a la verdad. Por eso <b>el impulso de los fiscales no constituye un detalle procesal, sino una condición indispensable para que las causas avancen</b>. Que luego los jueces compartan o no sus planteos forma parte del funcionamiento normal del sistema acusatorio. Lo preocupante aparece cuando las diferencias terminan traduciéndose en expedientes que pierden dinamismo y generan impunidad.</p><p>La Argentina asumió, además, compromisos internacionales para investigar con eficacia los delitos de corrupción y el lavado de activos. No se trata únicamente de satisfacer estándares exigidos por organismos como el Grupo de Acción Financiera Internacional (<b>GAFI</b>), sino de cumplir una obligación elemental frente a los ciudadanos: <b>demostrar que las sospechas de corrupción serán investigadas con la misma intensidad, cualquiera sean sus protagonistas</b>.</p><p>Los fiscales no están llamados a garantizar condenas, sino a investigar, impulsar las causas y procurar que los jueces cuenten con todos los elementos necesarios para decidir. Cuando cumplen esa función con independencia, merecen respaldo institucional, aun cuando sus planteos sean finalmente rechazados. Porque una democracia necesita jueces imparciales, y fiscales activos. Sin investigaciones diligentes no hay decisiones judiciales fundadas. Y, sin ambas cosas, la certeza de que todos somos iguales ante la ley se convierte en una mera declaración de principios.</p><p>Quizá debamos recordar que el fin último de los fiscales, cuando ejercen bien su función, es actuar en defensa de los intereses generales de la sociedad. Cuando perdemos de vista esa premisa, <b>retrocedemos como comunidad</b> y la corrupción gana la batalla.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/OML6JLBCYBG4JAFBWO3TEB5MIY.jpg?auth=451e601558ecd906bc30cdd5bc1cb4bd2a544df2c3476f27e60730e1aa61b605&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Martín Insaurralde y Jésica Cirio]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Putin, tan debilitado como peligroso]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/putin-debilitado-nid14072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/putin-debilitado-nid14072026/</guid><description/><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 03:05:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala de <b>Rusia</b> a <b>Ucrania</b>, las consecuencias se siguen midiendo más allá del frente de batalla. La guerra reconfiguró la economía, la política, la demografía y la vida cotidiana de millones de rusos cansados de un conflicto que ya se prolongó más que la Primera Guerra Mundial.</p><p>El estancamiento militar está generando una creciente presión interna sobre el gobierno ruso. La aprobación de <b>Vladimir Putin</b> está en su nivel más bajo desde el inicio del conflicto, el gasto militar impacta en la economía y los cortes de internet móvil, dirigidos a impedir ataques de drones ucranianos, generan enorme malestar en la población.</p><p><b>La sociedad rusa quedó partida en tres</b>: quienes apoyan activamente la operación militar, quienes se oponen y emigraron o callan, y una mayoría que adoptó una forzada estrategia de adaptación. Encuestas recientes muestran <b>fatiga y preocupación por el futuro económico</b>. A comienzos de julio, la <b>Fundación de Opinión Pública </b>(FOM), una encuestadora cercana al <b>Kremlin</b>, informó de que el 55% afirmó que sus compañeros y familiares se sentían ansiosos, frente al 40% del año anterior.</p><p>La escasez de combustible es un nuevo desafío político para el presidente Putin, ya que la implacable campaña de drones ucranianos contra numerosas refinerías de petróleo de Rusia ha hecho que la guerra se convierta en un asunto de interés para la mayoría de los rusos de a pie. Las colas en las estaciones de servicio son cada vez más largas, al igual que la frustración y la incertidumbre social.</p><p>Rusia debió importar en junio la cifra récord de 141.000 toneladas de nafta en medio de una aguda crisis signada por la escasez de combustible debido a los letales ataques ucranianos que han llevado la guerra al corazón del territorio ruso. Por otro lado, prohibió las exportaciones de diésel con vigencia hasta el 31 de julio y adoptó <b>medidas de emergencia para contener una crisis de abastecimiento que se ha extendido a 78 de las 83 regiones</b> de la Federación Rusa.</p><p>El gasto en Defensa se lleva el <b>8%</b> del Producto Bruto Interno (<b>PBI</b>). La reconversión de la industria hacia la producción militar sostuvo el empleo y el PBI en 2023 y 2024. Fábricas en el <b>Volga</b> y en los <u><b>Urales</b></u> pasaron a producir munición, drones y vehículos blindados las 24 horas. El Estado inyectó subsidios y salarios más altos al sector de defensa.</p><p>Si bien Rusia no publica cifras oficiales de muertes, las estimaciones de inteligencia, institutos y medios independientes señalan que entre muertos y heridos el número oscilaría <b>entre 1.200.000 y 1.350.000 personas</b>. Además, desde febrero de 2022 se produjeron importantes olas migratorias: entre 800.000 y 1.100.000 rusos emigraron. Profesionales de IT, periodistas, académicos y jóvenes se fueron a <b>Kazajistán</b>, <b>Georgia</b>, <b>Armenia </b>y <b>Serbia</b>, entre otros destinos.</p><p>No está claro si la creciente insatisfacción pública con la guerra se puede traducir en un gran desafío político para Putin, dado que ha erigido un sistema autoritario y ha aumentado drásticamente la censura y la represión en tiempos de guerra. Toda forma de oposición es criminalizada y las autoridades recurren a causas penales, largas condenas, intimidación, torturas y maltratos para silenciar cualquier crítica a la guerra o al régimen.</p><p>La continuidad de la guerra sin una victoria clara como preveían empieza a corroer el principal activo de Putin: <b>el contrato con su sociedad a la que le ofreció estabilidad a cambio de obediencia</b>. El Kremlin ya no vende futuro, vende resistencia y, cuando un líder sólo puede reclamar resiliencia, empieza a debilitarse.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/R2RRGJCZWFHK3D5MIF6RYNDCFM.jpg?auth=212c4740eb0acf53b30999ef9a64fddbd9d7f40e5d91a8beda07b4a051423834&amp;smart=true&amp;width=5000&amp;height=3440" type="image/jpeg" height="3440" width="5000"><media:description type="plain"><![CDATA[El presidente ruso, Vladimir Putin ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gavriil Grigorov</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El costo de cerrar la puerta a la ciudadanía]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-costo-de-cerrar-la-puerta-a-la-ciudadania-nid13072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-costo-de-cerrar-la-puerta-a-la-ciudadania-nid13072026/</guid><description>Resulta condenable la decisión del Gobierno de eliminar la posibilidad de realizar observaciones e impugnaciones a candidatos a cargos judiciales</description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 03:10:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Las democracias sólidas no se construyen únicamente en las urnas, votando cada dos años. Se sostienen también y muy especialmente en la posibilidad de que <b>los ciudadanos controlen a quienes gobiernan, hagan oír su voz antes de que las decisiones sean irreversibles y participen activamente de la vida pública</b>. Por eso resulta reprochable la decisión del gobierno nacional de derogar los decretos que habilitaban instancias de participación ciudadana previa a la designación de jueces, fiscales, defensores y ministros de la <b>Corte Suprema de Justicia de la Nación</b>.</p><p>Se trata de un retroceso institucional que debilita un derecho esencial y empobrece la calidad republicana. <b>Participar es un derecho, no una concesión del gobernante</b>.</p><p>El decreto 467/2026 del gobierno de <b>Javier Milei </b>eliminó el plazo de 15 días durante el cual ciudadanos, universidades, colegios profesionales y organizaciones de la sociedad civil podían formular observaciones o impugnaciones sobre los candidatos antes de que el <b>Poder Ejecutivo </b>adoptara su decisión definitiva elevando los pliegos al <b>Senado de la Nación</b>. También dejó sin efecto la posibilidad de que el <b>Ministerio de Justicia </b>solicitara opiniones especializadas. El Gobierno sostiene, equivocadamente, que la participación subsiste cuando los pliegos llegan a la Cámara alta. Sin embargo, allí el postulante ya cuenta con el respaldo político del Poder Ejecutivo. La instancia previa permitía aportar información relevante, advertir incompatibilidades o señalar antecedentes controvertidos antes de que la decisión quedara políticamente consolidada.</p><p>Paralelamente, se derogaron artículos que establecían criterios de diversidad de género, especialidad y procedencia regional para ocupar esos cargos. </p><p>La participación ciudadana no reemplaza a las autoridades elegidas por el voto. Su función es <b>mejorar la calidad de las decisiones públicas mediante el escrutinio social y el control del poder</b>. La Argentina cuenta con diversos mecanismos para hacerlo: la iniciativa popular, la consulta popular, las audiencias públicas, el acceso a la información pública, la elaboración participativa de normas y, en numerosos municipios, los presupuestos participativos, las consultas vecinales y los consejos asesores. <b>Ninguno sustituye a la democracia representativa; la fortalece</b>.</p><p>La transparencia, la lucha contra la corrupción y la protección de derechos son, en gran medida, el resultado de ciudadanos y organizaciones que investigan, denuncian y exigen respuestas cuando el Estado las demora o, en el peor de los casos, las retacea.</p><p>En ese sentido, resultan oportunas las palabras de <b>Pablo Secchi</b>, director ejecutivo de <b>Poder Ciudadano</b>: “La participación ciudadana no es un complemento de la democracia: es parte constitutiva de ella. Y, en democracia, a nadie hay que pedirle permiso para ejercerla”.</p><p>La transparencia y la rendición de cuentas no consiste solo en publicar información cuando las decisiones ya fueron adoptadas. También exige abrir canales para que la sociedad pueda intervenir en esos procesos. Sin embargo, con frecuencia los gobiernos, invocando falazmente la eficiencia administrativa o la simplificación de procedimientos, <b>reducen los mecanismos de control ciudadano</b>. La historia demuestra que cambian las administraciones, pero persiste <b>esa nefasta tentación de limitar el escrutinio público cuando resulta incómodo</b>.</p><p>Nuestro país necesita más ciudadanos involucrados, más instituciones abiertas, más deliberación pública y mayores controles sobre quienes ejercen el poder. Reducir esos espacios no constituye un avance institucional. Muy por el contrario, se pierden oportunidades únicas para construir una democracia más transparente, responsable y sólida.</p><p>Cerrar la puerta a la ciudadanía genera un costo que no se mide económicamente, sino en <b>pérdida de calidad de las instituciones, de derechos y de libertades</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/MRQSAMEGFRDZZEDAOEFMS4YUPI.jpg?auth=49540a525231a764fc28d07e2cf9f47b6fc038e5215bcaa24615eb8499bc5a90&amp;smart=true&amp;width=6720&amp;height=4480" type="image/jpeg" height="4480" width="6720"><media:description type="plain"><![CDATA[La participación ciudadana excede la acción de votar cada dos años]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauro V. Rizzi</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Maternidad intoxicada]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/editoriales/maternidad-intoxicada-nid13072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/editoriales/maternidad-intoxicada-nid13072026/</guid><description/><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 03:05:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Editoriales]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>A las estadísticas que reportan la baja de natalidad a la que ya nos hemos referido desde este espacio editorial, se suman ahora informes sobre un creciente número de mujeres con problemas de adicción en nuestro país que dan a luz a <b>bebés que atravesarán síndromes de abstinencia</b>, una afección silenciosa y asintomática que puede conducir a la muerte súbita.</p><p>Los nueve meses en los que una vida crece dentro del vientre materno son clave para el desarrollo de la persona. Si una futura mamá transita ese tiempo consumiendo drogas, alcohol, o ambas sustancias, pone en grave peligro el futuro de su hijo, pues <b>todas las drogas de consumo frecuente pueden atravesar la placenta y alcanzar al feto</b>. Lamentablemente, es precisamente la población en edad reproductiva la más vulnerable al consumo.</p><p>La Sociedad Argentina de Pediatría (<b>SAP</b>) ha advertido recientemente sobre el incremento de consumos peligrosos durante la gestación y la lactancia. Los médicos detectan presencia de cocaína, drogas sintéticas, cannabis y psicofármacos en embarazadas y recién nacidos. <b>El número de mujeres que llegan al parto intoxicadas va en aumento</b>. El <b>Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos </b>de la institución difundió un documento que brinda información y repasa la legislación vigente respecto de la habilitación de la que gozan los profesionales para solicitar análisis sobre consumo de drogas y para resguardar a los recién nacidos si sospechan que existe una situación de riesgo.</p><p>Muchas mujeres no refieren su adicción ante un control médico, por temor al juicio social o a las consecuencias legales. Y los médicos no solicitan este tipo de estudios como parte de los controles de rutina. Lo cierto es que los servicios de obstetricia del área metropolitana de Buenos Aires vienen detectando que entre un <b>8</b> y un <b>15%</b> de las embarazadas atendidas consumen. La droga debilita la voluntad y, si la mujer no se cuida, no evitará un embarazo, mucho menos podrá resolver no amamantar para resguardar al recién nacido. El embarazo constituye una oportunidad excepcional para la intervención sanitaria, fortaleciendo redes de apoyo y acompañamiento, pero ¿<b>quién se está ocupando de esto</b>?</p><p>En muchos casos, serán las abuelas las que críen esos niños, como mejor puedan, pues no está sistematizado y divulgado el tratamiento que, por su condición, demandan estas criaturas. Un llanto que se repite cada 20 minutos no es claramente por hambre si en el medio el bebé recibe alimento. Y la abstinencia puede sumar temblores y agitación, cuadros estos que<b> muchas instituciones hospitalarias no saben manejar</b> y que en muchos casos conducen a la muerte del bebé.</p><p>Como en muchas otras cuestiones de índole sanitaria, no hay datos fehacientes, con provincias que relevan, otras que no, más algunas que prefieren no hablar de estos números. En el Congreso Provincial de Salud (<b>Cosapro</b>) del año pasado, médicas del <b>Hospital Erill </b>de <b>Escobar</b> estimaron que un <b>35%</b> de las embarazadas presentaba consumos problemáticos, mayormente de <b>alcohol, tabaco y cocaína</b>.</p><p>Desde marzo pasado, en <b>Mendoza</b> la detección de estas sustancias integra el llamado control universal en maternidades de la jurisdicción, una iniciativa digna de imitar que ha permitido comprobar que <b>más del 10% presenta consumos problemáticos</b>. Informes de Maternidad e Infancias del Ministerio de Salud y Deportes provincial reportan que casi un<b> 20%</b> de los recién nacidos da positivo en cuanto a tóxicos, impactando esto sobre la mortalidad infantil. Urge proponer que se implemente en todo el país una prueba universal o de rutina que contribuya a tomar medidas antes del parto.</p><p>Estamos ante un gravísimo problema de salud pública que crece de manera prácticamente silenciosa. A una realidad de consumo de sustancias en aumento, a la vista de todos, ya sin ocultarse, se suma también que muchas chicas abandonan a sus bebés después del parto para seguir con su adicción. Desatender esta situación es seguir empeñando nuestro futuro en lo que tiene de más preciado: <b>la infancia</b>. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/FFS43RLL2NAPRJ6MFUD2CU7Q6I.png?auth=ad47902431321a2b1ea8a6de22695ec1bad5264dd01cf0880356fbf6c78f124e&amp;smart=true&amp;width=663&amp;height=424" type="image/png" height="424" width="663"/></item></channel></rss>