De España llegaron saber

Por Luis Grossman
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27 de noviembre de 2002  

A esta altura puede decirse que ya nos acostumbramos a recibir comunicaciones de carácter técnico por parte de expertos y agentes que llegan del exterior. Se revisten, por lo general, con detalles sugestivos y cifras que producen impacto en una audiencia dispuesta a ser fascinada. Por eso, porque no se asimiló a estas tipologías, la exposición que nos ofrecieron los arquitectos Carlos Lamela (del Estudio Lamela de Madrid) y Xavier Ferrés Padró (de la firma Bosca & Botey de Barcelona) mereció la atenta reacción de casi 300 profesionales de primera línea.

Con el patrocinio de una empresa noruega de alcance mundial (Nors-Hydro), que se identifica entre nosotros como Hydro Aluminio Aldural, los dos colegas españoles iniciaron un ciclo de coloquios que se anuncia como Grandes perfiles de la arquitectura . Y se presentaron, respectivamente, como un arquitecto generalista (Lamela) y un especialista (Ferrés Padró) para emprender un planteo dialéctico que tiene como finalidad alcanzar la perfección en un edificio terminado, sin contradecir las premisas formales y expresivas del creador.

Lamela, muy joven, es el presidente ejecutivo del estudio fundado por su padre (que suma hoy casi cien colaboradores) y expuso tres obras: la terminal aérea de Barajas, ganada en un concurso en sociedad con Richard Rogers, un emprendimiento que suma más de un millón de metros cuadrados; el escaparate de la firma Loewe de Madrid (un prodigio de creatividad y tecnología combinadas), y la sede de Telefónica que, por su tamaño, se bautizó la Ciudad de las Comunicaciones.

Por su parte, Ferrés Padró (autodefinido como una suerte de dermatólogo de edificios ) mostró con desnudez los croquis de estudio y análisis de soluciones para resolver las envolturas de complejos conjuntos, como la terminal de Barajas o la sede de Telefónica, y encaró también dos piezas del futuro Forum de la Cultura de Barcelona 2004: la de Herzog y De Meuron, y la Torre Agbar de Jean Nouvel. Dos casos memorables por sus rasgos visuales y sus conceptos constructivos. Lo dicho, la presencia de Carlos y Xavier fue estimulante para arquitectos sin trabajo que tienen alerta su creatividad.

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