La Unión Industrial vuelve a sus pagos

Está nuevamente en su edificio original
(0)
23 de enero de 2002  

Como una metáfora de la Argentina de comienzos del siglo XXI, la Unión Industrial Argentina (UIA), que en la década del sesenta se trasladó de su vieja sede de la Avenida de Mayo a la torre de Catalinas Norte (proyectada y ganada en un concurso por el estudio Manteola-Sánchez Gómez-Santos-Solsona-Viñoly), acaba de regresar a aquel edificio centenario previas tareas de reciclaje y adaptación a un programa de necesidades actualizado.

El proyecto y dirección de esta obra estuvo a cargo de los arquitectos Petrocchi-Costa Hoevel y Herrera-von Hünefeld, estudios asociados.

Las nuevas ideas

Hace ochenta años, la UIA se hizo cargo de los edificios que, unidos por su contrafrente, tienen fachada sobre la Avenida de Mayo (el más antiguo -data de 1895, con subsuelo, planta baja y cuatro pisos) y sobre Rivadavia (de la década del veinte, con subsuelo, planta baja y tres pisos).

La masa formada por los dos edificios carecía de buena iluminación natural (pequeños patios de aire y luz) y tenía una pobre solución en la conexión de los dos inmuebles. Para resolver estas cuestiones nació la propuesta de los arquitectos, que decidieron provocar un corte completo en todo el ancho del lote y crear así un lucernario que iluminara todas las plantas para culminar sobre un jardín en la planta baja. Adyacentes a este núcleo están las circulaciones verticales, los sanitarios y los paliers de piso a manera de loggias.

Todos los elementos y los ámbitos que tenían valor arquitectónico y ornamental fueron rescatados. Las piezas agregadas se eligieron con el lenguaje actual para no entrar en conflicto con la ornamentación existente, que es ecléctica, y establecer un armonioso contrapunto.

"Queremos destacar -dicen los arquitectos- que la intención fue la de una refuncionalización, que mantuviera la esencia adaptada a las nuevas necesidades, y no una restauración, ya que no se trataba de un monumento arquitectónico. Toda la propuesta fue aprobada y controlada por APH, tanto en lo arquitectónico como en lo ornamental y cromático."

Un ámbito casi urbano

La nueva-vieja sede de la Unión Industrial Argentina encarna la metáfora de ese sector en los últimos años de la historia del país. Ahora, con la presencia ambiental de los espíritus que dieron origen al crecimiento y maduración de la industria nacional, puede recomenzar una trayectoria interrumpida.

Los autores destacan que en esta obra se logró un ámbito casi urbano, donde los espacios volcados hacia el centro no están en desventaja -ni por luz ni por visuales- con los que dan a las calles. Por otra parte, se rescataron recintos originales y los ejes compositivos, así como los salones octogonales del lado de Avenida de Mayo.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?