Valor agregado que otorga más atractivo

Con espacios sabiamente sectorizados
Con espacios sabiamente sectorizados
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26 de junio de 2002  

La sectorización de espacios en la arquitectura gastronómica más reciente es uno de los criterios definitorios. Tanto Pizza & Espuma como Sucre tienen ámbitos diferenciados que permiten el uso del local durante la mayor cantidad de horas posibles. "Un local gastronómico debería estar siempre lleno", indica el arquitecto Mateo Sikorski, uno de los autores de P & E. Para eso, debe poder contener un sector preparado para tomar café mientras se leen los diarios o se conversa; una barra para comidas rápidas; un área más tranquila para el almuerzo o la cena, y la recepción, émula del living de la casa, para tomar unos tragos o esperar el paso al salón comedor.

Conservar la dinámica de estos lugares exige ofrecer al cliente una selección de situaciones diferentes dentro del mismo recinto: un patio abierto, con estanque y plantas, o un equipamiento en madera rústica o metal, que contraste con el ámbito cerrado del comedor, donde dominan los tonos oscuros y los revestimientos cálidos. El contraste, la dualidad, el equilibrio entre situaciones contrapuestas, son básicos en el armado de los espacios actuales.

Los espacios también son multifunción: pueden contener un sector de ventas de productos que identifica el local o guardería (como en el pub irlandés Down Town Matías, de Belgrano R, realizado por el arquitecto Pablo Ibáñez), o un escenario para show. Y la iluminación es un elemento clave en el diseño interior, porque contribuye a una mejor ambientación. Puede producir sensación de calidez o frialdad, y una fragmentación mayor o una menor visibilidad de los espacios.

Todas las combinaciones

El espíritu del bistró y la pizzería se combinan en el local de Pizza & Espuma, de Lafinur 3275, resuelto por los arquitectos Mateo Sikorski y Gonzalo Pellet Lastra en una construcción existente, con fuerte proporción longitudinal.

Heredera de la pizzería más tradicional de Buenos Aires, Los Inmortales, Pizza & Espuma une en su identidad la tradición del know-how con una imagen joven. Por eso el criterio de calidad fue esencial en todas las decisiones del proyecto, tanto como los contrastes que dieron vida al concepto de tradicional-contemporáneo.

La necesaria multiplicidad de situaciones para un local gastronómico determinó una zonificación por fajas: a un lado, un sector previsible, con asientos fijos, boiserie de madera oscura sobre muro de color tomate -los tonos base-; sobre la pared opuesta está la zona más blanda, con cerámicos, una cornisa en madera para dar un corte de escala, una pared de memorabilia y rincón de arte, donde se cuenta la historia del restaurante. En el mismo sector, un vitraux separa de la cocina, y chapas de publicidad alimentaria antigua recuerdan que el local tiene una historia.

En la búsqueda de los contrastes aparece el patio, la historia nueva . Los propietarios habían pedido algo más moderno, más net , término que los arquitectos tradujeron en un ambiente minimalista, puro, con pocos materiales, monocromo, y, para responder a sus clientes, divertido . Un deck con mesa alta y rústica, un estanque, agua que cae, una escalera que dinamiza el espacio, un sector para pizza a la parrilla (propuesta de los proyectistas).

La tarea de los arquitectos en la imagen general debió lograr que el lugar se viera elegante, agradable, pero no caro. A tono con el espíritu sobrio, las marcas auspiciantes están fusionadas con la imagen del local: su aparición fue tema de diseño.

Con elementos subrayados

Centrarse en un tema para la ambientación y subrayarlo con elementos de equipamiento es también una tendencia. El revestimiento del pub Down Town Matías (de Oscar Favre, de la firma Darluz) se completa con papel entelado en el sector rural, cortinas roller (filtran el ingreso de luz externa) y alfombrados con base de goma espuma, en un salón contiguo destinado a guardería de niños. Los colores dominantes son bordó, dorado y verde inglés.

Otro aspecto destacado es la presencia de 5 vitrales hechos por Daniel Ortolá (que restauró el vitral de la confitería Las Violetas), con motivos de la cultura celta y con la señalización de los distintos espacios del pub.

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