<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[LA NACION - Revista Lugares]]></title><category><![CDATA[Revista Lugares]]></category><link>https://www.lanacion.com.ar</link><atom:link href="https://www.lanacion.com.ar/arc/outboundfeeds/rss/category/revista-lugares/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[LA NACION - Revista Lugares News Feed]]></description><lastBuildDate>Tue, 14 Jul 2026 08:40:22 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Crece el público que asiste a la vigilia en honor a los Romanov  ]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/crece-el-publico-que-asiste-a-la-vigilia-en-honor-a-los-romanov-nid14072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/crece-el-publico-que-asiste-a-la-vigilia-en-honor-a-los-romanov-nid14072026/</guid><dc:creator><![CDATA[Elida Bustos]]></dc:creator><description>Desde hace 35 años, en la madrugada del 16 al 17 de julio se celebra el aniversario de la ejecución de la familia imperial rusa a manos de los bolcheviques tras la Revolución de 1917</description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 06:01:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Revista Lugares]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Llueve. La fina y persistente llovizna envuelve el bosque de <b>Ganina Yama</b> como lo hacen los cantos de los monjes ortodoxos que se filtran desde una sencilla capilla de troncos. Estamos lejos de Moscú y cerca de Ekaterinburgo, en el corazón de los Urales, y la espesura de este bosque de pinos, alerces y abedules es la que durante 70 años cubrió con un manto de piedad al último zar ruso, <b>Nicolás II Romanov</b>, y a su familia. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/LZ2323Z3OBG45H7YW7ZCSUVPDM.jpg?auth=3376961abc29522ccb7cd939f840f54d88da226d4a6d6eb798d1ac21e985d660&smart=true&width=800&height=707" alt="La familia Romanov fue asesinada después de meses de cautiverio" height="707" width="800"/><p>Con espartana sobriedad y en medio de claros en el verde boscoso, dos bustos recuerdan al zar y a la zarina, y un monumento aparte a sus cinco hijos, asesinados todos en 1918, tres meses antes de que la Revolución de Octubre cumpliera su primer año. Aquí trasladaron sus cadáveres poco después de la masacre en el sótano de la casa de Ekaterinburgo en la que estaban confinados, para luego desenterrarlos y ocultarlos en otra parte del bosque.</p><p>Hoy, las gotas de lluvia parecen lágrimas sobre las mejillas del zarevich <b>Alexei</b> –el heredero al trono– y sus cuatro hermanas, inmortalizados en un conjunto escultórico de bronce. Con sus cabezas coronadas, y ellas con los cabellos cubiertos como lo dicta la fe, alzan la cruz ortodoxa, símbolo de su profunda devoción y, también, de la comunión entre la Iglesia y la monarquía. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/BR3X4J6OANGKPCHWXVLSWBDHQU.jpg?auth=27a207b784a929841d84dd08e3d572b6d95f852365c37c4e2d0dd739f8cf82b4&smart=true&width=2808&height=2024" alt="Busto de bronce en honor al zar Nicolás II." height="2024" width="2808"/><p>Más allá, el busto del zar Nicolás, también en bronce, con su uniforme de gala y medallas sobre el pecho, asentado en el pórfido púrpura que corresponde a su linaje. Junto al pilar que lo eleva, una lámpara votiva y dos macetas con campanitas blancas, símbolo de <b>mansedumbre</b> ante el trágico final y también una metáfora sobre la resurrección. Muy cerca, Alejandra, la zarina de sangre angloalemana, con su corona y pendientes, erguida, la cabeza en alto y con la mirada triste que siempre la acompañó. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/276Z7SRYCZGFPEZWY5DZWZDGGE.jpg?auth=2b1c74518f1cd6f791d12065f68537a9ee5758717744ee9f6ab30e740c3490a1&smart=true&width=1024&height=683" alt="La procesión llega al amanecer al monasterio de los Santos Mártires Reales, en Ganina Yama, donde una galería de madera rodea el pozo de la Mina Nº 7, el sitio en el que fueron arrojados los cuerpos de los Romanov después del fusilamiento." height="683" width="1024"/><p>En el suelo hay una hondonada. Está rodeada por una pasarela rústica de madera en la que se exhiben <b>fotos en gran tamaño de los fusilados</b>. Allí se arrojaron los restos del zar y la zarina, sus cinco hijos, el médico y tres colaboradores que los acompañaron hasta el fin. Fue en la espesura de Ganina Yama que junto con Nicolás II y su familia se sepultaron 300 años de monarquía rusa. Y fue con la complicidad de la noche, para que no surgiera allí un improvisado santuario que los devolviera a la vida en aquellos momentos inestables de los comienzos de la revolución bolchevique.</p><h1><b>Rusia, 1918</b></h1><p>El gobierno revolucionario había cambiado su sede de Petrogrado (actual San Petersburgo) a Moscú. Se afianzaba, pero había focos monárquicos en el Ejército y entre muchos campesinos que todavía honraban a su zar en el extenso territorio ruso. Por eso, no podían arriesgarse. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/EAOYPXZVMBHILCH4BBZSCX6UR4.jpg?auth=ae0b9a3bb3dc4f76f7787f7901be87f7698b47e68c115f34668971578ab42a81&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Las hijas del zar Nicolás II y la zarina Alejandra" height="1333" width="2000"/><p>El zar debía morir sin lugar a dudas. Era el enemigo del pueblo y la Revolución. <b>Pero había cuestionamientos sobre el destino de la familia. </b>El paso de los meses fue consolidando la idea de que su supervivencia dentro o fuera de Rusia no era viable. Uno solo de los hijos que quedara vivo lo legitimaba en el trono y minaba el futuro del proyecto. </p><p>Lo que demoraba la decisión era que tampoco se los podía ejecutar oficialmente. En abril de 1918, luego de más de un año de exilio interno en <b>Tobolsk</b>, Siberia, la familia fue trasladada nuevamente. Esta vez a <b>Ekaterinburgo</b>, un bastión revolucionario furibundamente antimonárquico al pie de los montes Urales. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/2P4PZRYS4ZAZJOJSGV45OT5PQU.jpg?auth=11b607f27db9f2f2521392a28bc61f08604b3b7f9387472dd268c2d47a79ae9e&smart=true&width=800&height=551" alt="Habitación de la casa Ipatiev, en la que estuvo cautivo el zar en Ekaterinburgo" height="551" width="800"/><p>Desde que los bolcheviques la habían tomado, la ciudad evolucionaba del colapso de la infraestructura al caos, mientras llegaban noticias desde el Pacífico de que unidades del Ejército Blanco, leales del zar, avanzaban a paso firme. Ese avance volvía más dramática la situación de los cautivos.</p><p>La familia real llegó en dos tandas y con su entorno reducido a cuatro personas: el médico <b>Evgeni Botkin</b>, atento a la frágil salud del zarevich, el cocinero y dos asistentes. En Ekaterinburgo se acabó la vida amable de su anterior cautiverio. Aquí el ambiente era hostil. Las condiciones de vida se agravaron, llegó el maltrato y el confinamiento se hizo sentir. La casa incautada al ingeniero <b>Nikolai Ipatiev</b> –ubicada en el centro de la ciudad− fue vallada y sus ventanas pintadas para que nadie pudiera mirar hacia afuera ni hacia adentro. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/2DTKQLMNWNAZXM7NYDR6TGEKAI.jpg?auth=cfb8f3b053f1aebdd19b5b0e65bed00b25ba4166dfcc7d29e5ce63be56d2b4cc&smart=true&width=2048&height=1149" alt="La casa Ipatiev, una vez vallada" height="1149" width="2048"/><p>Luego de consultas frenéticas con Moscú ante el avance de los Blancos, en julio llegó la instrucción: fusilamiento y desaparición de los cadáveres. El encargado de ejecutarla era <b>Yakov Yurovsky</b>, miembro de la temible Cheka, la policía secreta soviética; un hombre endurecido por la pobreza, la cárcel, el exilio y la guerra, que aceptó la orden como su deber revolucionario, casi desapegado de la barbarie que iba a cometer. </p><h1><b>Balazos por doquier</b></h1><p>El 17 de julio, en medio de la noche, despertó a los cautivos y los hizo bajar al sótano de la casa. Les dijo que había disturbios en la ciudad y era peligroso que estuvieran en la planta alta. Nadie sospechó y todo fue vertiginoso. Los hicieron entrar en un cuarto vacío con la excusa de sacarles una foto para que “en Moscú” vieran que no se habían escapado. Los acomodó en dos filas e inmediatamente ingresó el pelotón, integrado por nueve personas, cada uno con la instrucción de a quién tenía que matar. Otros dos convocados se rehusaron a último momento a ser parte de la carnicería. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/A25F6R6OB5EMFPOZZBJI64LNGE.jpg?auth=884e53bea26cccf8e09f8d03b4004c751b8700e7a653655280cbbc3e9c2d756c&smart=true&width=1920&height=1367" alt="La habitación en la que fue asesinada la familia imperial. Las balas destrozaron las paredes" height="1367" width="1920"/><p><b>La muerte más piadosa fue la del zar Nicolás</b>, con los balazos que le dio Yurovsky en el pecho. Los asesinatos de tres de las hijas y la asistente de la zarina fueron más crueles. Las balas rebotaban en sus corsés, así que, en medio del griterío, fueron ultimadas a bayonetazos y finalmente a balazos en la cabeza.</p><p>En el sótano quedaron los testimonios: orificios de balas en el entelado de una pared y la sangre que lo inundaba todo.</p><p>Esa primera parte fue rápida, tal como estaba planeado. Lo que seguía era deshacerse de los cadáveres sin que quedaran rastros. Había que apurarse; en el verano ruso las noches son muy cortas. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/RGLPSVSBX5DEXNNB5T6FPUO4FY.jpg?auth=f4e5ab2c526ff44fd44eed5ac3b28f7b4e0c437510f1af293fa1ce9165016e09&smart=true&width=1448&height=1690" alt="Yakov Yurovsky, responsable de acabar con la vida de los Romanov y ocultar sus cuerpos" height="1690" width="1448"/><p>Los cuerpos fueron cargados en un camión y trasladados unos pocos kilómetros hasta una zona del bosque donde la extracción de carbón había dejado pozos inundados y una mina abandonada. </p><p>Con poco tiempo antes de que fuera totalmente de día, Yurovsky ordenó que <b>desvistieran a los muertos, quemaran sus ropas y también los cuerpos</b>. Ahí se dieron cuenta por qué las balas no penetraban en las mujeres: en los corsés estaban cosidas las joyas que la familia llevaba ocultas para garantizarse la supervivencia en el exilio. Fueron esas gemas las que les sirvieron de blindaje y alargaron la agonía de las hijas mayores y la dama de compañía.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/EYYCPGZWDRCQ3FAPVHAPPD2N2Y.jpg?auth=86d9427b53560a67f818d0505efde56553fa05cf818b5af212f03074afa639d9&smart=true&width=2664&height=4000" alt="La zarina Alejandra Fiódorovna, nacida Alix de Hesse, era nieta de la reina Victoria y se convirtió a la ortodoxia al casarse con Nicolás II" height="4000" width="2664"/><p>A las apuradas por la llegada del día, los cuerpos desnudos y semiquemados fueron arrojados en el pozo de la mina. Pero a Yurovsky no le convenció el resultado de la operación. Había lugareños que habían visto el movimiento en el bosque y el sitio no parecía adecuado para ocultar los cadáveres de la manera segura que había ordenado Moscú.</p><p>A la noche siguiente volvió al bosque. Según su detallado relato, sus hombres sacaron los cuerpos y los trasladaron a otro lugar. Ya los habían rociado con ácido para que sus rostros no fueran reconocibles; ahora terminaron de desmembrarlos y los arrojaron a una fosa común. Salvo a Alexei y su hermana María, que enterraron a una distancia de 70 metros. </p><h1><b>La investigación</b></h1><p>Una semana más tarde, Ekaterinburgo caía ante el <b>Ejército Blanco</b>, leal al zar, que venía de atravesar 7000 kilómetros desde el Pacífico. Los militares zaristas tomaron el control de la ciudad el 25 de julio, apenas una semana después de los asesinatos. Los revolucionarios que pudieron aprovecharon para escapar, entre ellos Yurovsky, que huyó con su familia a Moscú.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/RSHLOUUZ2NCKBNJGE4K5OMFHIM.jpg?auth=e758876aa9c726a0a19ae09cb6d776429bb411fdff45d799c26b81bd1bc9dcd6&smart=true&width=2000&height=1382" alt="La casa Ipatiev a principios del siglo XX" height="1382" width="2000"/><p>Los militares zaristas llegan en busca de la familia real. Se había publicado en Moscú y Ekaterinburgo que habían matado al zar, pero no a la familia entera. En la casa Ipatiev, descubrieron el sótano acribillado y sangre mal limpiada, lo que daba la idea de más de una muerte. Pero imposible determinar cuántas y si había sobrevivientes. </p><p>Se buscan testimonios, se interroga a los pobladores, pero prevalece la idea de que seguramente estaban vivos.</p><h1><b>El bosque comenzó a hablar</b></h1><p>Pocas personas –más allá del grupo de Yurovsky– sabían lo que había pasado en el monte, pero era claro que algo había sucedido y, ante la información que circulaba, no era difícil de conjeturar. En febrero, varios meses más tarde, el Ejército zarista le encomendó la investigación a un abogado. </p><p><b>Nikolai Sokolov</b> era metódico y lo acompañaron en su tarea los dos tutores europeos del zarevich, Pierre Gilliard y Sydney Gibbes. En cuanto comenzaron el rastreo, el bosque comenzó a hablar. Cerca de la mina, estaba sembrado de evidencias que Gilliard y Gibbes comenzaron a identificar: restos de imágenes religiosas, marcos de anteojos, hebillas, botones, pedazos de corsés, restos de calzado y de tela, piedras preciosas sueltas (que se supone estaban engarzadas en joyas), un par de pendientes identificados como de la zarina, un dedo y hasta el perro de Anastasia, la hija menor. Había restos de fogatas también, pero no había huesos.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/YSFDLHRMIFG77G4HP2EFU24J7E.jpg?auth=80f45aaca2ef2eb32b83296fe11441f3dc289b54eb16f2ff0023847cfe2b1ef0&smart=true&width=754&height=1024" alt="Nikolai Sokolov investigó el asesinato de la familia imperial y custodió los hallazgos que encontró en el bosque de Ganina Yama hasta que murió en 1924" height="1024" width="754"/><p>En julio de 1919, exactamente un año más tarde, <b>el Ejército Rojo recuperó la ciudad</b>. Los Blancos se retiraron. Sokolov cruzó Siberia, escapó por China y de allí a Europa en un dramático viaje en el que nunca se separó de los cuatro cajones de madera con lo que había encontrado en sus investigaciones en el bosque. Miembros de la familia Romanov en el exilio financiaron su extenso informe. Pero la crudeza era tal y la evidencia tan clara que nadie aceptó recibir las cajas; ni siquiera la madre ni una hermana del zar. Nadie quería sepultar las esperanzas. Recibir esos bultos era aceptar la matanza. </p><p>El informe se publicó en 1924 y Sokolov murió pocos meses después. Las cajas quedaron bajo custodia de militares y exiliados rusos leales a la monarquía, que temían que cayeran en manos que las destruyeran. Decidieron entonces construir una iglesia en <b>Bruselas</b> y esconderlas en sus paredes para resguardarlas, donde aún se encuentran hoy.</p><p>Con respecto a las fosas, Yurovsky estaba en lo cierto. El lugar era secreto para quienes no querían encontrarlo, pues cada tanto los bolcheviques de los Urales llevaban a algún visitante ilustre a la tumba no marcada del zar. El propio Vladimir Mayakovski, insigne escritor de la Revolución, fue uno de los que visitó el lugar, una década después de la masacre. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/RQRKMMOFKRCZHFNRBTX6P422E4.jpg?auth=1eca7284dcb66a0557d23e2f4216ea7059091ec5e26c763331c3d3457bf0a8c0&smart=true&width=1762&height=1318" alt="Una imagen del archivo Sokolov: el lugar donde hallaron los cuerpos de los zares" height="1318" width="1762"/><p>E increíblemente, en su poema El Emperador, dio pautas para ubicarlo. “Más allá del río Iset/ donde aulló el viento / el hombre del comité ejecutivo se quedó en silencio/ y se detuvo en la novena versta (una versta = 1.067 metros)”, escribió Mayakovski. “Aquí, el cedro fue talado con un hacha/ muescas quedaron en la raíz del tocón/ en la raíz, bajo el cedro, hay un sendero /y en él yace sepultado el emperador”.</p><h1><b>Glasnost y perestroika</b></h1><p>El gobierno bolchevique durante décadas rechazó haber dado la orden del fusilamiento y le endilgó la responsabilidad a los soviets de los Urales. También negó la existencia de las “notas de Yurovski”, el informe que escribió, pero estaban. La burocracia soviética las conservó. </p><p>En julio de 1977, casi 60 años más tarde, Boris Yeltsin, <b>primer secretario del Comité Regional de Sverdlovsk (la región de Ekaterinburgo) del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)</b>, recibió una nueva orden de Moscú: demoler la casa del magnicidio. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/Q3LFI5OSURBDTKTQOMUXP2DQUU.jpg?auth=9d6e12f6a3800c96895975b0d099b8c882a3e073c76f12dded1187f7cb8d6c2d&smart=true&width=960&height=640" alt="Boris Yeltsin mandó demoler la casa Ipatiev en 1977" height="640" width="960"/><p>Los fantasmas de los Romanov no terminaban de desaparecer del Kremlin. Así, en una noche, las topadoras arrasaron con la casa Ipatiev. Molestaba al gobierno que siempre aparecieran flores o cruces en su cercanía. Pero… la Unión Soviética no era la misma y ya comenzaba a sentirse la brisa del cambio. </p><p>Una década después, dos conceptos nuevos coparon la política soviética. Se los conoció como glasnost (apertura) y perestroika (reestructuración), y surgieron de la imposibilidad de Mijail Gorbachov de manejar el país tras décadas de cerrazón y descalabro económico. </p><p>La brisa se convirtió en viento y se habilitó oficialmente la búsqueda de la familia real ejecutada. En julio de 1991, un equipo de arqueólogos, juristas y científicos desenterró los restos de una fosa común (con la información de dos particulares que la habían descubierto en 1979, pero temieron darla a conocer). Era a pocos kilómetros de donde trabajó Sokolov. Allí encontraron huesos y nueve calaveras. Faltaban dos, pero el mismo documento del propio Yurovsky señalaba que dos de los cuerpos habían sido enterrados por separado, para despistar.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/H3OL4NAC4VDQJIN4VFPX7BO5TM.jpg?auth=d529b8e28cc9a2fb7e821eefbdb68cd5c1e79c8159d367c6156385631aa5d651&smart=true&width=1300&height=1113" alt="La iglesia Sobre la Sangre Derramada de Ekaterinburgo, construida en el lugar que estaba la casa Ipatiev" height="1113" width="1300"/><p>Tras una compleja tarea de investigación forense, el ADN de parientes europeos confirmó las identidades. El rompecabezas se fue armando en laboratorios de tres países con análisis de sangre de familiares dispersos por Europa y otros lugares. La corona rusa estaba emparentada con muchas de las casas reales europeas. Nicolás II Romanov era de plena estirpe rusa por parte paterna, pero su madre era una princesa danesa, y su esposa, la zarina Alejandra, alemana de nacimiento, pero nieta de la reina Victoria de Inglaterra; uno de sus familiares en línea directa era Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II. </p><h1><b>Del martirologio a la santidad</b></h1><p>Paralelamente, con el fin del ateísmo soviético y la llegada de la democracia, comenzó la batalla por la canonización dentro de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Mucho se discutió si <u>l</u>a familia real Romanov realmente había muerto en defensa de la fe. Pero de lo que no había dudas era de la devoción y profunda religiosidad del matrimonio y sus hijos. Se los consideró entonces portadores de la pasión de Cristo, mártires, y hoy todos ellos aparecen con sus halos de santidad convertidos en íconos y estampitas. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/MKJ4KJBI4JFAZDBUS7C6IC3OUE.jpg?auth=dd47eac627c740a2e142834f5e6389b0360c506977cd55550063d3d7d08a419b&smart=true&width=1597&height=1065" alt="En Rusia, crece la devoción hacia la familia real" height="1065" width="1597"/><p>A partir de 1998, la historia se acelera. Ese año, en el aniversario de los fusilamientos, los restos reales fueron trasladados al panteón de los zares en la <b>catedral de San Pedro y San Pablo</b>, en San Petersburgo. No se incluyó al zarevich ni a su hermana María, encontrados en 2007. La Iglesia Ortodoxa, que no participó en la investigación, no respaldó la confirmación científica de sus identidades; por eso aún esperan cristiana sepultura.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/IHPPPBAYF5GVDDQ535PLGIAGUU.jpg?auth=2820b3eb9508f8ff0f220c8172bc4a0a2fa87c3687f85798da2b508b5695ccb5&smart=true&width=2750&height=4132" alt="Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo" height="4132" width="2750"/><p>La ceremonia, curiosamente, fue presidida por Yeltsin, entonces presidente de una democrática Federación de Rusia y quien once años antes intentó sepultar la memoria del asesinato de los Romanov al demoler la casa del magnicidio.</p><p>En el año 2001, el patriarca Alexei se trasladó desde Moscú a Ganina Yama, bendijo una cruz de roble y consagró el lugar para que se construyera el <b>Monasterio de los Santos Mártires</b>. Allí se levantaron siete capillas, una por cada uno de los miembros de la familia real ejecutados, construidas en la clásica arquitectura rusa antigua, con techos verdes y troncos a la vista, con sus cúpulas doradas asomando entre el follaje. También un monasterio para propagar la fe ortodoxa a partir de su martirologio. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/WYWMUJNIEZCV3CWDGXW4RCFMW4.jpg?auth=25a47848029adc860e4e036a193284c03585948f19a09576cb179da32b10bdb9&smart=true&width=1000&height=667" alt="El monasterio de Ganina Yama fue fundado en 2000 y levantado a partir de 2001. Dentro del complejo se construyeron siete capillas de madera, una por cada miembro de la familia imperial" height="667" width="1000"/><p>En el solar de la casa Ipatiev, donde los peregrinos siempre dejaron flores y velas aún en épocas difíciles de la Unión Soviética, se construyó una iglesia que fue consagrada en 2003. Se la llamó Sobre la Sangre Derramada. En ella se realiza todos los años la vigilia y de allí parte la procesión que recorre los 16 kilómetros hasta el monasterio enclavado en el bosque. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/OP7K6GKLLZGQVOIGBOJLHFVWRE.jpg?auth=d0f22941f4b5c1b85a6c41226cb42a92ff17503808e538f3143a2dfcb17fdffc&smart=true&width=4338&height=2923" alt="En la Capilla Santa Catalina dentro de la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo están enterrados cinco de los siete miembros de la familia Romanov" height="2923" width="4338"/><p>Hoy, hasta San Pedro y San Pablo llegan los turistas en busca de <b>las tumbas reales </b>y a Ekaterinburgo y Ganina Yama los peregrinos para rezar una plegaria y recordar al zar y su familia. </p><p>En el bosque, acompaña al silencio el susurro de la lluvia sobre las hojas de los árboles. </p><p>Si a las 5 de la tarde algún visitante camina por este monte alto de pinos y abedules, escuchará los cantos conmovedores de los monjes vestidos de negro. Surgen de la capilla erigida en recuerdo del último zar, Nicolás II Romanov.</p><p><ln-anexo-responsive post-id="3" style="display:block;"></ln-anexo-responsive>           

 </p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/UH325ZXH3ZGRBM4KRQCLBL4WQY.jpg?auth=1b6ba5280829692bdd2ab285b5cf08afb0b08a2b323904ff00840d90a9f49e6d&amp;smart=true&amp;width=1080&amp;height=720" type="image/jpeg" height="720" width="1080"><media:description type="plain"><![CDATA[La procesión de Ekaterinburgo al bosque Ganina Yama suma cada año más adeptos]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La villa serrana donde la tradición británica se mantiene intacta]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/la-villa-cordobesa-donde-la-tradicion-britanica-se-mantiene-intacta-nid14072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/la-villa-cordobesa-donde-la-tradicion-britanica-se-mantiene-intacta-nid14072026/</guid><dc:creator><![CDATA[Gabriela Pomponio]]></dc:creator><description>El coqueto pueblo del valle de Punilla conserva muchas huellas de los inmigrantes ingleses llegados a fines del siglo XIX, desde su elegante arquitectura hasta las casas de té que atraen a los visitantes</description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 03:15:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Revista Lugares]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>La <mark class="hl_yellow">ceremonia del té en La Cumbre</mark> está atravesada por la tradición británica que trajeron los inmigrantes ingleses, trabajadores e ingenieros que llegaron con la construcción del ferrocarril a fines del siglo XIX y se quedaron aquí para siempre. </p><p>Aunque el té ya es patrimonio del mundo entero, Gran Bretaña tiene una estrecha relación con él. Según el escritor George Orwell: “El té es uno de los pilares de la civilización en este país y provoca violentas disputas sobre cómo debe prepararse”.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/6I7N5MIZ4RFEJNIZKBSGRZCZEU.jpg?auth=02a4ec994c1c43d48f74b0051332ce6601a9454c91f1d71a7153fb8510fd7dd1&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Carrot cake en la Casa de té Folly" height="1331" width="2000"/><p>De hecho, el novelista, autor de <i>Rebelión en la Granja</i> y <i>1984</i>, publicó en un diario inglés <i>Una buena taza de té</i> (<i>A nice cup of tea</i>). Escrito a mediados de la década del 60, habla sobre las <mark class="hl_yellow">11 reglas para preparar el té perfecto</mark>. </p><p>Más allá del té, los ingleses le imprimieron a esta villa un carácter particular que la distingue del resto de las localidades cordobesas del Valle de Punilla. Luego, en la década de 1940, <mark class="hl_yellow">las familias ricas de la pampa húmeda argentina eligieron a La Cumbre como el destino serrano de sus vacaciones</mark>. Importantes mansiones de estilo pintoresquista, aún en pie, son testigos de ese pasado.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/PSAEVPSE2RDNFNIXL47JYC6644.jpg?auth=6c6ae3442d83d0c974b82d7b1f152dbab01b0ad0fad876522af063b13a7b10f2&smart=true&width=6458&height=4304" alt=""El Paraíso" es la casa que habitó el escritor Manuel Mujica Lainez, Manucho, hoy convertida en museo. " height="4304" width="6458"/><p><mark class="hl_yellow">Las calles arboladas, el golf y el sello que dejó el escritor Manuel Mujica Lainez, quien vivió aquí sus últimos años, le otorgan al lugar un espíritu especial</mark>. </p><h1><b>La primera planta de té</b></h1><p>Como todos sabemos, el té es originario de China; una mirada más amplia podría situar su procedencia en el Sudeste asiático.</p><p><mark class="hl_yellow">A nuestro país llegó de manera casual, de la mano del sacerdote ucraniano Tijón Hnatiuk</mark>. El hombre visitó a su familia en la colonia Tres Capones (Misiones) y trajo como regalo un paquete de semillas de <a href="" rel="">Camellia Sinensis</a> (denominación científica de esta planta) que cultivaban en su país. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/IWOQPFRCSNHUDF6SZSOEI3OKYU.jpg?auth=d6e7ff69162b640ad5f1364f9c4acfff7d5921fba6d88cf162c1ba87edc543a5&smart=true&width=1280&height=846" alt="La ceremonia del té a la inglesa se honra en La Cumbre" height="846" width="1280"/><p>Las semillas fueron plantadas por su hermano Vladimiro, un colono que obtuvo las primeras plantas del té en suelo argentino.</p><p>Al año siguiente el gobierno argentino adquirió semillas de té de Ceylán y las distribuyó entre agricultores misioneros, chaqueños, formoseños y del norte correntino. De ahí en más, el cultivo se extendió a la vez que se buscaron las mejores variedades para nuestro suelo. </p><p>A nivel nacional, Misiones ocupa hoy el primer puesto en hectáreas cultivadas; le sigue -bastante a la distancia- Corrientes. Actualmente, <mark class="hl_yellow">Argentina es el productor de té más austral del mundo</mark>. Las cifras de té negro posicionan a nuestro país en un sitio importante de la escala internacional.</p><h1><b>Las mejores casas de té</b></h1><h2><b>Folly</b></h2><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/Q35F6QF4VZFXFEG4LPGULCBOE4.jpg?auth=2c5c2b45dd288e0dc8f9061c09260f6e0aa77d0aed77ce7a3bfe2156d5a1387c&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Las creadoras de Casa de Té Folly en La Cumbre." height="1331" width="2000"/><p><mark class="hl_yellow">La casa de la abuela Serafina fue reconvertida por sus nietas, las hermanas Magdalena y Florentina Ochoa Rolotti, en una acogedora casa de té y tienda</mark>.</p><p>El sitio luminoso y colorido invita al ritual de la merienda con una variedad de tés y cafés de especialidad. Además, ofrecen una serie de blends (remolacha, cúrcuma, matcha, cacao, chai latte) que se preparan con leche de vaca o vegetal que son una singular alternativa.</p><p>Tienen <mark class="hl_yellow">scons tradicionales y también salados</mark> que se sirven con manteca, queso crema y mermeladas caseras. Hay que probarlos porque son los campeones 2024.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/4X5QU7UJEJGWREREF54OIQLGEI.jpg?auth=b1df10baca79dfb61610b986967433aa5c100cb01f2ef2b41eba40c768921e91&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Los scons en la Casa de Té Folly." height="1331" width="2000"/><p>La carrot cake es el otro emblema de la casa y la hace Florentina con sus propias manos. También hay torta de nuez sin TACC, de mandarina, cinnamon rolls, croissants, tostones con palta y huevo y los tradicionales y argentinísimos tostados.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/AP66H6RHRNG5ZE4C3SSOFH2MPA.jpg?auth=f69187c5caf3f81e018dd5baee33905dfc4463a64a121e66536a9a168bdd60de&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Casa de Té Folly en la Cumbre" height="1331" width="2000"/><p>Hágase un tiempo para recorrer la tienda que está en el interior de la vivienda. Allí encontrará kilims y almohadones de Afganistán, cerámica de autor, objetos de África, India y Dubái, perfumes orientales con el clásico perfumero asiático, todo superoriginal para llevar de recuerdo o hacer un regalo. </p><p><i>Belgrano 333. T: 3548 15-436891. De 9 a 13 y 16.30 a 20.30.</i></p><h2><b>Alma</b></h2><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/NEIYA44QJJCMFAOMUZYVVO2K2M.jpg?auth=96044232145282b382f89083ce21a87eb970d2168e7322ad0e7d9be380e3d7c2&smart=true&width=2000&height=1331" alt="El restó del Hotel Boutique Casa Toledo también recibe a la hora del té" height="1331" width="2000"/><p>El sitio, e<mark class="hl_yellow">mplazado en la antigua mansión construida en 1925 por el arquitecto León Dourge,</mark> invita a una experiencia única que permite disfrutar de una construcción histórica mientras se comparten las delicias del chef Alejandro Castro.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/JP347SG53VDQVGZPRKDUHBBCSM.jpg?auth=5b9a69b292c4ed9e5e819cdcd33f42a8498043cb2a497641772f0b68d9abaa62&smart=true&width=2000&height=1331" alt="La mansión fue construida por el arquitecto León Dourge" height="1331" width="2000"/><p>Además de la variedad de té en hebras y la cafetería, hay una infusión de yuyos serranos (cedrón, burrito, peperina). </p><p>Los <mark class="hl_yellow">scons llegan a la mesa en tres versiones: el clásico, otro con queso azul y dulce de membrillo y una opción con queso serrano</mark>. Cakes individuales de limón y amapola y deliciosos alfajores.</p><p><i>Bartolomé Jaime 1090, Cruz Chica. Todos los días de 8 a medianoche. T: 3548 15-52-3392 IG @casatoledohotel</i></p><h2><b>Amelia </b></h2><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/F7GFQVF3MBGT3IPUUQAQRGU6YY.jpg?auth=32ba5af88e5968e1404ce03fecdbd6a58d51cb4c8d3ccb10c2115559cf802d74&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Salomé Di Dio y Mariano Babusci son los anfitriones de la casa de té Amelia" height="1331" width="2000"/><p>La <mark class="hl_yellow">casa aparece en medio del campo con las sierras como telón de fondo</mark>. Para llegar hay que hacer solo 8 kilómetros hacia el sudoeste. El sitio cuenta con siete hectáreas propias que invitan a caminar antes o después de la merienda.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/5IR6VB5FONA6JAMZKZ6GOONXQE.jpg?auth=7886b373d1a182b07f7385bd890908a0ffb2ec1ed304b67fb031f048210c0e59&smart=true&width=2000&height=1331" alt="Casa de Té Amelia en la Cumbre" height="1331" width="2000"/><p>Además de las infusiones tradicionales, cuentan con una carta de tés con opciones diseñadas por blendistas especialistas en medicina china. Hay una infusión para el corazón –altabaca, cedrón, pimienta, oliva, lavanda,o cúrcuma y canela–, otra para la buena digestión –asimila, carqueja, menta, suico, cedrón, malva y boldo–, una fresca para apaciguar el calor del verano y así. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/XSEUMNFU6VBV7ATSEWMTDWOV5U.jpg?auth=af7ab209b3be853f290d1fdadc942eba9c4b586039436e9a94f1edf48056f7fc&smart=true&width=2000&height=1331" alt="El alfajor Amelia con cacao, dulce de leche y nuez de los nogales propios " height="1331" width="2000"/><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/FHSX3C5HHZF4NOHRTNOTPX3FAI.jpg?auth=f0c9dd3aa212109b9c6a9a2d62e41cfa5ed937ccaa60ca1ccc2f95918e8919c8&smart=true&width=2000&height=1331" alt="A 8 kilómetros del pueblo, es un enclave ideal para disfrutar de un té completo y sin apuro" height="1331" width="2000"/><p>A la hora de los dulces, el alfajor Amelia con cacao, dulce de leche y nuez de los nogales propios es una opción muy recomendable. En cuanto a las tortas la variedad es grande: torta Matilda (la de la peli), una versión propia del postre chajá y esponjitas de naranja. La especialidad de la casa: <i>gallette</i> de frutas y una torta de hojaldre con durazno y crema pastelera. También, los tradicionales scons y croissants. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/MSMWECRLZJCAZJ7GJMWSKB6MSI.jpg?auth=0ea8489b868b52aea413da31df20bf28ee0838e9fff8cf8081dba6dcbd15bd10&smart=true&width=2000&height=1331" alt="La casa está en medio del campo y rodeada de sierras" height="1331" width="2000"/><p><i>Camino al aeródromo; reservas: +54 9 3548 58 3559</i></p><p><i>IG: @amelia_lacumbre </i></p><p><i>Merienda: sábados y domingos de 16 a 20. Dato extra: se puede cenar y almorzar, previa reserva.</i></p><p><ln-anexo-responsive post-id="20" style="display:block;"></ln-anexo-responsive>      </p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/EUBI4A4PHVGT7MNSYDKLVQSVVI.jpg?auth=b821082ce827f0a9b4fb6678f65e902dd12d6fcb22a967680c1473ca2d626ca8&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Arquitectura inglesa en el Golf Club de La Cumbre]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Denise Giovaneli </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuál es y dónde queda el archivo más impresionante y menos conocido de la Argentina]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/cual-es-y-donde-queda-el-archivo-mas-impresionante-y-menos-conocido-de-la-argentina-nid14072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/cual-es-y-donde-queda-el-archivo-mas-impresionante-y-menos-conocido-de-la-argentina-nid14072026/</guid><dc:creator><![CDATA[Franco Spinetta]]></dc:creator><description>En un edificio de Parque Patricios duerme el archivo más rico y uno de los menos visitados del país: testamentos, fotografías históricas, filmaciones de 1901, la voz de Borges y una jirafa gigante asomada sobre el Cabildo. Su director quiere que deje de ser sólo un espacio para historiadores y convertirlo en un punto turístico de Buenos Aires.</description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 03:15:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Revista Lugares]]></category><content:encoded><![CDATA[<p><b>Hay una filmación de 1901</b> que <b>Emilio Perina</b> no puede dejar de mostrarle a quien visita el <b>Archivo General de la Nación</b> por primera vez. En la pantalla aparece <b>Bartolomé Mitre</b> -el general, el expresidente, el fundador de <b>LA NACIÓN</b>- caminando hacia la inauguración del <b>Museo Histórico Nacional</b> junto a una comitiva. Son apenas unos segundos del primer registro fílmico del país, pero <b>el efecto es el de un cortocircuito</b>: de golpe, el hombre de bronce, el del extinto billete de dos pesos, se convierte en alguien que camina, que tiene un paso, un cuerpo, un presente. “Para mí fue un shock. En mi imaginación, Mitre era una estampilla, no era esto”, dice entre risas.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/BH6QMZMGPJG7NH47F63Y2UHLF4.jpg?auth=d186f9ec03c9a55a650e285b71affe7f71d915691ec2bbf89453fbf626a768d1&smart=true&width=4790&height=3564" alt="La sede está ubicada en una parte del predio que ocupaba la ex cárcel de Caseros, y fue inaugurada en 2019" height="3564" width="4790"/><p>En el <b>Archivo General de la Nación</b> hay otra filmación que lo emociona por razones más personales: <b>Arturo Frondizi</b> llegando a los <b>Estados Unidos</b> en el primer viaje oficial de un presidente argentino a ese país, recibido por el presidente <b>Eisenhower</b>. “Soy hijo de un frondizista y eso me toca una fibra íntima”, explica. Y también hay una fotografía que guarda en su teléfono: en el carnaval de 1942, una jirafa gigante asomando la cabeza sobre el <b>Cabildo</b> mientras los colectivos y la gente circulan por la <b>Avenida de Mayo</b> por debajo de esa gigantografía. “La jirafa es una genialidad -dice-. Son esas imágenes que demuestran que <b>los archivos no están solo para los historiadores</b>“.</p><p><b>Perina</b> conoce muy bien de qué está hablando: va por su segundo mandato (el anterior desde 2016 a 2019) al frente del organismo más importante y menos conocido de la Argentina.</p><p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/8pPrrmT8l_U?si=bDem15_eA43w_tPf" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p><h1><b>El lugar invisible</b></h1><p>Muchísimos argentinos saben que existe la <b>Biblioteca Nacional</b>. Saben, más o menos, dónde queda y qué forma tiene, gracias a la mano disruptiva del arquitecto <b>Clorindo Testa</b>. Sin embargo, si les preguntamos a esos mismos argentinos por el <b>Archivo General de la Nación</b>, lo más probable es que no sepan de qué les hablás. Perina lo plantea sin eufemismos: “El acervo del <b>AGN</b> es, por lo menos, cuatro veces más importante que la <b>Biblioteca Nacional</b>. El 90% de lo que guarda la biblioteca existe en otros lados, en cualquier librería o en internet. <b>El 90% de lo que guardamos nosotros son documentos únicos, irrecuperables e incunables</b>“.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/SZLXZZO3TZGZ5H5XYBHA24LVSI.jpg?auth=b0412a79254e57dbbff3ca5f9334c8a5908b7fa0122cd0b24f997942d9a55fc1&smart=true&width=5347&height=3565" alt="Las visitas guiadas pueden solicitarse desde la web de la AGN" height="3565" width="5347"/><p>En el hipotético caso de que sucediera una catástrofe -toquemos madera-, el 90% del material albergado en la <b>Biblioteca Nacional</b> podría ser recuperado, de alguna u otra forma. En cambio, el <b>AGN</b> sufriría un golpe mortal. <b>De sus tesoros, no hay segunda copia en ningún otro lugar del mundo.</b></p><p>Y sin embargo, el <b>AGN</b> funciona sólo en el universo de los historiadores e investigadores, a pesar de que tiene mucho para mostrar. <b>Perina</b> está encabezando una cruzada desmitificadora: quiere que el archivo pase a formar parte de los circuitos turísticos de la <b>Ciudad de Buenos Aires</b>. “No puede ser que no figuremos como punto de interés”, se lamenta. Hace poco, mientras organizaba el <b>Congreso de Archivos del Mercosur</b> -que se llevará a cabo en la capital después de 30 años-, <b>Perina</b> se reunió con las autoridades porteñas para coordinar cuestiones logísticas y aprovechó la ocasión para dejar asentada su posición: el archivo más antiguo y más rico de la Argentina merece su lugar en los mapas del turismo local.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/D33DS3V2UFF6JEEML6CIOX5FCU.jpg?auth=ed15c2e7d335fb48bc967a6391d2d2e75d28c7b03cdf3789fb13074f7f6272bc&smart=true&width=3774&height=2516" alt="El trabajo archivístico en detalle" height="2516" width="3774"/><h1><b>Qué hay adentro</b></h1><p>El <b>AGN</b> fue fundado el <b>28 de agosto de 1821</b> por decreto del gobernador <b>Martín Rodríguez</b>, redactado por su ministro <b>Bernardino Rivadavia</b>. La justificación era doble y sigue siendo válida más de 200 años después: “La conservación de los archivos de un país asegura sin duda a su historia la materia y los documentos más exactos de ella”, decía el texto. Pero también: el orden y la clasificación de esos documentos “contribuye a la prontitud y al acierto del despacho”. <b>Memoria e instrumento de gestión, al mismo tiempo, desde el primer día.</b></p><p>Lo que guarda hoy ese organismo bicentenario excede cualquier descripción sintética. Hay documentos en papel desde el siglo XVI. Hay más de <b>800.000 fotografías</b> datadas entre 1853 y 1986, entre ellas la colección más importante de placas de vidrio de América Latina: el archivo de la <b>Galería Witcomb</b>, la casa fotográfica inglesa que retrató a la Argentina durante casi un siglo. Hay más de <b>30.000 horas de material audiovisual</b>, 3.000 filmes, registros sonoros con voces de personalidades que ya no están. Conferencias de <b>Borges</b> grabadas en 1965. Las actas de la <b>Asamblea del Año XIII</b>. Los libros de entrada de inmigrantes entre 1883 y 1937, hoy digitalizados y consultables online. Fondos documentales reconocidos por la <b>UNESCO</b> como parte del <b>Registro Memoria del Mundo</b>: el patrimonio del <b>Virreinato del Río de la Plata</b>, los archivos sobre el terrorismo de Estado entre 1976 y 1983, y los registros migratorios por vía marítima.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/XH6FSUZJZRG43NJXYRNRNPR2T4.jpg?auth=eea85c1383e0bfbdd6c4b6852ad4ca8075a636e3099ff14010fe29fe6052bb51&smart=true&width=1060&height=1594" alt="Testamento Manuel Belgrano" height="1594" width="1060"/><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/5TIMDWV3K5CBPHUZQPQNQX7OPM.jpg?auth=ca082360a3d89da3ae29a1ea761bca121898817d1be172217ba99de16cd1d491&smart=true&width=1038&height=1594" alt="Testamento Manuel Belgrano" height="1594" width="1038"/><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/YDSYMYDFGNEP3KIU2UDEEQZ4QQ.jpg?auth=ff561e8dccb4547762419983b3cbf0ecec3446f3cb30621926480bc1a7416402&smart=true&width=1038&height=1594" alt="Testamento Manuel Belgrano" height="1594" width="1038"/><p>Cada empleado tiene su tesoro personal. <b>Juan</b>, quien lleva más de quince años en el archivo y conduce las visitas guiadas, dice que el documento que más lo conmueve es el <b>testamento de Manuel Belgrano</b>. Otro señalaría el reparto de indios de la fundación de <b>Buenos Aires</b>. Otro, las actas capitulares del <b>Cabildo</b> en la semana de mayo. Otro, el documento que certifica la creación de la bandera. <b>El archivo tiene esa propiedad: cada uno encuentra lo suyo.</b></p><p>La historiadora <b>María Sáenz Quesada</b> describió el trabajo en el archivo como “la emoción del hallazgo de algo que no sabías que podía existir, que de repente aparece y te hace emocionar intensamente”. Ella misma encontró entre sus papeles el pedido de beca de la madre de <b>Antonio Sáenz</b> -quien sería el primer rector de la <b>UBA</b>- alegando que no podía costear la educación de su hijo. El historiador <b>Alejandro Rabinovich</b> halló en los sumarios militares del período independentista algo que creía imposible: la voz de los sectores populares, los soldados rasos declarando en sus propios juicios, con sus propias palabras, sus propias puteadas. “Si no estuviera guardado en el <b>AGN</b>, lo perderíamos para siempre", dijo.</p><p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/N4Qi78bMXnU?si=HgX1br8uwGbA0SY3" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p><h1><b>La casa que nunca tuvo</b></h1><p>Durante dos siglos, <b>el Archivo General de la Nación vivió en casas ajenas.</b></p><p>Su primera sede fue el edificio del <b>Tribunal de Cuentas</b>, en la calle <b>Perú 294</b>. En 1906 se mudó al edificio que había ocupado el primer <b>Congreso Nacional</b>, en la calle <b>Victoria</b> -hoy <b>Hipólito Yrigoyen</b>- frente a la <b>Plaza de Mayo</b>. En 1950, después de un largo proceso en el que el <b>Banco Hipotecario Nacional</b> necesitaba el espacio, terminó en el edificio de <b>Leandro N. Alem 246</b>, una construcción de 1920 diseñada para ser banco, con pisos de mármol y molduras que nunca fueron pensadas para guardar papel. Décadas después, ese edificio era claramente insuficiente: los depósitos distribuidos de forma arbitraria en 10 plantas, una capacidad de estantería que el acervo había desbordado hace tiempo, sin condiciones ambientales adecuadas para la conservación.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/ZCJQIK2BS5AB7C3OT5GZWONJMU.jpg?auth=3ffe3e0358c27b3db196abc3f4e76c7efaa885b23a989ee70fe6566ddf1b9830&smart=true&width=4988&height=3325" alt="El director del AGN asegura que el archivo merece ser incluido en el circuito turístico de CABA" height="3325" width="4988"/><p>En 2011, el <b>Ministerio del Interior</b> llamó a un concurso de arquitectura para construir la primera sede propia del archivo, en el predio de la <b>ex Cárcel de Caseros</b>, en <b>Parque Patricios</b>. Ganó el proyecto de los arquitectos platenses <b>Deschamps, Estremera y Gavernet</b>. Las obras arrancaron en 2015 con una inversión de 14 millones de dólares. En noviembre de 2020, en plena pandemia, comenzó el traslado del acervo -más de 25 kilómetros lineales de documentación- con asistencia logística del <b>Ejército Argentino</b>. En septiembre de 2021, el archivo abrió sus puertas al público en <b>Parque Patricios</b>.</p><p><b>Es la primera vez, en dos siglos de historia, que el Archivo General de la Nación tiene un edificio construido específicamente para ser archivo.</b> El primero en toda la Argentina. El primero en todo el Cono Sur.</p><p>“Es uno de los hitos del cual me siento más orgulloso”, dice <b>Perina</b>. Encontró por casualidad un informe del director <b>César García Belsunce</b>, escrito en los años 80, donde se identificaban los mismos problemas que él enfrenta hoy. “Mi pensamiento, sin saberlo, es casi una réplica del de <b>César</b>. Y él ya decía que era imposible avanzar en la modernización sin construir un edificio nuevo." Lo que <b>García Belsunce</b> diagnosticó y no pudo concretar, hoy es una realidad.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/ICAHFL4TMNGV7LKO626RJHBT4Y.JPG?auth=f2bc3b97150b62d12ec545857724d11297ddc20f0629a4b4ef2ce782e39b1caf&smart=true&width=6016&height=4000" alt="Emilio Perina, director del AGN" height="4000" width="6016"/><h1><b>Un objeto intertemporal</b></h1><p><b>Perina</b> tiene una palabra que, dice, no sabe si existe, pero él la usa igual: <i>intertemporal</i>. Los archivos, explica, no son solo depósitos del pasado: <b>iluminan lo que pasó, pero también sirven para gestionar el presente y construyen algo para el futuro</b>. “Cuando veo cosas del archivo, me refuerza la argentinidad, por decirlo de alguna manera. Tiene que ver con la construcción de una identidad.”</p><p>El archivo no es del gobierno, insiste. Tampoco del Estado. "<b>Es de la sociedad.</b> Es la sociedad la que decide qué hacer con esa información. Acá está lo que te gusta y lo que no te gusta, está <b>Mitre</b> y está <b>Perón</b>, está <b>Borges</b> y está <b>Marechal</b>. Esa convivencia es fundamental."</p><p>Desde afuera, el historiador y creador del <b>Archivo Visual Argentino Juan Pablo Baliña</b> -que construyó su propio archivo colaborativo de imágenes en <b>Instagram</b>, con más de 10 mil fotografías- ve en esa acumulación documental tanto un tesoro como un desafío: “El riesgo es transformarse en papirólogos”, advierte, citando al medievalista <b>José Luis Romero</b>. “Quedarse con el papiro y no ser capaz de generar de eso un sentido.” Para <b>Baliña</b>, el desafío es tender puentes entre ese pasado documental y lo que pasa hoy.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/JPWSME4K3VAL3EA7LEZCBAYDCE.jpg?auth=c43e0446241efd11ac5ab62217a82800aa267103f16156a2fe714cf3c8adcc5f&smart=true&width=3912&height=2608" alt="Las entrañas del archivo" height="2608" width="3912"/><h1><b>Cómo ir</b></h1><p>El <b>Archivo General de la Nación</b> ofrece visitas guiadas gratuitas todos los <b>miércoles y viernes al mediodía</b>, con una duración aproximada de una hora y cuarto, en su sede de <b>Rondeau 2277, Parque Patricios</b>. Se requiere reserva previa -con hasta una semana de anticipación- a través del sitio oficial <b>argentina.gob.ar</b>.</p><p>También hay visitas tematizadas para colegios, con recorridos diseñados sobre temas específicos del currículo escolar: la historia de la inmigración, los presidentes entre 1880 y 1916, la <b>Revolución de Mayo</b>, la historia del deporte, la vida cotidiana en la <b>Buenos Aires</b> colonial. Y muestras de fotografía, actividades culturales y, próximamente, el <b>Congreso de Archivos del Mercosur</b>.</p><p>El acervo digitalizado puede consultarse de forma remota en <b>atom.mininterior.gob.ar</b>. Los registros migratorios entre 1883 y 1937 tienen su propio buscador online.</p><p>La voz de <b>Borges</b> está ahí. <b>Mitre</b> caminando también. Y una jirafa gigante asomada sobre el <b>Cabildo</b> en el carnaval de 1942, esperando que alguien la encuentre.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/BW24BUL3YJC2DGGMGVLAKG3HXU.jpg?auth=a808e675803e1308ab39580491f1c6444b841ae2f27cc39c4c6e61caa6b1d94b&smart=true&width=5619&height=3746" alt="Una muestra en el AGN" height="3746" width="5619"/><p><ln-anexo-responsive post-id="3" style="display:block;"></ln-anexo-responsive></p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/Q2LMEFHUMRHQHIPTPIIKHZKC3E.jpg?auth=4edc06206f019f6763f950284191de0c6c1f96cff64fcc4ef59f436e3ee738ed&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1333" type="image/jpeg" height="1333" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Figura alegórica en Plaza de Mayo, carnaval 1942]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo General de la Nación</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El histórico bodegón que rescata platos olvidados y se resiste a servir milanesas]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/el-historico-bodegon-que-rescata-platos-olvidados-y-se-resiste-a-servir-milanesas-nid13072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/el-historico-bodegon-que-rescata-platos-olvidados-y-se-resiste-a-servir-milanesas-nid13072026/</guid><dc:creator><![CDATA[Cristina Noble ]]></dc:creator><description>Ranas a la provenzal, caracoles y rabo de toro son algunas de las especialidades de este espacio fundado por un inmigrante gallego que hoy conserva su esencia y va por la cuarta generación en manos de la misma familia </description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 03:15:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Revista Lugares]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>La <i>Rotisería Miramar </i>es una huella del pasado entre los edificios altos de la tradicional esquina de la Avenida San Juan y Sarandí, en San Cristóbal. El barrio de origen tanguero, calles empedradas, fábricas y casas donde tiempo atrás convivían criollos, italianos, vascos y españoles, mayoritariamente oriundos de Galicia, cambió mucho a lo largo de los años. Pero este bodegón se mantiene inalterable.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/FEMSBDYK7JAALMGH2TC5GFKH4Q.jpg?auth=1dc8706704e83262c4de6a9366724f2d6c4036a3058b226010accb9c7387699f&smart=true&width=960&height=1280" alt="Cazuela de arroz con mariscos, uno de los clásicos del bodegón" height="1280" width="960"/><p>Alfredo Ramos, su fundador, fue uno de aquellos inmigrantes gallegos que desembarcaron en Buenos Aires en la década del 30. Lo hizo en 1939, cuando España sufría una gran crisis económica y social, producto de años de guerra civil. El hombre llegó con la esperanza de reinventarse en la Argentina; durante años fue lavacopas, mozo y ayudante de cocina en varios restaurantes porteños, hasta que en 1950 pudo montar su propio emprendimiento familiar. Eligió esta emblemática esquina, famosa porque allí había funcionado, hasta los años 40, la sombrerería <i>Della Corte</i>, donde Carlos Gardel, Francisco Canaro y Vicente Greco compraban el icónico sombrero Borsalino. </p><p>Ramos no solo cumplió su sueño de ser alguien en su nueva patria; además, su negocio gastronómico se convertiría en un legado familiar que continuarían nietos y bisnietos.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/SEV532WW7VABTEEJIZFVBSXJDQ.jpg?auth=3c185cb9a36f37784a7618abdd94ad9a5a240093839cc195c9706e972c220a80&smart=true&width=960&height=1280" alt="Desde 1950, la Rotisería Miramar se levanta en la esquina de la Avenida San Juan y Sarandí, en San Cristóbal" height="1280" width="960"/><p>Para el nombre del restaurante, hay quienes dicen que le quiso competir a un restaurante cercano llamado<i> Mar del Plata</i> usando el nombre de otra playa renombrada. Otra versión afirma que alude a un pueblito de Valencia, ubicado a orillas del Mediterráneo, de donde su fundador era oriundo.</p><h1><b>El mismo espíritu de antaño</b></h1><p>Una de las virtudes del bodegón es conservar todo como era al comienzo, hace casi 80 años. <i>Miramar </i>mantiene la estética sencilla de paredes revestidas en madera, el mostrador y las vitrinas originales, las mismas mesas de madera, largas estanterías con botellas de vino y vermut, viejas y nuevas, intercaladas con frascos de conservas caseras, jamones colgando del techo, fotos de publicidades antiguas y retratos de personajes emblemáticos de Buenos Aires, donde obviamente no falta el de Carlos Gardel. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/TYRFPQWFPVHPPBQPHPVZ2WINL4.jpg?auth=2ac96d9976fc5069d2f47e0e8043ff70b0f7ad1e8c9f4e75714ecc086322d5f1&smart=true&width=1200&height=1600" alt="La cava de quesos y embutidos, una de las últimas incorporaciones" height="1600" width="1200"/><p>El mismo escenario, el mismo clima sencillo y amigable que le imprimió Ramos y —quizás un ingrediente esencial— la misma comida típica española (que no se encuentra en otros bodegones) hace a su valor agregado y sigue convocando a clientes viejos y nuevos. </p><p>El bodegón atravesó etapas diversas: al morir su fundador, su hijo Fernando se hizo cargo en los años 90, pero lo suyo no era el negocio gastronómico sino la fotografía, de modo que luego de varios años de estar al frente lo vendió a Pablo Durán, dueño de la cadena de restaurantes <i>Los Notables. </i>Durán tuvo la intuición de conservar el espíritu del lugar. Solo hizo algunas reformas en la cava y agregó al menú productos como salmón y jabalí, que no figuraban en la carta original. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/7E7NOK4NDRGYTOKZPI6AI67KLQ.jpg?auth=e745826f50d69ab45b4664f0fb6ec2277b03808047b18e1b39929c98bc915330&smart=true&width=960&height=1280" alt="Al local lo frecuentan hoy los nietos de los clientes habitués de toda la vida" height="1280" width="960"/><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/6G5HO5TIJVE3DCPCQWU5JAPYYY.jpg?auth=b7b4723e64f4883389e45b4f7723ce11315b1e86bf60510f2c4b5a4103bc323b&smart=true&width=960&height=1280" alt="Irresistibles gambas al ajillo, uno de los platos más pedidos" height="1280" width="960"/><p>Sin embargo, siguen siendo los platos españoles tradicionales los que perduran, como la tortilla de papas babé, estrella irrefutable, o las ranas a la provenzal, entre otros.</p><p>Oscar Aníbal González, alias Osky, uno de los mozos que trabaja en <i>Miramar </i>hace<i> </i>más de 20 años -el otro es Jorge Cárdenas-, se enorgullece de haber vivido las dos etapas del bodegón: “Yo tuve la suerte de trabajar con los Ramos, los emblemáticos, y después con los nuevos. Atravesar las dos épocas te da una energía que capaz no tienen los que recién se suman, pero estamos contagiándosela”. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/OKDD7DDCZBD3ZP4K7BAGWICPLE.jpg?auth=a4d236ca6669f00933eb88c85544a7ac43cf1b34907ac0cfb97db1df6d54e2ad&smart=true&width=960&height=1280" alt="Todo de madera, las mesas, el mostrador y los estantes se conservan intactos desde hace décadas" height="1280" width="960"/><p>“Tenemos clientes que vinieron por primera vez hace varias décadas, vuelven con sus nietos y, al encontrar todo igual, el mismo trato cálido, los mismos sabores, se emocionan. Es como un viaje en el tiempo”, relata.</p><p>La clave de esa constancia, agrega Osky, es que los cocineros son siempre los mismos y conocen las recetas de memoria: “Tenemos a Richard Llanos que llegó hace 20 años y sigue a cargo cocinando con el corazón, no es sólo técnica. Hay gente que venía de chico y quiere comer la tortilla babé de antes. ¡Y es la misma! Richard fue discípulo de otro gran cocinero de Miramar, el gallego Cavaleiro, un grande”.</p><h1><b>Los platos imbatibles</b></h1><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/HQ343W7OSRFFLHT5AJRRTXNA5Y.jpg?auth=eda7736ac60e44de6f9f6b1e9cb5b5d9cb9d417d347e5dc6e1e27d65840346b1&smart=true&width=2432&height=3735" alt="Cazuela de caracoles, un plato que ya casi no se consigue en la ciudad y en este bodegón ejecutan de manera constante" height="3735" width="2432"/><p>La tortilla española es jugosa, muy potente. Como entrada, no puede faltar. Es grande y babé. Este bodegón es uno de los pocos donde se logra esa cualidad crujiente por fuera (la papa forma una fina capa con el huevo, quedando como sellada en el exterior) y una consistencia cremosa. Una exquisitez.</p><p>Un detalle singular: no se sirven milanesas. En cuanto a los precios, hay platos accesibles, como las pastas amasadas, la carne al spiedo y otros un poco menos económicos. Hay que considerar un promedio de 35 mil pesos por persona, tratándose de los platos más exóticos. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/35YIKUNZL5AF5KY6FVISWBM3FY.jpg?auth=d6b00bcfec5872a6e58ff44989e0e8335c080a34c237b2af379ac04cbcf58ad0&smart=true&width=960&height=1280" alt="La tortilla babé, crujiente por fuera, es una receta que no se cambia a lo largo de los años" height="1280" width="960"/><p>Los platos típicos españoles de estirpe casera, como los caracoles en su salsa, se hacen como en Galicia. La fórmula es sencilla: se rehoga el ajo y la cebolla con un poco de aceite de oliva, se agregan los caracoles, el vino y la salsa de tomate. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/BNWPFVMSOZGATKYQEIBIBL6SEY.jpg?auth=f0011c320cbeac934c48ce90eb6d29121188acc9c54173282a6201dca1c96013&smart=true&width=1280&height=963" alt="Las mesas junto a la cava de vinos, quesos y embutidos" height="963" width="1280"/><p>“Es una comida sencilla y deliciosa -define Osky-. A mí me llaman muchos clientes que vienen desde lejos, de Rosario, La Plata, para reservar mesa. Comen, charlamos, hacemos chistes un rato y vuelven contentos a su pago. Nos hacemos amigos. Hay clientes que se acuerdan de nuestros cumpleaños y vienen a saludarnos y a comer, claro. Muchos te cuentan sus cosas, sus divorcios, enfermedades, problemas y nosotros con Jorge, el otro mozo que tiene años acá, como somos extrovertidos, hacemos una terapia al paso”.</p><h1><b>Artistas, políticos y estrellas de Hollywood</b></h1><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/OB53XBKPPRBKXHHTNKXGQHCIJ4.jpg?auth=2e334067aa4710ad3dfd284da008a2098ed92cbac21263515d0b5fb5a8ee2c65&smart=true&width=1280&height=963" alt="El bodegón abre de lunes a viernes desde la mañana hasta la madrugada" height="963" width="1280"/><p>En una época acá paraban El Polaco Goyeneche y Aníbal Troilo. Se sabe que Alberto Olmedo también era un habitué (vivía enfrente), y también iba mucho Nelly Omar. La sofisticada Marta Minujín es una de sus clientas, tiene el taller a la vuelta y se hace llevar la famosa tortilla babé. En cuanto a políticos, solía vérselos seguidos a Lorenzo Miguel, Federico Storani, Felipe Solá y a Jorge Macri, antes de ser jefe de Gobierno de la Ciudad. Una vez fue Fernando de la Rúa, cuando habían pasado algunos meses de su renuncia a la presidencia; la anécdota que todavía se evoca narra que, cuando apareció, se hizo un silencio general y la gente fue abandonando el local sin decir nada.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/3477KQIFMJEX7OJIYCAQQSZGBE.jpg?auth=5ee15a6000fecd18cfbcdb9f7fd3a6ab309f6a5b9ee2b78d1ce1e5405560d368&smart=true&width=1280&height=963" alt="Un portarretratos con la imagen de la artista Marta Minujín, una de sus clientas frecuentes, en una de las mesas de Miramar" height="963" width="1280"/><p>“Una vez -rememora Oscar- Alejandro Agresti vino a filmar una película (<i>Dictablanda</i>, salió en Netflix y es una especie de documental) y lo trajo a John Cusack. Nos divertimos mucho. En el backstage aparecemos Jorge y yo como si fuéramos actores de Hollywood junto a Cusack. Una locura, los tres juntos fumando habanos y tomando whisky. Cusack comió rabo de toro. Le encantó el lugar y la comida. Con Agresti nos hicimos amigos, viene seguido”.</p><h1><b>Datos útiles</b></h1><p>Av. San Juan 1999. Abre todos los días de 8 a 1. T: (011) 4304-4261</p><p>WhatsApp: 11 6729-8510</p><p>IG: @rotiseriamiramar</p><p><ln-anexo-responsive post-id="3" style="display:block;"></ln-anexo-responsive> </p>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/EHGWQEYG55C2ZLUGUFDSB4CJ4M.jpg?auth=6acdfbd3f6a4a499fdec1574d93e0dc8b3c86089f2f21a8867a5c89cee8830ba&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1336" type="image/jpeg" height="1336" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Miramar es uno de los bodegones porteños que sirve ranas todo el año]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Patricio Pidal/ AFV</media:credit></media:content></item></channel></rss>