Cuando digo que he sido príncipe
Por Luis J. Grossman
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Al comenzar a escribir esta columna, tenía previsto como título la conclusión a la que se arriba en estos días: Berlín está más lejos que nunca . Después, consecuencia de un rapto del tanguero que uno conserva en la sangre, vino a mi memoria un verso de aquel gran poeta popular que fue Francisco García Jiménez (el mismo de Carnaval y de la Marcha del Estudiante ).
A partir del Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que se realizó aquí, en Buenos Aires, en 1969, asistí a muchos de los encuentros que la UIA organiza cada tres años. En otras oportunidades pude asistir y participar, cosa que ocurrió en Chicago (1993), Barcelona (1996) y Beijing (1999).
En la capital de China nos encontramos, durante el congreso, con el arquitecto Eduardo Cunha Ferré, presidente de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea). Nuestro colega correntino se mostraba de muy buen humor ya que acababa de lograr una prórroga para el pago de las cuotas adeudadas por la Argentina al organismo mundial, toda una conquista si se tiene en cuenta que algunos países pedían nuestra desafiliación.
Pues bien, han pasado tres años desde aquella concesión otorgada por la UIA y nos llega la noticia de que, esta vez sí, estamos fuera del conjunto de países representados en la entidad ecuménica de los arquitectos. Por falta de pago.
Lo más penoso es que, si ya éramos morosos cuando la relación peso-dólar era equivalente, resulta difícil prever una puesta al día si hay que multiplicar la cifra adeudada casi por 3. Lo que debería ser claramente expuesto por las autoridades de la Fadea es cuál es la situación de la entidad y cómo nos situamos a partir de ahora con respecto a la intervención argentina en encuentros internacionales.
Algunos colegas ya nos informaron sobre dificultades para participar en forma directa en el concurso de anteproyectos para un museo en Egipto, entre otros episodios similares. Una es la presencia activa en el congreso mundial convocado para julio próximo en Berlín.
En 1969, con la presidencia de Federico Ugarte, la Argentina fue sede de un congreso mundial que se realizó en las salas A y B del Centro Cultural General San Martín. No recuerdo otra ciudad de América del Sur que haya tenido esa distinción hasta ahora. Por eso vino a mi memoria aquel verso de García Jiménez: "Y hoy que deshechos mis sueños bellos/ mi pie sin rumbo las calles pisa/ cuando les digo que he sido un príncipe/ los desalmados lo echan a risa".



