Un buen diseño es la clave

(0)
26 de junio de 2002  

En un local gastronómico, el buen diseño es clave porque es el primer comunicador de la propuesta del lugar al visitante. La marca, cada una de las aplicaciones gráficas, la estructura y la decoración del lugar exigen un alto grado de sensibilidad por parte del equipo de diseño para emitir de manera justa un lugar que establezca el vínculo buscado con el público.

Maximiliano Sablayrolles -integrante, junto con Damián del Visso y Christian Cid, del estudio VissoSablay- opina que, desde el año último, hay una corriente de moda o de necesidad de segmentación del mercado para ganar público, que se canaliza en el valor agregado que significan las propuestas temáticas . Su estudio trabajó, por ejemplo, para el World Sport Café (bar enfocado en los deportes) o el Corner Bar (bar para estudiantes con biblioteca incluida), con el agregado de juegos (pool, bowling o juegos de mesa) como polos de atracción para los asistentes.

Martín Fileni -integrante, junto con José Mendioroz, del estudio Fileni & Mendioroz, y con clientes como Hipermercado Jumbo, El Solar de la Abadía, Aeropuertos Argentina 2000, Arte BA, Henry J. Beans y el café temático de Carburando- cita a Milton Glazer, reconocido diseñador y autor de muchos restaurantes en Manhattan: "Un local gastronómico es un lugar donde la gente se transforma emocionalmente, donde por un momento se está mejor allí que en ningún otro lugar". De ahí la importancia del trabajo multidisciplinario de los diseñadores con los responsables de la arquitectura de la cocina y los de la iluminación. La idea es dotar al lugar de un clima total, cuyo look and feel emita coherentemente un mismo concepto: una propuesta diferenciadora . "Si bien es difícil escaparle a la moda, depende del diseñador persuadir a su comitente de optar por el camino más conveniente para su desarrollo comercial", concluye Fileni.

El caso de Persicco, desarrollado por VissoSablay, es muy abarcativo: incluyó desde la búsqueda del nombre y la identificación y decoración de los locales, hasta el desarrollo de la imagen de la línea de packaging para una línea de productos, incluso con desarrollo de diseño industrial. Los colores corporativos naranja y blanco, y la imagen de cuatro gotas pilares del sistema gráfico se articulan en un sistema con connotaciones de artesanalidad, dinamismo, alegría y personalidad.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?