El paso al frente de una mujer

Por Luis J. Grossman Para LA NACION
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25 de octubre de 2000  

La primera mujer que se graduó como arquitecta en nuestro país fue Finlandia Pizul, un nombre -como se advierte- difícil de olvidar. Sospecho incluso que obtuvo su título cuando la carrera se hacía en la Escuela de Arquitectura dependiente de la Facultad de Ingeniería, en Perú 222.

Era un tiempo en el que la presencia de las mujeres en carreras como ingeniería o arquitectura resultaba, ciertamente, excepcional. A tal punto que Finlandia fue señalada durante años como un caso singular. Y recuerdo, porque tuve oportunidad de conocerla en el entonces Ministerio de Salud Pública, que adoptaba actitudes y gestos severos para apuntalar su autoridad.

La segunda mitad del siglo XX trajo consigo una notoria evolución en las posiciones de la mujer en la sociedad, y ese progreso fue mayúsculo en cuanto al crecimiento de la cantidad de alumnas en las facultades, a un ascenso cualitativo de sus rendimientos y a una presencia gravitante en los equipos más calificados de arquitectos en el país.

Alguna vez mencionamos nombres ubicados en los primeros planos en el nivel nacional: Sara Gramática en Córdoba, Haydée Pérez Maraviglia en Mar del Plata, Flora Manteola, Josefina Santos, María Teresa Egozcue (ni hablar de Odilia Suárez) en Buenos Aires, por nombrar sólo algunos ejemplos. No hace mucho una arquitecta alcanzó la vicepresidencia de la Sociedad Central de Arquitectos: Silvia Hirsch, y ahora (esto es en verdad lo que dio origen a estas líneas) María Teresa Egozcue acaba de ser elegida para presidir el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo.

Compleja misión

El Consejo Profesional, conocido también por las siglas CPAU, es una entidad creada por ley de la Nación en la que deben estar necesariamente matriculados los arquitectos que ejerzan la profesión dentro del territorio de la ciudad de Buenos Aires.

Le toca velar por el correcto desempeño del ejercicio profesional, consolidar la formación con vistas a una mejor posición de la profesión en la sociedad, vigilar y condenar las desviaciones en cuanto a la aplicación rigurosa de la ética profesional. Esto muy en síntesis.

Pues bien, realizadas las elecciones reglamentarias para renovar las autoridades -que encabezó en el último período el arquitecto José Antonio Urgell- fue consagrada como presidenta para el próximo tramo la arquitecta Egozcue.

Es una posición nunca alcanzada hasta ahora por una mujer en la historia de la institución, lo que resulta doblemente significativo en el ocaso del siglo y a pocos meses de alcanzar el umbral del nuevo milenio.

Como María Teresa Egozcue no es precisamente una profesional monotemática o inactiva, es previsible su provechosa y dinámica intervención en el desarrollo de acciones positivas para la entidad que preside desde hace apenas quince días.

El estudio de arquitectura Bischof-Egozcue-Vidal (BEV) ganó muchos premios en concursos de proyectos y acumula una importante trayectoria en poco más de treinta años. Por su parte, la arquitecta Egozcue es profesora universitaria (UBA) y trabaja en contacto con el CPAU desde 1984.

En el terreno familiar, la flamante presidenta está casada con uno de los socios del estudio, el arquitecto Guillermo Eduardo Vidal; tiene cuatro hijos con edades que van de los 13 a los 28 años y una nieta de tres meses.

Con este cuadro de situación, María Teresa sabe bien que la tarea que la espera al frente del Consejo comporta muchas horas de trabajo y desvelos, pero está bien preparada y cuenta además con una mesa directiva que aportará dinamismo y comisiones talentosas y activas que vienen actuando ininterrumpidamente desde hace varios años.

Será interesante ver la concreción de muchas iniciativas que tuvieron comienzo de ejecución con la anterior conducción y podrían -si se da la necesaria continuidad en las prioridades- culminar muy en breve.

Hacer es un placer

Cuando pronunció sus palabras de saludo con motivo del inminente alejamiento del cargo de presidente, el arquitecto José Antonio Urgell dijo pocas pero sugestivas frases. Una de las expresiones que retengo señalaba que "había pasado en esa casa muchos momentos de placer, rodeado de gente positiva y bien inspirada".

Hay que reconocer que el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo acumuló, en la última década, una serie de importantes logros en diversas áreas. Y Urgell no fue ajeno a la obtención de esos frutos.

Ahora, cuando por vez primera conducirá el Consejo una arquitecta, es seguro (y es el deseo de la mayoría) que al terminar su mandato tendrá motivos para decir palabras parecidas.

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