Richard Serra, un artista de acero, cumple 70

El autor de numerosas obras escultóricas gigantes de metal, en Europa y América, celebra su cumpleaños número 70
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13 de noviembre de 2009  

NUEVA YORK (dpa).- Más de una vez Richard Serra trastornó al público. En 1979 el escultor estadounidense emplazó en la ciudad alemana de Bochum su enorme monumento de acero "Terminal" en una isla de tráfico de modo tal, que los tranvías apenas podían seguir pasando sin rozarlo. Para la Documenta 8 en 1987 convirtió el paseo peatonal de Kassel en un callejón sin salida de acero. Y en Nueva York la protesta llegó a tal extremo que una noche desconocidos dejaron sobre su escultura un cartel con el mensaje "Kill Serra".

Entretanto el polémico artista ha alcanzado una edad en la que percibe que se le adjudica una opinión unánime, de elogio. El lunes 2 de noviembre festeja su cumpleaños 70. Con sus inmensas esculturas de acero que parecen no obstante flotar, es considerado uno de los escultores más importantes del presente.

"Tengo una cierta tozudez, una cierta obstinación, que me han traído dificultades, pero que asimismo una y otra vez me han ayudado a salir", dijo en cierta ocasión.

Particularmente escandalosa fue la retirada, en 1998, del artista de origen judío del concurso para el monumento al Holocausto de Berlín. Después de que su diseño, concebido en conjunto con el arquitecto estadounidense Peter Eisenman y basado en un primer momento en 4.000 lápidas, tuviera que ser sometido a una revisión adicional, Serra rescindió sorpresivamente su colaboración.

Inaugurado en 2005 en las cercanías del antiguo despacho de Adolf Hitler, el monumento se construyó sin su participación, de acuerdo al así llamado diseño Eisenman-II. El proyecto se habría convertido en una "parodia", declaró Serra luego.

Él no cree que uno pueda aproximarse al Holocausto a través de la plástica y símbolos. "La gente no quiere que un monumento enorme delante de sus narices le haga acordarse, día a día, de su culpa por haber asesinado a seis millones de judíos europeos".

Serra mantuvo, no obstante, una relación estrecha con Alemania, ya que la mayoría de sus esculturas son fabricadas en naves industriales germanas, a menudo en Renania del Norte-Westfalia. Pues el artista es, como él mismo dice, un "modelista de maquetas".

En su casa de Nueva York, donde vive con su mujer Clara, o en su taller en la isla canadiense Cape Breton, arma manualmente en chapa de plomo flexible, usando una escala de 1:12, los modelos que tras un costoso cálculo por ordenador y su realización, finalmente son colocados en las plazas abiertas de todo el mundo.

Su trabajo más conocido es la voluminosa instalación "The matter of time", que consiste en siete esculturas gigantes de acero ubicadas en el Museo Guggenheim de Bilbao. Es considerada una de las obras más grandes y, con un costo de 20 millones de dólares (13 millones de euros), más caras en la historia de la escultura moderna.

En sus transitables elipses, espirales y formas de serpiente, Serra plasmó en 2005 de modo cabal su idea de forma y contenido. "El observador, que explora el espacio, se vuelve sujeto. Si no entras en la obra e interactúas con ella, no tiene contenido. El tema eres tú".

Nacido en 1939 en San Francisco de una madre ruso-judía y un padre español, Serra empezó a mediados de los 60 en Nueva York a experimentar con goma y plomo. Luego se dedicaría al acero, un material con el que ya había juntado experiencia como trabajador en una fábrica de acero durante su época de estudiante. Al mismo tiempo, ahondó en las técnicas del cine y el video y llegó a reunir una extensa obra gráfica.

En Nueva York, su patria por elección, el Museo de Arte Moderno (MoMA) dedicó en 2007 a su famoso hijo una extensa retrospectiva. De hecho, la nueva ala del museo, estrenada tres años antes, había sido expresamente planeada para que sus nuevas salas pudieran soportar una exposición de Serra de cientos de toneladas de peso.

No obstante, a día de hoy el escultor permanece aún ofendido con la ciudad, debido a que en 1989 se removió y desguazó "Tilted Arc", una pieza gigante de 36 metros de largo, tras una reñida disputa de un año. "No creo que el arte tenga la obligación de gustar".

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