Simple, funcional y barato

El edificio corporativo de la firma Braun, realizado por Schumacher + Schneider
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30 de enero de 2002  

En una entrevista con LA NACION, realizada durante su participación en la IX Bienal BA/01, el arquitecto alemán Michael Schumacher -que dirige, junto con su socio Till Schneider, el estudio Schneider + Schumacher desde 1988- se refirió a la ampliación que realizaron, en 1999, para la corporación Braun, dedicada a la fabricación de electrodomésticos y productos para el cuidado corporal (en 1967, hizo una alianza con Gillette, de los Estados Unidos). "Fuimos contratados para realizar la ampliación en el predio donde Braun concentra su actividad en Marktheidenfeld, una localidad cercana a Francfort. Construimos un gran edificio, de 77 m de largo por 13.5 de ancho por 7,3 de altura, que reúne las funciones de un almacén para productos, cuatro líneas de producción, oficinas administrativas y servicios", explicó Schumacher.

El predio había sido ocupado de acuerdo con la creciente demanda de espacio, en forma anárquica y desordenada. "Todo era un gran enredo que clamaba por orden y armonía: almacenes de tamaño, forma y colores diferentes; bahías para carga y descarga colocadas al azar, y oficinas diseminadas en las colinas, con el agravante de que las instalaciones de la corporación son ampliamente visibles desde la entrada Noroeste del pueblo y el atenuante de un terreno claramente delimitado por un cerco y un espacio verde. La imagen inexpresiva y caótica de la fábrica Braun nada tenía que ver con la fama de la empresa en el mundo del diseño, así que también trabajamos sobre el carácter del conjunto", recordó M. S.

El edificio es una construcción industrial típica, con bases y estructura de hormigón reforzado y vigas y apoyos de acero color antracita, una delgada piel exterior y techo plano horizontal. La fachada norte se armó con paneles sándwich confeccionados con placas de acero en el mismo color, de forma rectangular; la fachada oriental se cubrió con chapas metálicas trapezoidales, material presente en otras construcciones de la compañía; el frente principal, en cambio, es de vidrio. A lo largo del techo, una claraboya recorre longitudinalmente el almacén proporcionando luz natural en el interior y visión desde el exterior. "Es un edificio simple, funcional y barato, con una apariencia contemporánea que cambia según la hora del día".

Los detalles inestimables

M. S. estuvo entre los diez arquitectos alemanes que recibieron una Mención de Honor en la Bienal de Arquitectura BA/01, realizada en noviembre último: "¿Por qué nos invitaron? Hablábamos de esto recientemente con colegas de otras partes del mundo, también poco conocidos, con una gran producción arquitectónica y menores de 45 años, es decir considerados arquitectos jóvenes . Quizás estas premisas fueron decisivas para la selección de los participantes".

Desde 1988, año en que comenzaron a trabajar juntos, Schneider y Schumacher han participado en 47 concursos, 15 de ellos con premio. El estudio recibió importantes galardones, como el Holzbaupreis (1992) y el Kunstpreis de Berlín (1996). "Trabajamos analizando cuidadosamente la función del edificio, el entorno y las condiciones necesarias para su óptimo desarrollo. Los detalles juegan un papel importante en un diseño; a menudo, subrayan el concepto que hay detrás de un edificio."

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