Una biblioteca sobrevolará la villa 21-24

Con el apoyo de empresas privadas, los arquitectos Clorindo Testa y Jorge Mazzinghi construirán salas de lectura y usos múltiples elevadas sobre columnas, para no dañar a los precarios edificios existentes
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23 de enero de 2008  

Lo que empezó siendo un premio a su trabajo solidario, el arquitecto Jorge Mazzinghi lo convirtió en un nuevo proyecto de diseño destinado a gente de escasos recursos, esta vez de la mano de Clorindo Testa: ampliar un comedor de la Villa 21-24 con espacios para actividades recreativas y educativas.

En 2006, Mazzinghi, que tiene un estudio con el arquitecto Joaquín Sánchez, pero en su tiempo libre busca acercar soluciones proyectuales a personas necesitadas, se presentó al concurso 20 Ideas Solidarias, organizado por la Sociedad Central de Arquitectos, con su Proyecto Nómade, que incluye una serie de elementos de equipamiento y transporte desarrollados para personas que viven en la calle.

Siendo uno de los ganadores, se lo invitó a realizar una pasantía en el estudio de Testa: "Paralelamente me encargaron ampliar el comedor de la Villa 21-24, e invité a participar a Clorindo Testa porque me pareció motivador e interesante la posibilidad de que tuvieran un edificio diseñado o pensado por el maestro", explica el arquitecto Mazzinghi.

-¿Cómo surgió este encargo?

-Nuestro estudio, en colaboración con un amigo sacerdote, está trabajando en este y otros asentamientos, como las villas 31 de Retiro y Ciudad Oculta de Mataderos, en la construcción de una parroquia y un club de boxeo. Para la ampliación del comedor se trabajó en conjunto con el arquitecto Mario Sespede, responsable de infraestructura del asentamiento, y con la Fundación Temas, encargada de la gestión comercial y el pedido de materiales.

-¿Cuál es la idea y en qué etapa se encuentra?

-Se nos pedían superficies de gran versatilidad, adaptables a múltiples funciones. Como en planta baja el espacio estaba todo ocupado por construcciones muy precarias, así nació la idea de materializar un edificio totalmente suspendido, que no toca lo existente.

Hasta el momento, el proyecto puede considerarse un éxito, ya que logramos el apoyo financiero y la donación de materiales de las empresas Ardal (ladrillos Retak), Armaferro (cubiertas metálicas), SHAP (losetas de hormigón liviano), Cerramientos 3 de Febrero, Sanitarios Caballito e Imagen Iluminación. Se construirá este año, probablemente con mano de obra del propio lugar.

Elevar el saber

Toda la construcción será en seco y sin alterar las actividades actuales, 100 chicos almuerzan a diario en el comedor. El sistema estructural independiente está formado por columnas metálicas fundadas sobre pilotines excavados a mano; las vigas, también metálicas, soportarán losetas de hormigón liviano; cerramientos laterales de mampostería liviana.

Salvando las distancias, esta pequeña biblioteca elevada sobre columnas recuerda a la Biblioteca Nacional, una de las obras paradigmáticas de Testa, lo que es todo un símbolo.

Ficha técnica

Obra: ampliación del comedor de la Villa 21-24

Proyecto: arquitectos Clorindo Testa y Jorge Mazzinghi

Gestión comercial: Paz Ochoteco, Fundación Temas

Colaboradores: arquitectos Felicitas Machado Malbrán y Joaquín Sánchez

Institución patrocinante: Sociedad Central de Arquitectos

Empresas colaboradoras: Ardal; Armaferro; SHAP; Cerramientos 3 de Febrero; Sanitarios Caballito; Imagen Iluminación

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