Exportar calidad, una meta que se afirma

Varias marcas argentinas venden productos al exterior
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28 de abril de 2004  

Las empresas locales que producen insumos para la construcción tienen una buena noticia: gran parte de ellas prevé incrementar los volúmenes de exportación de sus materiales.

Es probable que quien construya o remodele una vivienda desconozca que la mayoría de los materiales que utiliza, además de producirse en la Argentina, también se vende al exterior: desde tubos y perfiles huecos sin costura de hierro y acero, utilizados en grandes obras, hasta vidrios, maderas, cerámicos, cementos, piedras, pinturas, barnices, ladrillos, tejas, medidores y griferías, por citar algunos.

Según la Fundación Export.Ar, el país realizó exportaciones en 2003 por 603 millones de dólares en insumos para la construcción. Ese monto representa aproximadamente el 2% del total de exportaciones argentinas y, con excepción de 2002, se ha incrementado paulatinamente año tras año.

La mayor parte tuvieron como destino países latinoamericanos, pero también llegaron a Estados Unidos, Europa y países asiáticos. En 2001 y 2002, los insumos para la construcción, caracterizados por partidas arancelarias, alcanzaron una facturación de 473 millones y 484 millones de dólares, respectivamente, destacándose la exportación de tubos y perfiles huecos sin costura que, según señalan en Siderca, empresa líder del rubro, están destinados fundamentalmente a abastecer oleoductos y gasoductos.

Por su parte, los sanitarios también tienen éxito. Según el licenciado Jorge Molinero, gerente de Comercio Exterior de Ferrum, la firma incrementó volúmenes y rentabilidad luego de la devaluación del peso. La empresa, que exporta desde hace 20 años a los países limítrofes y desde hace 16 a los Estados Unidos, hoy destina alrededor del 15% de su producción al mercado externo, mientras 4 años atrás sólo exportaba el 4% de los sanitarios que fabrica en las plantas de Avellaneda y Pilar.

"Los productos que exportamos poseen la misma calidad de los que se hacen para el mercado local, sólo que se adecuan técnicamente a las características de cada destino. Tanto los lavatorios, inodoros, bidets, como los muebles para grandes lavatorios, son adaptados en nuestra planta según los requerimientos de dimensiones (por los encastres) y de consumo de agua de cada país", detalla Molinero. Considera, además, que "mientras no se retrase el tipo de cambio y acompañe los costos internos" continuarán su plan de expansión. En los últimos 12 meses la compañía, de capital nacional, incorporó 200 empleados y, afirman, si el mercado interno continúa su recuperación, en breve estará al límite de su capacidad productiva.

Adhesivos y grifería globales

Klaukol, empresa de alto conocimiento de marca en el país, es relativamente nueva en el camino de la exportación. Según Norberto Maciel, su gerente de Exportación y Administración, la primera exportación la realizaron en 2002 por 442 toneladas; en 2003, alcanzaron las 2417 toneladas; y en el primer trimestre de 2004, llevan exportadas 1055 toneladas (casi el 50% de la producción total del año).

La firma produce en su planta de González Catán adhesivos cementicios y en pasta, pastinas impermeables y antihongo, morteros de terminación, cemento blanco y aditivos que por ahora exporta a países limítrofes, Cuba, Costa Rica, Panamá, España y China; mientras que, a corto plazo, prevén llegar a Perú, Ecuador, México y Sudáfrica.

Antes de llegar a un país, se analizan los sistemas constructivos y también los modismos que se emplean para aplicar un producto que es de uso universal.

Desde hace 40 años, FV exporta a los países sudamericanos. Explican en la empresa que las griferías FV compiten tanto en diseño como en precio con marcas de renombre europeas, norteamericanas y asiáticas. Federico Muhlenberg, de su División Internacional, señala que FV está diversificando los mercados de exportación con el fin de llegar con sus griferías a Asia y Africa. "Creemos que la estabilidad de la moneda, el cambio favorable y el renombre de la firma nos van a permitir consolidarnos en los mercados donde estamos y establecernos en los no tradicionales."

Por su parte, el contador Miguel Guberman, de Elster Medidores SA, dice: "Es un error pensar que porque el dólar esté 3 a 1, las empresas se llenan de plata. Depende con quién se compite y si el producto de exportación tiene un valor agregado".

La compañía posee su planta industrial en La Rioja y si bien exporta desde principios de la década del 90, en los últimos tres años ha incrementado los volúmenes y la facturación destinados al exterior. "Proveemos de medidores monofásicos electromecánicos a Edenor y exportamos a Chile, Perú, Colombia, Uruguay, España y Hungría, y prevemos vender en 2005 a Brasil", explica Guberman. Los números corroboran sus afirmaciones: en 2002 exportaron 151 mil unidades, en 2003, 94.500, y la previsión para este año es alcanzar 920 mil unidades. "Para continuar con el plan, el país debe ofrecer continuidad jurídica y no cambiar las reglas de juego repentinamente", completa.

Por su parte, Analía Wlazlo, representante para la Argentina y Uruguay de Construmat, dice: "Un gran número de empresas argentinas ha aprendido que tiene que exportar. Esto plantea grandes desafíos, pero a la vez resuelve problemas. Además ya no piensan sólo en América latina: varias se volcaron el año último a Suiza, Suecia e Italia -comenta Wlazlo-. Es fundamental que las firmas sean flexibles para adaptarse a las normas de cada destino, ya que se trata de mercados muy exigentes. Por citar un modelo, tanto España como Italia alientan a sus industrias a vender por todo el mundo. ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo? Lo que nos hace falta es que cuenten con facilidades de crédito, fomento y estabilidad en las reglas locales". Ese es el desafío.

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